¿Se prepara Trump para atacar a Venezuela?

Pese a la desmentida de Donald Trump, medios estadounidenses afirmaron horas antes que Estados Unidos se prepara para atacar bases militares venezolanas y que la agresión podría ocurrir en cualquier momento.

Medios estadounidenses afirmaron horas antes que Estados Unidos se prepara para atacar bases militares venezolanas y que la agresión podría ocurrir en cualquier momento. Sin embargo, el presidente Donald Trump negó este viernes (31.10.2025) haber tomado la decisión de atacar Venezuela, después de que The Wall Street Journal y el Miami Herald publicaran reportes sobre una posible ofensiva.

“No”—, respondió Trump a bordo del Air Force One cuando un periodista le preguntó si contemplaba ataques de ese tipo.

Mientras tanto, los movimientos militares de Washington en el Caribe no cesan. Estados Unidos ha desplegado ocho buques de guerra, aviones de combate furtivos F-35 en Puerto Rico y un grupo de ataque con portaaviones que se dirige a la región. Esta acumulación de fuerza militar —que la Casa Blanca insiste en vincular con operaciones contra el narcotráfico— ha encendido las alarmas sobre una posible escalada bélica en el área.

Una guerra bajo el pretexto del narcotráfico

Desde principios de septiembre, Washington ha lanzado una serie de ataques contra supuestas embarcaciones dedicadas al tráfico de drogas en el Caribe y el Pacífico oriental. Estas operaciones han dejado al menos 62 muertos y la destrucción de 14 barcos y un semisumergible.

Aunque la administración Trump sostiene que las pequeñas embarcaciones representan una amenaza a la seguridad nacional, expertos y organizaciones de derechos humanos califican las acciones como ejecuciones extrajudiciales, incluso cuando las víctimas son presuntos traficantes.

Demostraciones de fuerza y recrudecimiento de tensiones

Además del despliegue naval, Washington ha realizado múltiples vuelos de bombarderos B-52 y B-1B cerca de la costa venezolana. La más reciente demostración de fuerza ocurrió el lunes pasado (27.10.2025), reforzando la percepción de que la región se encuentra al borde de un conflicto abierto.

Desde Caracas, el gobierno de Nicolás Maduro acusa a Estados Unidos de “fabricar una guerra” y de conspirar para derrocarlo. En medio del creciente despliegue militar y los intercambios de acusaciones, los tambores de guerra resuenan con fuerza en el Caribe, donde la línea entre la disuasión y la confrontación parece cada vez más delgada.

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Macri se fue con las manos vacías de la reunión con Milei y cuestionó la salida de Guillermo Francos

Desde el PRO interpretaron que Macri fue “ninguneado” por un Milei que no sólo no ofreció ministerios, sino que ni siquiera dejó abierta la puerta a cargos secundarios.

La esperada reunión entre Mauricio Macri y Javier Milei terminó en un choque de egos y sin ningún avance político. Durante una cena que se extendió por una hora y media en la Quinta de Olivos, el expresidente se encontró con un Milei exultante tras su triunfo electoral, que le repitió que hizo “todo bien” y que por eso lo habían “premiado” los argentinos y Donald Trump. Macri se fue con las manos vacías.

El encuentro había sido pautado en un contexto completamente distinto: cuando el oficialismo temía una derrota o un empate con el peronismo y enfrentaba una corrida contra el peso. Pero los diez puntos de ventaja obtenidos por La Libertad Avanza cambiaron los planes. En el entorno presidencial decidieron que ya no había motivos para entregar espacios de poder al PRO.

Macri percibió el desdén. En medio de la cena, las renuncias de Guillermo Francos y Lisandro Catalán interrumpieron el diálogo y acapararon la atención de Milei. “No hay nada que contar”, deslizó con fastidio el exmandatario al salir del encuentro. Desde el PRO interpretaron que fue “ninguneado” por un Milei que no sólo no ofreció ministerios, sino que ni siquiera dejó abierta la puerta a cargos secundarios.

En la conversación, Macri intentó bajar el tono triunfalista del Presidente. Le advirtió que no desperdicie “la oportunidad histórica” que atraviesa la Argentina y le pidió no “tirar los penales afuera”. Pero sus advertencias cayeron en saco roto.

La designación de Manuel Adorni en lugar de Francos como jefe de Gabinete encendió aún más el malestar. “Poner a Adorni en lugar de Francos es como si nosotros hubiéramos puesto a Fer de Andreis en lugar de Marcos Peña”, ironizó un dirigente macrista, convencido de que el Gobierno no busca mejorar la gestión, como Macri venía reclamando.

Molesto, el líder del PRO publicó un mensaje en redes sociales donde lamentó la salida de Francos, a quien definió como “un hombre de equilibrio y sensatez”. “La salida de un hombre con capacidad y equilibrio como Guillermo Francos, para ser reemplazado por otro sin experiencia, no parece ser una buena noticia”, escribió.

El expresidente también marcó su desacuerdo con el rumbo político del Gobierno: “No logramos ponernos de acuerdo. Lamento esta situación porque el país se encuentra frente a una oportunidad histórica que no puede desaprovecharse”.

Pero su advertencia más directa llegó desde el Congreso: “Tenemos 20 diputados, nos van a necesitar”, deslizó un legislador macrista. La frase refleja la tensión latente: con apenas poco más de 80 bancas propias, La Libertad Avanza dependerá de acuerdos para aprobar leyes clave como el Presupuesto o las reformas económicas.

