Aumentos en los cortes: el consumo de carne cayó al nivel más bajo en 20 años

El fuerte encarecimiento de la carne vacuna en Argentina ya tiene un impacto directo y visible en la mesa de los hogares: con aumentos que superan el 60% en los últimos 12 meses muy por encima del 33,1% de inflación interanual el consumo cayó al nivel más bajo de las últimas dos décadas.

Según datos de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), esta dinámica expone una suba desproporcionada de los precios de los cortes, que prácticamente duplican la inflación general y erosionan de forma acelerada el poder de compra. Lejos de ser un ajuste menor, se trata de un salto que reconfigura el acceso a uno de los alimentos históricamente centrales en la dieta argentina.

El deterioro se refleja con claridad en el consumo per cápita, que descendió a 47,3 kilos anuales, con una caída interanual del 2,5%. En términos concretos, cada argentino consume hoy 1,2 kilos menos de carne vacuna por año, consolidando un piso histórico que queda muy lejos de los 68,4 kilos registrados en 2008. No se trata de un cambio cultural, sino de una restricción económica cada vez más extendida.

La contracción es aún más marcada en el arranque de 2026: el consumo aparente se desplomó 13,8% en el primer bimestre frente al mismo período del año anterior. Aunque parte de esta caída se vincula a una menor producción —que retrocedió 9,1% interanual—, el factor determinante sigue siendo el precio, que continúa acelerándose mes a mes.

Solo en febrero, los cortes vacunos aumentaron en promedio 7,4%, con subas destacadas en productos clave como el cuadril y la nalga (alrededor del 8%), mientras que incluso opciones más económicas como la carne picada subieron más del 7%. El asado, símbolo del consumo local, alcanzó valores que superan ampliamente los $16.000 por kilo, consolidando su transformación en un bien cada vez más inaccesible.

En la comparación interanual, la magnitud del problema se vuelve aún más evidente: el precio de los cortes vacunos trepó 63,6%, con picos como el asado (67,6%) y el cuadril (65,9%). Estos incrementos no solo lideran el rubro alimentos, sino que profundizan una brecha creciente entre ingresos y precios.

Si bien desde CICCRA atribuyen esta escalada a una recomposición de precios vinculada a restricciones de oferta —derivadas de factores climáticos previos—, lo cierto es que el resultado concreto es una caída sostenida del consumo. En este contexto, la carne vacuna deja de ser un componente cotidiano de la dieta para convertirse, progresivamente, en un consumo cada vez más limitado.

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