La industria metalúrgica se derrumbó seis puntos en enero y la capacidad instalada está en 40%

Según la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA), el sector registró una caída interanual del 6,2% y opera con apenas 40,6% de utilización de su capacidad instalada, el nivel más bajo de los últimos cuatro años.

El dato resulta especialmente alarmante porque la metalurgia funciona como uno de los principales termómetros del entramado productivo nacional. Su retroceso no sólo evidencia el freno de la producción, sino que anticipa mayores dificultades para rubros estratégicos como la construcción, la industria automotriz y la maquinaria agrícola. Actualmente, la actividad se ubica 17,9% por debajo de sus máximos recientes y en niveles similares a los registrados durante la pandemia.

La caída del uso de la capacidad instalada —que descendió cuatro puntos respecto de diciembre, cuando se ubicaba en 44%— confirma la magnitud del deterioro. “Este nivel refleja un uso muy acotado del aparato productivo y confirma el carácter recesivo del actual escenario industrial”, advirtió la entidad empresaria.

El derrumbe del sector se produce en un contexto crítico para la industria nacional. Esta semana la crisis quedó expuesta con el cierre de Fate, uno de los principales fabricantes de neumáticos del país, que cesó sus operaciones y dejó sin empleo a 920 trabajadores en medio de la caída de ventas y el avance de las importaciones chinas.

En enero ningún subsector logró escapar a la contracción. Fundición encabezó las bajas con un desplome del 17,8%, seguida por Autopartes (-8,5%), Carrocerías y Remolques (-6,8%), Equipo eléctrico (-5,5%) y Maquinaria Agrícola (-3,4%). El retroceso generalizado confirma que la crisis no es sectorial sino estructural.

El presidente de ADIMRA, Elio Del Re, alertó que “la actividad metalúrgica inicia el año en niveles históricamente bajos, con capacidad ociosa elevada, caída en todos los sectores y sin señales claras de reactivación”. También advirtió que el elevado nivel de importaciones, combinado con un consumo interno en retroceso, configura un escenario “nocivo y preocupante” para la producción nacional y el empleo.

El impacto ya se refleja en el mercado laboral: en enero el empleo metalúrgico cayó 2,7% interanual y 0,3% respecto de diciembre. Así, el derrumbe de la metalurgia se consolida como otro duro indicador de la recesión general que golpea a la industria argentina y profundiza la incertidumbre sobre la recuperación del aparato productivo.

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