En el PRO aseguran que la paciencia de Macri tiene límites. Ya en el pasado hizo sentir su enojo en el Congreso, cuando ordenó votar contra decretos del Ejecutivo tras sentirse desplazado por Milei. Esta vez, el mensaje es claro: sin diálogo ni respeto político, Milei podría enfrentar más de un revés parlamentario.

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La verdad en la realidad de la derrota

El pueblo se equivoca, si solo se le ofrece a elegir opciones erradas, y erradas serán cuando la dirigencia que las ofrecen persigan la ambición de cargos de instituciones incuestionables en sus privilegios y concentración del poder.

Por Joshua Lentulus Aivazian.

Tras los resultados de la reciente elección legislativa nacional de octubre, y con la imprevisible victoria del oficialismo libertario, distintos sectores sociales y de la oposición se han planteado y exigido una autocrítica. No es la primera, ni tampoco será la última vez, que se plantee, surgida de la autopercibida hegemonía moral de la representación popular. Y es que la llamada ¨derecha¨, o neoliberalismo, se le ha adjudicado una condición elitista y malintencionada en sus políticas y medidas económicas, siendo estas determinadas por intereses conspirativos tras las sombras, como el círculo rojo o el imperialismo extranjero.

Y es que no se trata de un descubrimiento que genera indignación en la sociedad estos determinismos, sino de una lamentable condición de la política argentina. Los señalamientos hechos por la derecha sobre los contratos del gobierno kirchnerista con China, los alineamientos o simpatias políticas con gobiernos como los de Venezuela, Cuba y España, han provocado una reacción justificadora del lado del peronismo sobre estos lineamientos, forzando la contradicción de una simpatía por la esfera socialista del siglo 21 y la socialdemocracia europea, con los principios tercerposicionistas del justicialismo.

Más que una defensa, estas reacciones significaron la sedimentación de una contradicción que fue nivelando los argumentos acusatorios de uno y otro bando. Y mientras el kirchnerismo definió su identidad política en su confrontación contra la derecha, los valores del movimiento peronista se iban convirtiendo en un ritualismo simbólico, reivindicador de un pueblo trabajador industrial extinto, que en su momento apoyaron y juraron lealtad por las tres banderas, y que ahora, persiguen en los retazos del dia a día una mínima estabilidad en su economía doméstica.

Junto a la ciega definición del rival político derechista, también se constituyó un viejo relato determinador de la identidad del pueblo al que se le hablaba. Las grandes prédicas populares sobre la lealtad histórica hacia quienes impulsaron la constitución de derechos sociales y laborales, fueron mermando su impacto identificatorio ante la realidad de las distintas elecciones, ejecutivas y legislativas, desde el 2015 en adelante. Convirtiendo al pueblo de una masa empoderada en su conciencia política, a una veleta que gira de acuerdo a la certeza de los vientos políticos de la dirigencia.

Esto nos lleva a otro error en el señalamiento de los responsables de la derrota del peronismo, y es el subestimar la voluntad de la elección individual del electorado como algo que se le debe recordar y señalar constantemente por la dirigencia y militancia. Ello rebaja a la militancia a un banner publicitario, y al electorado en un paciente impulsivo al que hay que recordarle cuáles deben ser sus intereses representados en su voto. La pregunta es, ¿lo que “Fuerza Patria” ofreció en estas elecciones, representaba la realidad de los intereses inmediatos del electorado?.

La campaña de Fuerza Patria estuvo compuesta mayoritariamente por consignas pesimistas sobre la situación presente, y la futura que iba a acontecer, de continuar gobernando el mileismo. Pero la realidad es que estas elecciones no definían la continuidad del actual gobierno en el ejecutivo, sino la renovación de las dos cámaras del Congreso Nacional, que había demostrado la debilidad de los mecanismos institucionales de peso y contrapeso frente a un ejecutivo inflexible. Se buscaba que dicho conflicto sea traspasado al interés popular, cuando, en su defecto, las leyes, sean decretadas o vetadas, dependían de la voluntad del ejecutivo, más que del legislativo, para su realización efectiva. ¿Y el poder judicial? la institución con la mayor imagen negativa, y también el único poder que no se encuentra determinado en la ocupación de sus cargos por el voto popular, se conformaba a su histórico rol de velador de sus propios intereses, justificando la existencia de gobiernos de facto e inconstitucionales.  

Esta situación presente ha hecho retomar la vieja discusión sobre la supremacía ejecutiva del sistema presidencialista, y la necesidad institucional de activar mecanismos jurídicos de control interno como el juicio político. Ello había sido propuesto por el jefe de bancada de Unión por la Patria (UxP), el senador por la provincia de Formosa José Mayans, en el recinto del congreso, argumentando la ilegalidad de la propuesta del presidente Milei de privatizar la energía nuclear. Sin embargo, el interés político pareciera perseguir y conservar esa supremacía presidencial, en lugar de limitarla con nuevas formas de participación ciudadana.

A lo que nos lleva a la conclusión en que si el electorado tomó una decisión arriesgada al votar a un declarado “exterminador” del futuro que vino a destruir la obra pública y al Estado, por la especulación de unas huérfanas esperanzas en que la macroeconomía se estabilice, fue debido a una emulación del actuar de nuestra dirigencia en sus propias decisiones en los armados electorales. El pueblo se equivoca, si solo se le ofrece a elegir opciones erradas, y erradas serán cuando la dirigencia que las ofrecen persigan la ambición de cargos de instituciones incuestionables en sus privilegios y concentración del poder.

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