A fines de mayo, cuando todavía regía el esquema de bandas cambiarias que el Gobierno había pactado con el Fondo Monetario Internacional, el presidente Javier Milei aseguraba que “si el mercado quiere llevar el dólar a $600 o menos, lo puede hacer”. “El dólar va a estar más cerca del piso de la banda”, mintió el mandatario. Ayer cerró a casi 1400 pesos.
La frase no fue casual ni ingenua. En un contexto de recesión profunda, atraso cambiario y desconfianza creciente, el Presidente deslizaba la posibilidad de perforar el piso que su propio equipo económico había acordado. En otras palabras, amagaba con romper las reglas de su propio juego.
Pero la realidad terminó por desmentirlo. El dólar nunca bajó a $600. De hecho, en julio, el Gobierno tuvo que abandonar el sistema de bandas y convalidar una especie de devaluación encubierta del tipo de cambio oficial. Ayer cerró a casi 1400 pesos. Ya nadie piensa en bandas, porque no hay forma de que la divisa baje de ese precio.