El Gobierno de Milei quiere instalar un “botón” de censura, para silenciar a los periodistas que hagan preguntas incomodas en las conferencias de prensa de la Casa Rosada.
El gobierno de Javier Milei avanza con una nueva medida que limitará aún más la libertad de prensa en Argentina. Este miércoles, el vocero presidencial, Manuel Adorni, anunció un paquete de regulaciones para las conferencias de prensa en la Casa Rosada que otorgan al Ejecutivo un control sin precedentes sobre los periodistas acreditados.
Entre las medidas más polémicas se encuentra un “botón muteador”, que con la excusa de un mayor ordenamiento de las conferencias permitirá silenciar a los periodistas que el gobierno considere inconvenientes o bien a aquellos que realicen preguntas incomodas para el vocero presidencial. Además, se implementará un sistema de selección de asistentes a las conferencias basado en un esquema de votación, lo que Adorni describió como un “Gran Hermano periodístico”, dejando en manos de criterios poco transparentes la posibilidad de acceso de la prensa.
La normativa también impondrá un código de vestimenta obligatorio—traje y corbata para los hombres—y exigirá que los acreditados tengan contrato fijo con sus empleadores, una medida que excluiría a muchos trabajadores independientes y a la prensa alternativa.
Manuel Adorni (vocero presidencial) confirma que quiere poner un botón para silenciar periodistas que quieran repreguntar. Imagino que la TOTALIDAD del periodismo va a salir a REPUDIAR públicamente este intento de CENSURA que atenta contra LA LIBERTAD. pic.twitter.com/IzuRClCAT0
— Mati Aromi (@MatiAromi) March 5, 2025
Estas restricciones refuerzan una relación cada vez más hostil entre Milei y los medios. El presidente ha atacado reiteradamente a periodistas críticos, calificándolos de “mentirosos”, “corruptos” o “ensobrados”, y utiliza sus redes sociales para desacreditarlos públicamente. Su última embestida fue contra el analista Carlos Pagni, quien cuestionó la estabilidad del peso argentino.
Esta no es la primera vez que el gobierno intenta controlar el ejercicio periodístico. En el pasado, Adorni había anunciado que solo los periodistas de “medios altamente reconocidos” tendrían acceso a la Casa Rosada, y el oficialismo incluso intentó reactivar una ley de 1944 que imponía la matriculación obligatoria de periodistas, una medida que fue abortada tras el rechazo del gremio. Además, Milei amplió recientemente las excepciones que permiten al Estado negar información pública a la prensa.
Los indicios de censura ya se han visto en otros eventos oficiales. Durante la apertura de sesiones del Congreso el 1 de marzo, los periodistas fueron relegados a espacios con visibilidad y acceso limitados, y la televisión pública ocultó imágenes incómodas para el gobierno, como el boicot opositor y las tensiones internas en la administración.
Las nuevas restricciones en la Casa Rosada consolidan un escenario en el que la prensa enfrentará un mayor control gubernamental. Mientras el presidente insiste en que “juega de visitante” en los medios tradicionales, su administración avanza en la consolidación de un entorno hostil para el periodismo independiente.