En el marco de una semana adversa para el Gobierno, tanto en lo político como en lo económico, el dólar volvió a dispararse y obligó al Banco Central a una fuerte intervención. El tipo de cambio mayorista cerró este jueves en $1.474,5, en el techo de la banda superior, lo que obligó a la autoridad monetaria a vender u$s379 millones en un solo día para frenar la escalada.
El ministro de Economía, Luis Caputo, intentó despejar dudas y defendió el esquema: “Confiamos plenamente en el programa. No nos vamos a mover, no va a haber cambios. Vamos a vender hasta el último dólar en el techo de la banda. Hay suficientes dólares para todos”, aseguró. El mensaje buscó dar tranquilidad, aunque dejó en claro que la estrategia oficial se apoya en la utilización intensiva de reservas para contener la presión cambiaria.
El contraste con otras áreas del Estado es inevitable. El monto vendido por el Central en apenas una jornada equivale a más de dos tercios del presupuesto anual de la Universidad de Buenos Aires en 2024, que fue de unos u$s490 millones al tipo de cambio oficial. Mientras la principal casa de estudios del país afronta un ajuste severo y denuncia falta de recursos para sostener la calidad académica, el Gobierno destina en un solo día casi lo mismo que cuesta financiar todo un año de funcionamiento de la UBA, únicamente para intentar frenar al dólar. Algo no cierra.
La comparación alimenta críticas sobre la sostenibilidad del plan económico y la asignación de prioridades en un contexto de alta inflación, recesión y deterioro social. Con el riesgo país por encima de los 2.000 puntos y la desconfianza de los mercados en aumento, la apuesta de Caputo de sostener el techo de la banda a fuerza de reservas abre un debate cada vez más fuerte: hasta dónde puede llegar el Gobierno en su intento de defender la estabilidad cambiaria mientras otras áreas estratégicas del Estado padecen recortes.