El Gobierno admitiÃģ que se dispone a nombrar jueces a dedo en la Corte Suprema

El gobierno busca replicar la estrategia de Mauricio Macri en 2015, cuando quiso designar a Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz.

El Gobierno admite que evalÚa designar jueces en la Corte Suprema por decreto, una maniobra que busca asegurar una mayoría afín en el mÃĄximo tribunal. Guillermo Francos, jefe de Gabinete, confirmÃģ que se analiza la posibilidad de nombrar a Ariel Lijo y Manuel García Mansilla si no se consiguen los votos necesarios en el Senado. Esta estrategia recuerda a la polÃĐmica decisiÃģn de Mauricio Macri en 2015 de intentar designar por decreto a Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz.

Francos, en diÃĄlogo con Radio Mitre, reconociÃģ que la intenciÃģn oficial es someter las designaciones al Senado, pero admitiÃģ las complicaciones derivadas de la falta de mayoría oficialista: “Cuando estÃĄs en minoría todo cuesta mÃĄs. OjalÃĄ pudiera funcionar, pero evaluamos todas las alternativas”. SegÚn Alejandro Bercovich, quien adelantÃģ esta posibilidad en su columna “LOBBY” en elDiarioAR, la maniobra buscaría neutralizar un eventual bloqueo opositor y fortalecer el control gubernamental sobre la Corte Suprema.

La propuesta ha generado críticas por evocar prÃĄcticas como la “mayoría automÃĄtica” del menemismo, que subordinÃģ políticamente a la Corte Suprema, despertando preocupaciones sobre la independencia judicial y el equilibrio de poderes en un momento crítico para el país.

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Flybondi quedÃģ entre las peores aerolíneas del mundo, cancelÃģ 28 vuelos en una semana

La empresa ocupÃģ los Últimos puestos de un ranking internacional: quedÃģ entre las 6 peores líneas aÃĐreas del mundo. En solo una semana, cancelÃģ 28 vuelos.

Flybondi, la aerolínea low-cost dirigida por Mauricio Sana, atraviesa un periodo crítico que la posicionÃģ entre las 6 peores aerolíneas del mundo segÚn un reciente ranking internacional. En solo una semana, la empresa cancelÃģ 28 vuelos, lo que equivale a un promedio de cuatro vuelos diarios, evidenciando serias falencias operativas y una evidente incapacidad de satisfacer las necesidades del mercado interno argentino.

Cancelaciones masivas y reclamos de los pasajeros

La AdministraciÃģn Nacional de AviaciÃģn Civil (ANAC) había notificado previamente a Flybondi por sus cancelaciones recurrentes, acumulando al menos 23 vuelos suspendidos en semanas anteriores. Esto generÃģ un aluviÃģn de quejas por parte de pasajeros que enfrentaron retrasos y cancelaciones inesperadas. Estas irregularidades no solo afectan la confianza de los usuarios, sino que tambiÃĐn plantean dudas sobre la capacidad de la aerolínea para operar de manera eficiente en un contexto de creciente demanda de vuelos domÃĐsticos.

Problemas tÃĐcnicos y seguridad en tela de juicio

A las cancelaciones se suman preocupaciones relacionadas con la seguridad. Recientemente, un vuelo de Flybondi (FO5020) que iba de Aeroparque a CÃģrdoba sufriÃģ un desperfecto tÃĐcnico en pleno trayecto, obligÃĄndolo a aterrizar de emergencia en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza. SegÚn voceros de la empresa, el aviÃģn presentÃģ una “novedad tÃĐcnica” que requiriÃģ la intervenciÃģn del equipo de mantenimiento antes de poder continuar su recorrido. Aunque la compaÃąÃ­a minimizÃģ el incidente, este tipo de situaciones alimenta el escepticismo respecto a la calidad y el mantenimiento de su flota.

Un modelo low-cost que no despega

El desempeÃąo de Flybondi pone en evidencia los límites de un modelo low-cost que parece priorizar la reducciÃģn de costos por encima de la seguridad, calidad del servicio y la satisfacciÃģn del cliente. En un país donde el transporte aÃĐreo cumple un rol clave para conectar regiones y estimular el turismo interno, la aerolínea no solo incumple expectativas, sino que tambiÃĐn genera trastornos significativos para los pasajeros.

