La actividad se hundió 9,1% frente a octubre, confirmando un escenario de debilidad generalizada.
Las ventas minoristas de las pymes volvieron a mostrar un marcado retroceso en noviembre: cayeron 4,1% interanual a precios constantes, profundizando la tendencia negativa del consumo. El deterioro se sintió aún más en la comparación mensual desestacionalizada, donde la actividad se hundió 9,1% frente a octubre, confirmando un escenario de debilidad generalizada.
Pese a este panorama crítico, el acumulado de enero a noviembre registra una suba del 3,4%, según datos de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), impulsado por un mejor desempeño en la primera parte del año.
Caídas generalizadas y sectores clave en rojo
Seis de los siete rubros relevados mostraron fuertes descensos interanuales, lo que evidencia que la contracción abarca prácticamente todo el espectro comercial. Las retracciones más severas se dieron en:
- Perfumería: -17% interanual
- Bazar y decoración: -9,7%
- Alimentos y bebidas: -5,9%
El único sector que logró escapar de las caídas fue Farmacia, con un leve avance del 1,8%, motorizado por factores estacionales.
En términos mensuales, el panorama fue todavía más preocupante: todos los rubros retrocedieron respecto de octubre. Perfumería encabezó el derrumbe con -14,6%, seguida por Calzado y Marroquinería (-12,9%).
Percepción comercial: más deterioro y clima de inversión adverso
La lectura que hacen los propios comercios refleja el momento crítico:
- 37% percibe un deterioro en la situación económica interanual, subiendo cuatro puntos respecto de octubre.
- Aunque casi la mitad proyecta una mejora para 2025, el optimismo convive con una realidad áspera.
- El 60,1% considera desfavorable el contexto para invertir, un indicador que reafirma la falta de confianza y la escasez de recursos para impulsar proyectos.
Análisis sectorial: consumo frenado, ingresos erosionados y financiamiento ausente
Alimentos y bebidas: El retroceso del 5,9% refleja de forma directa la pérdida de poder adquisitivo. El consumo se concentró en productos esenciales y segundas marcas, sin señales de recuperación a pesar de una menor incertidumbre política.
Bazar, decoración y hogar: La caída de 9,7% estuvo marcada por el encarecimiento del crédito y la falta de cuotas, factores que paralizan compras de bienes durables. El consumidor prioriza gastos básicos y posterga equipamiento.
Calzado y marroquinería: Con una baja del 1,7%, el rubro mostró un desempeño debilitado, sostenido apenas por promociones online y eventos estacionales. Aun con una brecha cambiaria más favorable, las ventas dependen del financiamiento, hoy muy limitado.
Farmacia: El único rubro con crecimiento (1,8%), aunque sustentado en necesidades médicas y no en mayor capacidad de compra. Los consumidores reducen artículos de cosmética para poder sostener tratamientos esenciales.
Ferretería y construcción: La merma del 3,2% se mantuvo contenida por pequeñas reparaciones domésticas de fin de año. Sin embargo, la falta de crédito y la caída de ingresos bloquean proyectos de mayor escala.
Perfumería: Fue el rubro más golpeado, con un desplome del 17%. La inflación acelerada encareció fuertemente los productos, y la caída mensual (-14,6%) corrigió el pico de ventas del Día de la Madre.
Textil e indumentaria: Retrocedió 4,3% ante consumidores que postergan compras y buscan precios bajos por la pérdida de ingresos. El tráfico comercial no se traduce en ventas debido a límites saturados de tarjetas y precios en alza.
