Mientras ajustan jubilaciones y despiden trabajadores del Estado, el gobierno de Milei engorda su aparato propagandístico: más empleados, más presupuesto y más blindaje para sostener el relato.
Mientras el presidente Javier Milei repite que está llevando adelante “el ajuste más grande de la historia”, uno de los despachos más cercanos al poder no parece sentir el rigor de la motosierra. Se trata de la Secretaría de Comunicación y Medios, dirigida por el vocero presidencial Manuel Adorni, que aumentó su planta de personal en un 25% y maneja un presupuesto que supera los 30 mil millones de pesos.
Los datos surgen del informe de gestión que el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, presentó la semana pasada ante la Cámara de Diputados. Según el documento, la oficina de Adorni cuenta actualmente con 249 empleados —40 más que en noviembre del año pasado— y le fue asignado un presupuesto total de $25.412.859.403 para el ejercicio 2025, de acuerdo a la Decisión Administrativa 3/2025. A ese monto se le deben sumar los fondos de la ex Secretaría de Prensa, cuyas funciones fueron absorbidas por el área de Comunicación.
La periodista Mariel Fitz Patrick lo expuso con claridad en A24, bajo un título que sintetiza la contradicción: “Sin motosierra en Comunicación y Medios”. La referencia no es menor: fue el propio Adorni quien se fotografió con una motosierra frente a la sede del Gobierno porteño al lanzar su precandidatura a jefe de Gobierno en 2023. El símbolo libertario, sin embargo, parece haber esquivado su oficina.
Más allá del impacto simbólico, el crecimiento de la Secretaría de Comunicación genera críticas incluso dentro del propio oficialismo. El contraste entre el ajuste que se impone en áreas sensibles —como salud, educación y jubilaciones— y la expansión de una dependencia central para el blindaje mediático del Gobierno, no pasa desapercibido.
El informe de Francos incluye además un anexo con la nómina de empleados y contratados, entre los que figura Juan Doe, un operador digital conocido por manejar cuentas anónimas que militan en redes sociales a favor del gobierno de Milei.
En tiempos donde la prédica oficial pide “achicar el Estado” y recortar privilegios, la expansión de la maquinaria comunicacional del Presidente se convierte en un ejemplo elocuente de cómo el ajuste no siempre es para todos.