Las recientes cancelaciones masivas, problemas tÃĐcnicos y el pÃĐsimo lugar en rankings internacionales refuerzan la necesidad de una regulaciÃģn mÃĄs estricta y un replanteo en el modelo operativo de Flybondi. Si la aerolínea no toma medidas inmediatas para mejorar su performance, corre el riesgo de perder su posiciÃģn en un mercado interno que exige estÃĄndares de calidad y seguridad mucho mÃĄs elevados.

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El salario mínimo sigue cayendo y se ubica en niveles inferiores a los de 2001

Un informe de la UBA revela que el salario mínimo cayÃģ 28% en el Último aÃąo, ubicÃĄndose en niveles inferiores a los de 2001, aÃąo en el que se desatÃģ una profunda crisis socioeconÃģmica.

Un reciente informe del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la Facultad de Ciencias EconÃģmicas de la UBA revelÃģ que el salario mínimo vital y mÃģvil (SMVM) sufriÃģ una caída real del 28% en el Último aÃąo, ubicÃĄndose en niveles inferiores a los de 2001, aÃąo marcado por una profunda crisis socioeconÃģmica. A pesar de la estabilidad relativa del empleo formal, el poder adquisitivo de los trabajadores continÚa en franco deterioro debido a una inflaciÃģn persistente y el aumento de costos bÃĄsicos.

SegÚn el informe, titulado Panorama del empleo asalariado formal y de las remuneraciones, esta tendencia negativa comenzÃģ en diciembre de 2023, con una contracciÃģn del 15%, y continuÃģ en enero de 2024 con una caída adicional del 17%. Aunque se registrÃģ cierta estabilidad durante algunos meses, la pÃĐrdida del poder adquisitivo se intensificÃģ nuevamente desde junio y se prolongÃģ hasta octubre. En tÃĐrminos histÃģricos, el SMVM acumula una pÃĐrdida real del 60% desde 2011, aÃąo en el que alcanzÃģ su punto mÃĄs alto.

Consumo y mercado laboral en crisis

El empleo formal, aunque estable, no ha logrado compensar el impacto de la caída salarial. En agosto de 2024, los trabajadores registrados en los sectores pÚblico, privado y de casas particulares totalizaron 10,1 millones, un leve incremento de 1.600 puestos respecto al mes anterior. Sin embargo, este nÚmero sigue reflejando una contracciÃģn prolongada, con niveles similares a los de noviembre de 2022, en plena recuperaciÃģn pospandemia.

Los coordinadores del estudio, Roxana Maurizio y Luis Beccaria, seÃąalaron que el deterioro del poder adquisitivo de los trabajadores tiene un impacto directo en la economía. La pÃĐrdida de ingresos afecta el consumo interno, que es uno de los motores fundamentales del crecimiento, y genera un círculo vicioso que perpetÚa la desaceleraciÃģn econÃģmica y la recesiÃģn.

Contexto estructural y desafíos

La caída del salario mínimo se da en un contexto de crisis estructural marcado por el aumento sostenido de precios, ajustes tarifarios y la falta de políticas salariales que compensen la inflaciÃģn. Este fenÃģmeno no solo profundiza las desigualdades sociales, sino que tambiÃĐn limita la capacidad de recuperaciÃģn de la economía al restringir el acceso a bienes y servicios bÃĄsicos para gran parte de la poblaciÃģn.

Con un salario mínimo por debajo de los niveles de 2001, los trabajadores enfrentan un panorama complejo en el que la estabilidad laboral no garantiza un ingreso suficiente para sostener un nivel de vida adecuado. Este retroceso plantea la urgente necesidad de políticas pÚblicas que protejan el poder adquisitivo y estimulen el mercado interno como vía para revertir el deterioro socioeconÃģmico.

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Mar del Plata: el macrista Guillermo Montenegro asegurÃģ que “le plantan indigentes” en su distrito

El intendente macrista de General PueyrredÃģn, Guillermo Montenegro, sugiriÃģ que “le plantan” indigentes y delincuentes que no son de su ciudad.

