Papelón judicial: Javier Iguacel no supo qué decir en el juicio por la “Causa Cuadernos”

El exfuncionario macrista y denunciante estrella prestó declaración testimonial en el tribunal, pero no pudo aportar pruebas ni sostener sus propias acusaciones sobre la obra pública. Su testimonio dejó expuestas las inconsistencias de la investigación armada durante el gobierno de Cambiemos.

Lo que prometía ser una jornada clave para sostener una de las acusaciones más mediáticas de los últimos años terminó convirtiéndose en un verdadero fiasco. El exadministrador de Vialidad Nacional y exministro de Energía del macrismo, Javier Iguacel, naufragó estrepitosamente durante su declaración en el juicio oral de la denominada “Causa Cuadernos”, al mostrarse incapaz de fundamentar las irregularidades que él mismo denunció en los medios de comunicación y en la fase de instrucción.

Convocado al estrado en calidad de testigo y uno de los principales impulsores de la teoría sobre la cartelización de la obra pública, Iguacel quedó acorralado ante las preguntas técnicas de las defensas. A lo largo de su exposición, el exfuncionario debió admitir reiteradamente que no le constaban los hechos de manera directa, que muchas de sus afirmaciones se basaban en “suposiciones” o “informes periodísticos” y que no contaba con documentación respaldatoria para acreditar los supuestos retornos o sobreprecios denunciados.

Las claves del desmoronamiento del testimonio de Iguacel:

  • Sin pruebas concretas: Pese a haber sido el motor de la denuncia que inició el raid judicial contra exfuncionarios y empresarios, Iguacel reconoció que no presenció ningún pago ilegal ni detectó pruebas físicas directas de la existencia de una asociación ilícita en los expedientes de Vialidad.
  • Inconsistencias técnicas: Al ser consultado sobre las auditorías internas que su propia gestión encargó en Vialidad Nacional, el testigo debió admitir que esos informes técnicos no arrojaron evidencias de sobreprecios en la construcción de rutas ni certificaron obras pagadas y no ejecutadas.
  • Acorralado por las defensas: Las preguntas de los abogados defensores dejaron en evidencia el sesgo político de sus denuncias originales, exponiendo la falta de rigor metodológico en las acusaciones que sirvieron para armar la causa durante el gobierno de Mauricio Macri.

Una causa acorralada por sus propias debilidades

El fallido paso de Iguacel por el Tribunal Oral Federal representa un golpe demoledor para la estrategia de la fiscalía y reafirma los cuestionamientos sobre cómo se instruyó el expediente bajo la doctrina del extinto juez Claudio Bonadio.

Para las defensas, la fragilidad exhibida por el denunciante estrella demuestra que el expediente se sostuvo sobre una construcción mediática y política más que sobre elementos probatorios sólidos. La caída del testimonio de Iguacel acelera el desgaste de una causa emblemática que, al llegar a la etapa de juicio oral y público, empieza a mostrar sus grietas más profundas.

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