Margarita Barrientos denunciÃģ que el Gobierno Nacional no le envía alimentos

“Pueden decir que baja el índice de la pobreza, pero nosotros lo vemos igual, no cambia nada”, seÃąalÃģ la fundadora del comedor “Los Piletones” .

Margarita Barrientos, fundadora del emblemÃĄtico comedor Los Piletones, revelÃģ que su organizaciÃģn no estÃĄ recibiendo alimentos por parte del Gobierno nacional liderado por Javier Milei, mientras que la Única ayuda que llega proviene del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, a cargo de Jorge Macri.

“La ayuda que tenemos es de Ciudad. Ellos nos aportan alimentos secos. El Gobierno nacional no. No recibimos nada del Gobierno”, expresÃģ Barrientos en declaraciones radiales. AdemÃĄs, recordÃģ que en aÃąos anteriores sí se recibían envíos esporÃĄdicos de alimentos por parte del Ejecutivo nacional: “Yo no pido plata, subsidio ni nada. Pedíamos alimentos y de vez en cuando llegaban”.

Aumento de la demanda en los comedores

Barrientos tambiÃĐn alertÃģ sobre el crecimiento de personas que acuden al comedor en busca de ayuda. SegÚn detallÃģ, este aÃąo el nÚmero de asistentes aumentÃģ de 3.700 o 3.800 a mÃĄs de 4.000 personas diarias, evidenciando el agravamiento de la crisis social y econÃģmica.

“Pueden decir que baja el índice de la pobreza, pero nosotros lo vemos igual, no cambia nada”, seÃąalÃģ la dirigente social. AdemÃĄs, describiÃģ las difíciles condiciones en las que viven muchas familias: “La precariedad de las viviendas sigue igual. Hay gente que no tiene baÃąo, no tiene agua, no tiene luz. Y muchos chicos no pudieron terminar la primaria”.

Crítica a la clase política

En otro momento de la entrevista, Barrientos criticÃģ duramente a la dirigencia política, afirmando que los políticos se han “ausentado completamente”. “En otros aÃąos desfilaban y prometían cosas que nunca cumplían. En tantos aÃąos de mi trabajo, hoy hago un balance y nunca cumplieron lo que prometieron”, sentenciÃģ.

La denuncia de Barrientos pone en evidencia el impacto de las políticas de ajuste y la falta de asistencia estatal en un contexto de creciente inseguridad alimentaria, donde cada vez mÃĄs familias dependen de los comedores comunitarios para cubrir sus necesidades bÃĄsicas y donde el rol del ministerio de capital humano esta fuertemente cuestionado por su mala gestiÃģn en la entrega de alimentos.

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Nada que festejar: fuerte aumento de la inseguridad alimentaria en Argentina

“La inseguridad alimentaria es una medida mucho mÃĄs directa, precisa y fiable para medir la pobreza real de la Argentina”, seÃąalaron desde la UCA.

El Ministerio de Capital Humano anunciÃģ esta semana que la pobreza en Argentina disminuyÃģ al 38,9% durante el tercer trimestre de 2024, segÚn un informe preliminar basado en datos del INDEC. Este resultado muestra una aparente mejora respecto al 54,8% del primer trimestre del aÃąo, pero genera serias dudas al contrastarse con otros indicadores sociales críticos, como el aumento de la inseguridad alimentaria y la indigencia, evidenciados por diversos estudios.

El Observatorio de la Deuda Social de la Universidad CatÃģlica Argentina (UCA) reportÃģ que el índice de inseguridad alimentaria alcanzÃģ en el tercer trimestre de este aÃąo los niveles mÃĄs altos de la Última dÃĐcada, superando incluso los registros de la pandemia. MÃĄs del 30% de los niÃąos y niÃąas en el país viven en hogares que se ven obligados a reducir la cantidad o calidad de los alimentos que consumen debido a la falta de ingresos.

Por otro lado, un informe de la Facultad de Ciencias EconÃģmicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) arroja datos aÚn mÃĄs alarmantes. SegÚn este anÃĄlisis publicado en el mes de noviembre, en el Último aÃąo la poblaciÃģn en situaciÃģn de indigencia se incrementÃģ un 131%, pasando de 2,6 millones a mÃĄs de 6 millones de personas, mientras que el nÚmero de pobres aumentÃģ un 43,3%. Este fenÃģmeno refleja que muchas personas han caído de la pobreza a la indigencia, exacerbando la vulnerabilidad social.

Datos contradictorios

Aunque los datos oficiales vinculan la baja de la pobreza con la desaceleraciÃģn de la inflaciÃģn, estos resultados no parecen reflejar mejoras reales en la calidad de vida. Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, seÃąalÃģ que “la mediciÃģn de pobreza por ingresos es limitada, porque no captura las mÚltiples privaciones que enfrentan los hogares, como la inseguridad alimentaria”.

El informe de la UBA tambiÃĐn resalta que, a pesar de las ayudas sociales, como la AsignaciÃģn Universal por Hijo (AUH) y la Tarjeta Alimentar, estas solo impactan en la indigencia, pero tienen un efecto marginal sobre la pobreza estructural. AdemÃĄs, la clase media empobrecida no se beneficia de estos programas, lo que amplifica las brechas sociales.

Inseguridad alimentaria como indicador clave

El índice de inseguridad alimentaria, basado en encuestas que evalÚan la capacidad de los hogares para acceder a alimentos adecuados, clasifica en dos niveles:

  • Inseguridad alimentaria moderada: Los hogares enfrentan incertidumbre sobre su capacidad para obtener alimentos o reducen la calidad y cantidad de los mismos.
  • Inseguridad alimentaria severa: Las personas carecen gravemente de acceso a alimentos, llegando incluso a pasar días sin comer.

Ambos niveles se mantienen altos, reflejando que muchas familias priorizan gastos fijos, como servicios pÚblicos y transporte, sobre alimentos, reduciendo así su capacidad de consumo en un ÃĄmbito tan esencial como la nutriciÃģn.

El desafío estructural de la pobreza

Salvia advierte que Argentina enfrenta un “piso estructural de pobreza” cercano al 35%, que serÃĄ difícil de reducir sin un crecimiento econÃģmico sostenido, generaciÃģn de empleo y mayor consumo interno. SegÚn su proyecciÃģn, aunque la pobreza podría seguir disminuyendo marginalmente en los prÃģximos meses, el país necesita cambios estructurales profundos para superar esta situaciÃģn.

La coexistencia de una supuesta baja en la pobreza con un aumento de la inseguridad alimentaria y la indigencia cuestiona la solidez de las mediciones oficiales y la efectividad de las políticas pÚblicas. Este contraste subraya la necesidad de diseÃąar estrategias que aborden de manera integral las mÚltiples dimensiones de la pobreza en el país.

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