El intendente de General PueyrredÃģn, Guillermo Montenegro, desatÃģ una nueva polÃĐmica al celebrar pÚblicamente el desalojo de personas en situaciÃģn de calle en Mar del Plata. A travÃĐs de un video en sus redes sociales, mostrÃģ un operativo policial donde agentes interrumpen a una pareja de indigentes, advirtiÃĐndoles que “se terminÃģ el diÃĄlogo”. Con el lema “Se terminÃģ”, Montenegro no solo validÃģ la acciÃģn, sino que reforzÃģ un discurso de criminalizaciÃģn hacia los sectores mÃĄs vulnerables.

Desde distintos sectores políticos y sociales, surgieron críticas contundentes hacia esta postura. La dirigente de izquierda Myriam Bregman calificÃģ de “basura” al intendente y denunciÃģ la violencia institucional como una herramienta sistemÃĄtica contra los mÃĄs pobres: “Todos matones contra los mÃĄs dÃĐbiles”. NicolÃĄs Del CaÃąo, tambiÃĐn referente de la izquierda, lo tildÃģ de “cobarde” y le reprochÃģ la criminalizaciÃģn de la pobreza, una problemÃĄtica que tiene raíces en las políticas que ÃĐl mismo sostiene.

Guillermo Montenegro saliÃģ a “cazar” personas en situaciÃģn de calle y lo celebro en sus redes sociales.

Montenegro, lejos de retroceder, intensificÃģ su discurso al acusar a Juan Grabois y a organizaciones sociales de “enviar delincuentes” a la ciudad, buscando adjudicar a estos sectores una supuesta estrategia de desestabilizaciÃģn. En lugar de abordar el aumento de la indigencia en un distrito donde mÃĄs de 360 mil personas viven por debajo de la línea de pobreza, el intendente recurriÃģ a una narrativa securitista y deshumanizadora, asociando la marginalidad con la criminalidad.

Un patrÃģn reiterado de odio y desprecio a los mÃĄs necesitados

Este caso no es aislado, sino parte de un patrÃģn creciente en sectores del PRO y libertarios que buscan instalar la securitizaciÃģn de la pobreza como una política de Estado. En la Ciudad de Buenos Aires, Jorge Macri, jefe de Gobierno, comparÃģ recientemente a las personas en situaciÃģn de calle con “basura” y minimizÃģ su problemÃĄtica al sugerir que los cajeros automÃĄticos son sus “monoambientes”. AdemÃĄs, impulsÃģ campaÃąas de desalojo y hasta llegÃģ a pedir que la ciudadanía deje de brindar ayuda solidaria: “No les den de comer”, enfatizÃģ su ministro de Seguridad, Diego Kravetz, quien tambiÃĐn amenazÃģ con expulsar a estas personas de la ciudad.

En un marco nacional, el presidente Javier Milei refuerza este paradigma de exclusiÃģn con declaraciones que naturalizan la desigualdad extrema. Al defender su postura de no intervenciÃģn frente a la creciente crisis econÃģmica, afirmÃģ: “Si la gente se muere de hambre, de alguna manera decidirÃĄ algo para no morirse”, eludiendo cualquier responsabilidad del Estado ante la precarizaciÃģn de la vida.

La securitizaciÃģn de la pobreza como herramienta política

Estas actitudes reflejan una estrategia política que busca trasladar el foco de la crisis econÃģmica y social hacia los sectores mÃĄs vulnerables, reforzando discursos de odio y estigmatizaciÃģn. En lugar de atender las raíces estructurales de la desigualdad, estas políticas priorizan la represiÃģn y la criminalizaciÃģn de quienes sufren las consecuencias mÃĄs duras del modelo econÃģmico actual.

Mientras las cifras de pobreza y marginalidad alcanzan niveles alarmantes en Argentina, la respuesta de estos sectores políticos evidencia una desconexiÃģn total con la realidad de miles de personas a quienes prÃĄcticamente le niegan su condiciÃģn humana. La insensibilidad ante la precarizaciÃģn de la vida no solo expone un desprecio por los derechos bÃĄsicos, sino que profundiza un clima de polarizaciÃģn y violencia simbÃģlica contra quienes menos tienen.

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