Según el último Monitor de Opinión Pública (MOP), el 77,6% de los argentinos afirma que su salario quedó por detrás de la inflación, mientras que el 64% de la población se identifica hoy como clase media baja o baja.
Pese a que el Gobierno sostiene que los salarios comenzaron a ganarle a la inflación, un relevamiento de la consultora Zentrix muestra una realidad muy distinta en la percepción social. Según el último Monitor de Opinión Pública (MOP), el 77,6% de los argentinos afirma que su salario quedó por detrás de la inflación, mientras que el 64% de la población se identifica hoy como clase media baja o baja.
El contraste con el discurso oficial es marcado. De acuerdo con el INDEC, en octubre los salarios crecieron en promedio 2,5% mensual y 43,1% interanual, superando a una inflación que habría avanzado 2,3% mensual y 31,1% interanual. Sin embargo, el propio desglose del organismo muestra que los salarios registrados —que representan el 70,07% del total— aumentaron por debajo de la inflación, con subas de apenas 2,0% mensual y 31,0% interanual. El promedio positivo se explica casi exclusivamente por los salarios no registrados, que representan solo el 19,93%, pero tuvieron incrementos muy superiores.

Más allá de los números oficiales, la encuesta de Zentrix revela un clima social claramente adverso. El 55,3% de los encuestados califica la situación económica general como negativa, una evaluación mucho peor que la de la situación personal, lo que —según el informe— confirma que “el clima macroeconómico es percibido como más crítico que la experiencia individual”.
Desconfianza creciente en los datos oficiales
El estudio también expone un fuerte deterioro en la credibilidad del INDEC. El 59,7% de los encuestados afirma no sentirse representado por el dato de inflación que publica el organismo, en un contexto atravesado por la polémica en torno al Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) y las revisiones retroactivas que modificaron la lectura de la tendencia económica.
Para Zentrix, estas correcciones contribuyeron a profundizar la desconfianza pública y a ensanchar la brecha entre los indicadores oficiales y la percepción cotidiana de los hogares.
Ajuste en el consumo y fin de año con restricciones
“El cierre del año encuentra a una porción creciente de la población ajustando consumos, postergando gastos y enfrentando mayores dificultades para llegar a fin de mes”, advierte el informe. En ese marco, el 48,5% de los encuestados señala que su gasto en las fiestas será inferior o muy inferior al del año pasado, con menor volumen de compras, sustitución de productos y conductas defensivas.

Las vacaciones también aparecen atravesadas por el ajuste: el 39,3% declara no contar con recursos para viajar este verano, mientras que entre quienes sí lo harán predominan escapadas cortas y turismo de cercanía, lo que la consultora define como “decisiones económicas forzadas”.
Al pedir una sola palabra para definir 2025, predominan términos como “desastre”, “destrucción”, “horrible” y “espantoso”, aunque “esperanza” aparece como la principal palabra positiva. Para Zentrix, esa convivencia refleja el balance social del año: salarios que no alcanzan, consumo recortado y una fragilidad generalizada, atenuada apenas por la expectativa de que el próximo año marque un punto de inflexión.