Importaciones: industriales advierten por una segunda ola de cierre de fábricas

La Unión Industrial Argentina (UIA) expresó su preocupación por la destrucción de empleo e inversiones recientes que podrían quedar ociosas.

La política de apertura importadora impulsada por el gobierno de Javier Milei está generando fuertes tensiones en la industria argentina. A pesar de algunos indicadores económicos favorables, como la desaceleración de la inflación y la baja del riesgo país, los efectos negativos de estas medidas ya se están sintiendo en diversos sectores productivos. La Unión Industrial Argentina (UIA) ha alertado sobre una “segunda ola” de cierre de fábricas, que podría destruir miles de empleos, desincentivar inversiones recientes y profundizar la crisis del mercado interno.

La apertura importadora y sus impactos

Desde el inicio de su gestión, el gobierno de Milei ha implementado una serie de medidas orientadas a la apertura comercial, incluyendo:

  • Aumento del límite para importaciones mediante courier: de USD 1.000 a USD 3.000, eliminando aranceles para los primeros USD 400.
  • Eliminación de licencias no automáticas y valores criterio en la Aduana.
  • Reducción de aranceles para cientos de productos, favoreciendo la competencia de bienes importados con la producción nacional.

Estas políticas, justificadas como parte de una agenda de “libre mercado”, se implementan en un contexto de caída del consumo y una apreciación cambiaria que encarece los costos locales en dólares, profundizando la pérdida de competitividad de la industria argentina.

Sectores en crisis

La apertura indiscriminada ya está afectando a sectores clave:

  • Metalurgia y siderurgia: Aceros Zapla, en Jujuy, está prácticamente paralizada, con el 85% de sus salarios atrasados y en un Procedimiento Preventivo de Crisis que deja en vilo a 230 trabajadores.
  • Bicicletas: Empresas como SLP advierten que, de persistir este modelo, se verán obligadas a dejar de fabricar para convertirse en importadoras, reduciendo drásticamente su personal.
  • Electrodomésticos: El sector registra un crecimiento sin precedentes en las importaciones. Por ejemplo, las heladeras, que el año pasado ingresaban a un ritmo de 3.000 unidades mensuales, ahora llegan a 30.000, dejando a las fábricas nacionales sin posibilidad de competir.
  • Textil e indumentaria: Este sector, históricamente sensible a la competencia extranjera, enfrenta el riesgo de cierre masivo de talleres y fábricas debido a la llegada de productos importados a precios imposibles de igualar.

Alerta de la UIA

La UIA, que durante meses mantuvo un perfil bajo, expresó su preocupación por el avance de la apertura: “Si hay fenómenos de apertura irracional e indiscriminada, vamos a señalarlos. Nos preocupa la llegada de una ola importadora y hay que atajar rápidamente el aspecto tributario, declaró Daniel Funes de Rioja, presidente de la entidad.

Además, la UIA advirtió que, sin soluciones estructurales para mejorar la competitividad, como una reforma impositiva, modernización laboral e incentivos a las inversiones, la apertura solo agravará la situación.

Pérdida de empleo y destrucción del mercado interno

Según datos oficiales, en el último año se perdieron 30.000 puestos de trabajo en el sector industrial. Si bien el gobierno asegura que la contracción ha terminado, los empresarios señalan que las condiciones para competir siguen empeorando. Esto genera un cambio de modelo: muchas industrias locales están evaluando abandonar la producción y dedicarse exclusivamente a la importación, lo que implica menos empleo, menos valor agregado y mayor dependencia del exterior.

Un modelo insostenible

Este enfoque de apertura importadora, que algunos empresarios han calificado como un “trumpismo al revés”, prioriza la competitividad de los bienes extranjeros a costa de la producción nacional. La destrucción del mercado interno no solo afecta a las PyMEs y a los trabajadores, sino también a los consumidores, quienes a mediano plazo podrían enfrentar una oferta dominada por productos importados sin controles de calidad ni regulación de precios.

La apuesta por un modelo de “libre mercado” que descuida las necesidades del mercado interno y la industria nacional amenaza con desarticular el tejido productivo del país, dejando a Argentina aún más vulnerable frente a las fluctuaciones de la economía global. La UIA y los industriales urgen a las autoridades a frenar esta política antes de que sus efectos sean irreversibles.

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