Se trata de Diego Carbone, histórico custodio de la ex presidenta. En su declaración, apuntó contra Gerardo Milman por haber solicitado información detallada sobre su labor previo al atentado.
Diego Carbone, comisario mayor de la Policía Federal y conocido como el “custodio histórico” de Cristina Fernández de Kirchner, declaró ante el Tribunal Oral Federal 6 (TOF6) en el juicio por el intento de asesinato contra la expresidenta. Durante su testimonio, Carbone subrayó la complejidad de garantizar la seguridad absoluta, señalando que “la seguridad no es absoluta cuando hay traición”, en referencia a la amenaza latente de un ataque inesperado.
Carbone, quien tenía a su cargo la custodia de CFK el 1 de septiembre de 2022, relató que la situación en la noche del atentado era inusual pero no mostraba signos de peligro evidente: “No había público hostil, pero dentro del público no hostil puede haber un infiltrado”. A través de ejemplos gráficos, trató de explicar las dificultades que enfrenta un equipo de seguridad en contextos de alta tensión.
En otro punto crucial de su testimonio, Carbone mencionó que el diputado del PRO, Gerardo Milman, había solicitado información detallada sobre la custodia de la expresidenta, tanto antes como después del atentado. Esta solicitud, según Carbone, incluyó detalles que comprometían la seguridad de CFK y sus custodios, un hecho que ocurrió bajo la gestión de Patricia Bullrich como ministra de Seguridad. Carbone recordó cómo, en 2016, durante el gobierno de Mauricio Macri, se filtró a los medios información confidencial sobre la custodia de CFK, lo que puso en peligro tanto a la expresidenta como a su equipo de seguridad.

El juicio también ha revelado tensiones entre la custodia de la Policía Federal y la Policía de la Ciudad de Buenos Aires, bajo el mando de Horacio Rodríguez Larreta. Carbone describió cómo la Policía de la Ciudad, en lugar de colaborar, atacaba a los simpatizantes de CFK y dificultaba la labor de protección. El comisario relató un incidente en el que, tras intentar dialogar con un oficial porteño, fue gaseado por este último, evidenciando la falta de cooperación entre las fuerzas.
Además, Carbone explicó que la noche del atentado no estaba presente con CFK debido a sus responsabilidades administrativas, aunque sí supervisaba las operaciones. Al enterarse del ataque, acudió rápidamente a Recoleta, donde descubrió que ninguno de los agentes presentes había percibido el intento de asesinato en el momento en que ocurrió.
El juicio continúa desvelando detalles sobre la operación de la custodia y los fallos que permitieron que el ataque contra Cristina Fernández de Kirchner estuviera tan cerca de concretarse, dejando en evidencia las brechas y desafíos en la protección de figuras públicas en contextos de alta polarización.