El gobierno buscar hacer zafar a Kueider y acusa a Villarruel de mentirosa

Gobierno en crisis: la maniobra para proteger a Kueider desata renovadas tensiones con Villarruel.

Desde la Casa Rosada, se percibe una clara estrategia para desvincular al senador Edgardo Kueider, detenido en Paraguay con más de 200 mil dólares de dudoso origen sin declarar, de las graves acusaciones en su contra. Mientras los abogados del legislador buscan impugnar la sesión en la que se votó su expulsión, Santiago Caputo, asesor cercano a Javier Milei, ha lanzado una campaña de desprestigio contra la vicepresidenta Victoria Villarruel, sembrando dudas sobre la validez de dicha sesión.

Caputo sostiene que Villarruel no cumplió con su obligación constitucional de asumir la Presidencia durante el viaje de Milei a Italia. Según la versión de la Casa Rosada, Villarruel habría sido notificada con suficiente antelación, algo que su entorno niega, argumentando que el traspaso oficial se produjo a las 19:00 horas, mucho después de la sesión. Este vacío temporal, interpretado como acefalía, ha generado un fuerte debate entre constitucionalistas y una nueva pugna política dentro del oficialismo.

El asesor presidencial filtró documentos y supuestas conversaciones privadas para respaldar su versión que pretenden dejar mal parada a la vicepresidenta. Sin embargo, estas acciones no han ido más allá del plano mediático, ya que de momento ningún funcionario del gobierno ha impulsado formalmente la anulación de la sesión, lo que evita una crisis institucional de mayor envergadura.

La presión de Caputo por salvar a Kueider no solo revela un intento por proteger a un aliado clave, sino también el temor de que el escándalo se extienda. Fuentes en el Senado y fiscales paraguayos han señalado que Kueider podría poseer información comprometedora que podría involucrar a figuras de alto nivel. Esto llevó a declaraciones como las de la senadora Anabel Fernández Sagasti, quien ironizó: “Tienen miedo de que Kueider cante más que Valeria Lynch”, y al contundente consejo del senador José Mayans: “Le recomiendo que no salga ni al balcón; sabe demasiado”.

Mientras tanto, el enfrentamiento entre Milei y Villarruel parece intensificarse. La vice, cada vez más distanciada del presidente, enfrenta un desgaste político considerable, avivado por esta última controversia. La fractura interna del oficialismo, sumada a las maniobras desesperadas para salvar a Kueider, deja al gobierno en una posición delicada frente a la opinión pública y la justicia.

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