Violencia política en aumento: patota libertaria agredió a geólogos del CONICET

Investigadores de la UNLP y Conicet fueron agredidos por una patota libertaria durante un viaje a Mendoza para hacer un trabajo de campo en Geología. Los agresores, difundieron con orgullo el video contando su ataque.

Un nuevo episodio de violencia política encendió alarmas en el ámbito académico y científico. Investigadores de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la UNLP y el Conicet denunciaron haber sido objeto de amenazas, insultos y hostigamiento mientras realizaban un trabajo de campo en Potrerillos, Mendoza. Los agresores, identificados como militantes de La Libertad Avanza (LLA), grabaron y difundieron un video en el que justificaron su ataque, alineándolo con el discurso del actual gobierno de Javier Milei.

El incidente se suma a una preocupante escalada de agresiones hacia estudiantes, científicos y mujeres, quienes se han convertido en blanco de la creciente hostilidad política. Además, la reciente creación de un grupo de choque armado bajo el mando de Santiago Caputo, cercano al gobierno, genera preocupación sobre la institucionalización de estas prácticas violentas.

Hostigamiento en Potrerillos

Según la denuncia presentada ante la Fiscalía de Luján de Cuyo, el equipo de investigadores y estudiantes fue agredido por los propietarios de un local comercial afiliado a LLA. La situación escaló al punto de requerir la intervención policial. Los agresores, en un video que circularon en redes sociales, celebraron su acción afirmando: “Estuvieron los zurdos del Conicet y la UNLP, atando cintitas de la facultad de geología (…) Agresivos son ellos cuando le roban al Estado. Como dice el Presidente, que se vayan a bañar”.

En sus declaraciones, justificaron el hostigamiento bajo la premisa de “auditar” a las universidades públicas y al Conicet, repitiendo consignas que forman parte del discurso oficial del gobierno de Milei. Este ataque no solo refleja un desprecio hacia la labor científica, sino que también promueve la intolerancia y la violencia como formas de acción política.

Violencia estructural contra la ciencia, la educación y las mujeres

La agresión en Mendoza no es un hecho aislado. En octubre, durante una asamblea estudiantil en la Universidad Nacional de Quilmes, un grupo de libertarios lanzó gas pimienta contra estudiantes que protestaban por el desfinanciamiento de la educación pública. Estos incidentes subrayan el creciente nivel de violencia política fomentado desde el poder, con mensajes que desacreditan y criminalizan a las universidades, la investigación científica y el activismo feminista.

La creación de un grupo armado, presuntamente liderado por Santiago Caputo, cercano al círculo de confianza de Javier Milei, es un paso alarmante hacia la institucionalización de estas prácticas coercitivas. Este grupo ha sido señalado como responsable de acciones intimidatorias contra colectivos estudiantiles y científicos, lo que agrava el clima de inseguridad y persecución.

El impacto en la formación académica

Los viajes de campo, como el realizado por el equipo agredido, son esenciales para la formación en disciplinas como la Geología. Sin embargo, en el contexto actual, estos se han reducido drásticamente debido al recorte presupuestario, obligando a estudiantes y docentes a buscar fondos mediante rifas y actividades comunitarias. A pesar de estas dificultades, ahora enfrentan además un entorno hostil que pone en riesgo su integridad física y profesional.

Repudio y exigencias

La comunidad científica y educativa expresó su enérgico repudio. En un comunicado, la asamblea del Centro de Investigaciones Geológicas (CIG) denunció: “Como individuos comprometidos con el desarrollo científico y educativo, lamentamos que en el ejercicio de nuestra labor debamos enfrentar agresiones que no solo ponen en riesgo nuestra integridad, sino que también representan un atentado contra la enseñanza y el derecho de lxs estudiantes a formarse en un ambiente seguro”.

Se exige al gobierno y a las autoridades competentes garantizar la seguridad de los investigadores y estudiantes, así como un freno a la retórica de odio que fomenta este tipo de ataques. La ciencia, la educación pública y los derechos de las mujeres no pueden seguir siendo objeto de persecución en una democracia que se precie de ser inclusiva y plural.

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