La ministra de Seguridad se despegó de su aliado en LLA y lo obligó a responder por las denuncias que lo vinculan con el financista narco, poniendo en evidencia la crisis interna dentro del Gobierno.
El escándalo por los nexos entre José Luis Espert y Fred Machado, empresario acusado de narcotráfico, estalló dentro de La Libertad Avanza y dejó expuesto al diputado bonaerense. La propia ministra de Seguridad y candidata oficialista, Patricia Bullrich, rompió el silencio y le exigió que aclare de inmediato su relación con el financista señalado por la justicia de Estados Unidos.
En diálogo con Radio La Red, Bullrich se desmarcó de su aliado político y fue tajante: “Nosotros que combatimos el narco con todo no podemos aceptar conductas de personas aliadas al narco. Hay que aclararlo ya”. Sus palabras pusieron contra las cuerdas a Espert, justo cuando enfrenta la denuncia judicial presentada por Juan Grabois que lo vincula directamente con aportes de Machado.
El malestar en LLA creció todavía más luego de que se confirmara que Espert viajó en el avión privado de Machado e incluso lo agradeció públicamente en 2019 por financiar uno de sus actos políticos. A esto se suman las revelaciones de fiscales de Texas que rastrearon una transferencia por 200 mil dólares de Machado y su socia al entorno del economista, lo que deja sin sustento su victimización mediática.
Pese a la gravedad de las acusaciones, Espert se limitó a hablar de “campaña sucia”, apelando a un libreto repetido que poco convence. Sin embargo, la comparación con casos anteriores, como el de Enrique Olivera o Patricia Bullrich en 2017, no logró ocultar la diferencia sustancial: en esta oportunidad existen pruebas documentadas y testimonios que lo comprometen seriamente.

El pedido de Bullrich deja en evidencia las tensiones internas del oficialismo y la fragilidad de Espert, cuya figura queda cada vez más atada a un escándalo de financiamiento narco. La pregunta que queda flotando es si Milei y La Libertad Avanza seguirán blindando a un candidato señalado por recibir dinero del crimen organizado o si finalmente reconocerán que en sus filas hay algo más que “campaña sucia”.