El nuevo índice de inflación preparado por el Indec para debutar en enero – anunciado por el gobierno de Javier Milei – fue dado de baja porque iba a blanquear que la inflación es mucho más alta de lo que dice el oficialismo.
El escándalo, que supone una intervención de hecho en el organismo, corrió al titular del organismo público, Marco Lavagna. La inflación de enero dará alrededor de 2,5% cuando con la nueva metodología iba a estar arriba del 3%. El gobierno no se podía permitir un golpe tan duro a su relato de “desinflación”. Entonces, decidió intervenir el INDEC.
En medio del papelón, el Banco Central anunció que construirá su propio índice para medir los movimientos en los precios y ya habla de “inflación subyacente”. No deja de sorprender que la gran mayoría de “economistas serios” no vean un escándalo en este tema. ¿Será que no les importa cuando gobierna la derecha?