Miles de trabajadores, médicos y pacientes movilizaron en todo el país contra el desfinanciamiento del sistema público. Advirtieron por la falta de medicamentos, vacunas y el deterioro de hospitales.
Más de 60.000 personas participaron este miércoles de la Marcha Federal por la Salud Pública, una de las movilizaciones sanitarias más importantes de los últimos años, en rechazo al ajuste impulsado por el gobierno de Javier Milei sobre hospitales, programas nacionales y prestaciones esenciales.
La protesta comenzó frente al Ministerio de Salud de la Nación y culminó en Plaza de Mayo, donde trabajadores sanitarios, médicos, pacientes, sindicatos, universidades y organizaciones sociales denunciaron un fuerte deterioro del sistema público de salud y alertaron por las consecuencias directas que ya sufren millones de personas.
Bajo la consigna “La salud no puede esperar”, las columnas reclamaron contra los recortes presupuestarios, la falta de medicamentos, el vaciamiento de programas sanitarios y la crisis que atraviesan hospitales y centros de atención en todo el país.
Durante el acto central, las organizaciones aseguraron que el presupuesto ejecutado del Ministerio de Salud cayó un 40% respecto de 2023 y advirtieron que más de 742.000 personas perdieron cobertura médica en medio del aumento de las prepagas y la caída del empleo formal.
Además, denunciaron que los hospitales públicos ya trabajan con niveles de ocupación cercanos al 90% incluso antes de la llegada del invierno, mientras crecen las dificultades para acceder a tratamientos, estudios y atención médica.
Uno de los reclamos más fuertes estuvo dirigido al desmantelamiento del programa Remediar. Según expusieron los convocantes, la política de medicamentos gratuitos pasó de entregar 79 remedios esenciales a apenas 3, dejando sin cobertura a millones de personas que dependen exclusivamente del sistema público.
También hubo fuertes críticas por los recortes en el PAMI, las demoras en el Calendario Nacional de Vacunación y el deterioro de áreas sensibles como salud mental, discapacidad y prevención de enfermedades.
“El ajuste sobre la salud dejó de ser una discusión presupuestaria: se está traduciendo en enfermedad y muerte”, afirmó el secretario general de ATE, Rodolfo Aguiar, durante la movilización.
Las organizaciones advirtieron además sobre el crecimiento de enfermedades prevenibles y alertaron por el aumento de casos de sarampión, coqueluche, hepatitis A y meningitis debido a la caída en las campañas de vacunación.
En el documento consensuado que se leyó frente a Plaza de Mayo, los manifestantes señalaron que “la salud es un derecho humano fundamental y no una mercancía” y exigieron al Gobierno nacional la restitución urgente de programas recortados, el envío de medicamentos y vacunas y una mesa federal para enfrentar la crisis sanitaria.
La protesta tuvo réplicas en distintas provincias y reunió a gremios, hospitales, asociaciones de pacientes, estudiantes universitarios y trabajadores estatales en una nueva demostración de rechazo al ajuste del Gobierno nacional sobre áreas sensibles del Estado.