A la persistente pérdida de poder adquisitivo, el endeudamiento de las familias y la incertidumbre laboral, se suman crecientes cuestionamientos políticos y escándalos que erosionan la confianza pública y aceleran la caída de la imagen presidencial.
La crisis económica profundiza el desgaste del gobierno de Javier Milei y empieza a impactar de lleno en el humor social. A la persistente pérdida de poder adquisitivo, el endeudamiento de las familias y la incertidumbre laboral, se suman crecientes cuestionamientos políticos y escándalos que erosionan la confianza pública y aceleran la caída de la imagen presidencial.
Según una nueva edición de QMonitor, el sistema de monitoreo estratégico elaborado por QSocial Big Data, apenas el 19% de los argentinos evalúa positivamente la situación económica del país, un desplome de 23 puntos respecto de diciembre. En paralelo, el 46% considera que la situación económica es directamente negativa y el pesimismo sobre el futuro no deja de crecer.

El informe correspondiente a mayo de 2026 registró la tercera caída consecutiva del clima social y ubicó a la economía como el principal factor de desgaste de la gestión libertaria. La percepción sobre la situación general del país también se deterioró fuertemente: la evaluación positiva cayó del 28% al 14% en apenas cuatro meses.
El impacto de la crisis ya atraviesa la vida cotidiana de millones de argentinos. El 75% de los hogares debió recortar gastos para llegar a fin de mes, mientras que el 58% asegura no tener capacidad de ahorro. Además, el 67% tuvo dificultades para pagar deudas o cuotas durante el último año.
La encuesta revela también un nivel creciente de fragilidad financiera. El 61% utilizó la tarjeta de crédito para cubrir gastos básicos como alimentos, servicios o medicamentos, y el 58% recurrió a ahorros previos para afrontar gastos corrientes del hogar. A esto se suma que el 65% considera que el Gobierno no está logrando controlar la inflación, percepción que aumentó 14 puntos desde febrero.
En el plano laboral, el deterioro también se hace evidente. Más de la mitad de los trabajadores considera que su empleo es poco o nada estable, mientras que el 37% sufrió una caída de ingresos o reducción de horas laborales en los últimos seis meses. Además, el 41% percibe señales de posibles despidos o recortes de personal, cifra que trepa al 55% en el Gran Buenos Aires.
El desgaste económico comienza además a traducirse en costos políticos concretos para Milei. El informe detectó una cuarta caída mensual consecutiva en la aprobación presidencial: la imagen positiva cayó del 36% al 32%, mientras que la negativa subió al 55%. En total, el Gobierno perdió 17 puntos de respaldo en apenas cinco meses.
Al mismo tiempo, se debilita el respaldo social al ajuste. A comienzos de año, el 43% consideraba que “las políticas de Milei son necesarias aunque duelan en el corto plazo”. Hoy, ese apoyo cayó al 32%, especialmente entre votantes independientes y sectores que anteriormente acompañaban al oficialismo.
En paralelo, los conflictos internos y las polémicas que rodean al Gobierno también comienzan a impactar en el terreno digital. QMonitor registró una caída histórica en las interacciones del Presidente en redes sociales: entre enero y abril, los “me gusta” de Milei cayeron 79% en Facebook, 66% en Instagram y 59% en X. En TikTok, directamente dejó de publicar y sus interacciones se desplomaron por completo.
El informe además señala un dato político llamativo: por primera vez desde el inicio de la gestión, un funcionario superó a Milei en interés digital. El vocero presidencial Manuel Adorni lo superó en búsquedas online en siete oportunidades entre marzo y mayo, impulsado por el escándalo de la denominada “cascada”, un episodio que volvió a poner al Gobierno en el centro de las controversias públicas.
Con una economía cada vez más deteriorada, señales de agotamiento social frente al ajuste y una sucesión de episodios que golpean la credibilidad oficial, el gobierno de Milei enfrenta uno de sus momentos de mayor desgaste desde que llegó al poder.