El proyecto de Presupuesto 2026 del Gobierno expone un panorama inquietante: la economía argentina enfrentará un déficit comercial persistente hasta 2028, aun en un contexto de crecimiento exportador.
Según los datos oficiales, las exportaciones crecerán en sectores estratégicos como el agro, la minería y Vaca Muerta. Sin embargo, las importaciones aumentarán aún más rápido, erosionando cualquier posibilidad de equilibrio. El resultado es un saldo comercial negativo sostenido, que contrasta con el superávit estimado para 2024.
La administración de Javier Milei proyecta un crecimiento del 5,4% en 2025 y 5% en 2026, pero este repunte se traduciría en mayor demanda de importaciones. Además, un tipo de cambio que se movería con lentitud dejaría un peso más apreciado hacia 2028, afectando la competitividad. Para ese año, el déficit comercial treparía a casi USD 7.000 millones, frente a un superávit superior a USD 16.600 millones previsto para 2024.
Proyecciones poco realistas
Consultoras como Equilibra y Abeceb advierten que las proyecciones oficiales son excesivamente optimistas. Anticipan un crecimiento del PBI más bajo, cuestionan la sustentabilidad del superávit primario y alertan sobre la fragilidad cambiaria. A esto se suma la presión por acumular reservas en el Banco Central, lo que genera dudas sobre la viabilidad del plan.
Comercio exterior bajo presión
El déficit proyectado responde al exceso de importaciones, incluso con exportaciones en ascenso. Para Equilibra, resulta improbable mantener un crecimiento del comercio exterior del 8% anual. La apertura de importaciones y el avance del comercio electrónico también amenazan a la industria local, restando margen de recuperación al sector productivo.
Incertidumbre en empleo y consumo
Con salarios en retroceso, bajo crédito y un consumo limitado por políticas fiscales restrictivas, el escenario hacia adelante luce complejo. El Presupuesto 2026 se presenta como un plan de crecimiento, pero las señales de déficit, debilidad cambiaria y dudas de financiamiento dibujan un horizonte plagado de incertidumbre para la economía argentina.