La tensión en los mercados volvió a sentirse con fuerza este jueves, con una nueva disparada del dólar en sus distintas cotizaciones y un salto del riesgo país, que reflejó el creciente nerviosismo de los inversores frente al panorama político y económico. En un escenario de alta volatilidad, el billete paralelo alcanzó nuevos máximos nominales, mientras que los bonos argentinos se desplomaron. El Banco Central vendió casi 400 millones de dólares y no logró que el dólar llegara a casi los 1500 pesos. Crisis total.
La escalada cambiaria impactó de lleno en las expectativas. Operadores financieros advierten que la presión sobre el dólar se sostiene por la dolarización de carteras en la antesala de las elecciones de octubre y la ausencia de señales de estabilización por parte del Gobierno. La falta de confianza en la capacidad oficial de contener la corrida profundiza la búsqueda de cobertura en moneda extranjera.
En paralelo, el riesgo país —que mide la sobretasa que paga Argentina respecto de los bonos del Tesoro estadounidense— superó otra vez la barrera de los 2.000 puntos básicos, confirmando el deterioro de la deuda local. Esta suba estuvo directamente relacionada con la caída de los títulos soberanos en dólares, que arrastraron pérdidas en torno al 3% en la jornada.
Economistas advierten que la combinación de un dólar en alza y un riesgo país disparado deja a la economía en una posición extremadamente frágil, con riesgo de que se acelere la salida de capitales y se agrave la recesión. En este contexto, la política monetaria y la estrategia del Banco Central vuelven a quedar bajo la lupa, mientras crece la presión social por la inflación y la pérdida del poder adquisitivo.