Crisis en los barrios populares: seis de cada diez personas se endeudaron para comprar alimentos y 43,7% se salteó comidas
La crisis económica golpea con especial dureza a los sectores más vulnerables: tres de cada cuatro personas no logran cubrir los gastos mínimos y crece el endeudamiento utilizado para sostener necesidades básicas.
La situación en los barrios populares atraviesa un escenario crítico. Según un informe del Instituto Periferias, seis de cada diez personas debieron endeudarse para comprar alimentos, mientras que el 43,7% afirmó haberse salteado comidas. El dato expone el deterioro de las condiciones de vida y las dificultades cada vez mayores para garantizar una alimentación adecuada.
El endeudamiento dejó de ser una herramienta para afrontar gastos extraordinarios y pasó a convertirse en un recurso habitual para sostener la vida cotidiana. En un contexto de fuerte aumento de la morosidad, el 61,8% de las personas consultadas reconoció tener alguna deuda financiera, mientras que tres de cada cuatro aseguraron que sus ingresos no alcanzan para cubrir los gastos mínimos.
Entre quienes tienen deudas, el 44,8% recurrió a tarjetas de crédito, el 31,9% pidió dinero a familiares o amigos, el 27,3% acudió a préstamos de particulares y el 23,9% utilizó aplicaciones de crédito. Los datos muestran cómo las familias recurren a distintas formas de financiamiento para cubrir necesidades que deberían poder afrontar con sus ingresos.
La situación alimentaria también alcanza niveles preocupantes. El 73,4% aseguró que no pudo acceder a alimentos saludables, mientras que un 43,7% manifestó haber pasado días sin comer, una situación considerada de inseguridad alimentaria grave. A su vez, el 53,8% señaló que alguna vez se quedó sin alimentos.
El deterioro económico también impacta en el bienestar emocional: el 58,2% de las personas consultadas afirmó experimentar “ansiedad/tristeza por la economía”. El informe fue realizado a nivel nacional y contó con la participación de 7.742 personas mayores de 18 años.
Los resultados reflejan una realidad especialmente preocupante en los barrios populares: la deuda se utiliza para comprar comida, los alimentos saludables se vuelven inaccesibles y una parte significativa de la población directamente reduce o saltea sus comidas. La crisis, lejos de limitarse a los ingresos, comienza a comprometer necesidades básicas como la alimentación y el bienestar de las familias.

