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Recesión: revelan que en el conurbano dos tercios de las personas no llegan a fin de mes

La recesión económica, intensificada por las políticas del gobierno de Javier Milei, está impactando de manera devastadora en el día a día de los bonaerenses.

Según una reciente encuesta de la consultora Reyes-Filadoro, dos tercios de los habitantes de esa región no logran llegar a fin de mes, mientras que un 30% de la población se encuentra endeudada, con los sectores de menores ingresos siendo los más perjudicados.

La directora de la consultora, Florencia Filadoro, destacó que “la situación económica y social es extremadamente compleja” y que la mayoría de los encuestados señala problemas económicos como la inflación, los bajos salarios y el desempleo como sus principales preocupaciones. La encuesta también reveló que muchas familias se ven forzadas a eliminar gastos esenciales, desde ropa y calzado hasta alimentos básicos como carne y lácteos.

La inseguridad laboral es otro problema crítico: un 64% de los encuestados teme no poder mantener su empleo en el próximo año, mientras que el 76% cree que las oportunidades laborales en el país son pésimas. Las mujeres, en particular, son las más afectadas, con un 70% sintiendo incertidumbre sobre su futuro laboral y un 47% de las amas de casa declarando estar muy endeudadas.

En este sentido los votantes bonaerenses de Javier Milei creen que las medidas económicas adoptadas hasta ahora favorecen principalmente a la clase alta.

El informe también señaló que casi la mitad de los encuestados atribuye la pobreza en el país a la corrupción política, mientras que un 20% lo asocia a problemas estructurales de la economía, exacerbados por las políticas del gobierno actual.

A pesar del deterioro de la situación económica y el descontento generalizado con el gobierno de Milei, el peronismo sigue siendo la fuerza política con mayor adhesión en el conurbano bonaerense. La ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, con un 49% de imagen positiva, es la figura mejor evaluada, especialmente entre quienes están más endeudados y no logran cubrir sus necesidades básicas.

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Ni los repartidores se salvan: pedidos caen 40% y tienen que trabajar 12 horas para llegar a fin de mes

Los trabajadores de aplicaciones han visto cómo la demanda de pedidos se desploma en hasta un 40%, forzándolos a trabajar jornadas de hasta 12 horas para poder subsistir.

La crisis económica que atraviesa Argentina no deja a nadie fuera, ni siquiera a los repartidores de delivery, quienes se han convertido en el rostro más visible de la economía de la calle. Los trabajadores de aplicaciones han visto cómo la demanda de pedidos se desploma en hasta un 40%, forzándolos a trabajar jornadas de hasta 12 horas para poder subsistir.

“Ya no se pide como antes. Ahora llevamos tres empanaditas o una pizzita”, lamentó uno de los repartidores en diálogo con el portal de noticias Crónica, evidenciando cómo el cambio en los hábitos de consumo, provocado por la inflación descontrolada y la devaluación, ha golpeado duramente su actividad.

El secretario general del Sindicato Único de Conductores de Motos de la República Argentina (SUCMRA), Mariano Robles, confirma la gravedad de la situación: “Los chicos tienen que trabajar muchas más horas. Esta recesión complica muchísimo”. Robles explica que los aumentos que las plataformas pagan por los envíos están muy por debajo de la inflación, lo que obliga a los repartidores a estar conectados más tiempo y aceptar pedidos que no siempre son rentables.

Además, el costo del mantenimiento de las herramientas de trabajo, como las motos, ha subido de forma exorbitante. Arreglar una moto puede costar entre $200.000 y $300.000, una cifra inalcanzable para muchos repartidores que ahora se ven obligados a buscar alternativas, como trabajar a pie o realizar otras changas. “Algunos incluso venden pan casero en la calle”, relató Robles.

Para Martín, otro trabajador de delivery, la situación es crítica: “En noviembre ganaba $250.000 trabajando ocho horas al día. Hoy, trabajando más de ocho horas, gano $280.000. Pero con lo que cuesta vivir ahora, no alcanza”. Además, señala que el precio de una moto se ha triplicado en menos de un año, lo que hace imposible renovar o mantener los vehículos.

La caída de la demanda, el cierre de locales gastronómicos y los aumentos en servicios y alquileres han impactado directamente en los pedidos. “Ya no se pide delivery como antes. Hoy apenas entregamos tres empanadas o una pizza”, concluyó Martín.

La situación para los repartidores se ha vuelto insostenible. Trabajar el doble para ganar lo mismo, o incluso menos, ha convertido su día a día en una lucha constante por sobrevivir en medio de una crisis que parece no tener fin.

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