Con la semifinal del mundial entre Argentina e Inglaterra por delante y toda la pasiÃģn que ese partido despierta por la historia previa entre los dos paÃses, muchos argentinos volvieron a recordar las indignantes frases de Javier Milei sobre Margaret Thatcher, quien fue la responsable de hundir al crucero General Belgrano, donde murieron 300 soldados argentinos.
En una entrevista con la BBC, el presidente Milei llegÃģ a llenar de elogios a la ex primera ministra britÃĄnica. “Criticar a alguien por su nacionalidad o raza es muy intelectualmente precario. He escuchado muchos discursos de Margaret Thatcher. Ella era brillante. Entonces, ÂŋCuÃĄl es el problema?”, dijo.
En la campaÃąa electoral de 2023, Milei volviÃģ a insistir con su “admiraciÃģn” con Thatcher y ahora el gobierno nacional aceptÃģ que los hinchas argentinos no puedan vestir remeras o llevar banderas con inscripciones referidas a las islas Malvinas.
El Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas de La Plata cuestionÃģ a la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, por una medida vinculada a la cooperaciÃģn con el FBI y asegurÃģ que desconoce el mandato constitucional sobre la soberanÃa argentina en las Islas Malvinas.
El Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas (CECIM) de La Plata lanzÃģ un duro comunicado contra la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, al cuestionar su actuaciÃģn en el marco de la cooperaciÃģn con el BurÃģ Federal de Investigaciones (FBI) de Estados Unidos y acusarla de incumplir la ConstituciÃģn Nacional.
Desde la organizaciÃģn sostuvieron que la funcionaria “ahora se puso la gorra del FBI” y remarcaron que, como integrante del Gobierno argentino, “debe cumplir con la ConstituciÃģn Nacional”. En ese sentido, recordaron la DisposiciÃģn Transitoria Primera, que ratifica la soberanÃa argentina sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marÃtimos e insulares correspondientes, ademÃĄs de establecer que su recuperaciÃģn constituye un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino.
El CECIM asegurÃģ que la ministra “se olvida” de ese mandato constitucional y la calificÃģ como una funcionaria “colonizada”. En el mismo comunicado, la entidad expresÃģ: “QuÃĐ vergÞenza que nos das… reprimÃs a jubilados y Malvinas entregÃĄs”.
Las crÃticas se producen en medio de la polÃĐmica generada por la profundizaciÃģn de los vÃnculos entre el Ministerio de Seguridad y organismos estadounidenses, una decisiÃģn que distintos sectores cuestionan por considerar que puede afectar la autonomÃa del paÃs en materia de seguridad y soberanÃa.
El pronunciamiento del CECIM vuelve a poner en el centro del debate la polÃtica del Gobierno nacional respecto de la cuestiÃģn Malvinas, un tema que para los excombatientes constituye una causa permanente y un compromiso establecido por la propia ConstituciÃģn Nacional.
La ministra de Seguridad de la NaciÃģn, Alejandra Monteoliva, confirmÃģ que quienes asistan este miÃĐrcoles a la semifinal del Mundial 2026 entre Argentina e Inglaterra en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta no podrÃĄn ingresar con remeras, banderas o cualquier elemento que haga alusiÃģn a las Islas Malvinas.
La funcionaria explicÃģ que toda remera o bandera con las islas Malvinas serÃĄ considerada un mensaje “provocativo”. En diÃĄlogo con radio Now 97.9, detallÃģ que no se podrÃĄ entrar con botellas ni con ningÚn elemento âsea remera o banderaâ que contenga algÚn mensaje provocativo, polÃtico, de odio o de intolerancia racial o religiosa.
Consultada puntualmente por la consigna “Las Malvinas son argentinas”, la ministra fue tajante: explicÃģ que las medidas acordadas para el operativo establecen la prohibiciÃģn de ingresar con elementos que contengan “mensajes de odio” o “contenido polÃtico”, y ubicÃģ la consigna sobre las Islas Malvinas dentro de esas expresiones alcanzadas por la restricciÃģn.
Una nueva encuesta revela que la mayorÃa de los argentinos sigue sintiendo el impacto del ajuste en el bolsillo: la mitad de la poblaciÃģn ya se considera de clase baja, el 86% sostiene que los salarios continÚan perdiendo frente a la inflaciÃģn y seis de cada diez hogares no llegan a fin de mes.
Asà lo muestra el Último Monitor de OpiniÃģn PÚblica (MOP) de Zentrix Consultora, que refleja un creciente malestar social producto de la pÃĐrdida del poder adquisitivo, la caÃda del consumo y las dificultades para afrontar los gastos cotidianos.
Uno de los datos mÃĄs preocupantes del relevamiento es que el 50,2% de los argentinos se autopercibe como parte de la clase baja, mientras que apenas el 10,5% considera pertenecer a la clase alta. La consultora seÃąala que esta percepciÃģn no responde solo a una valoraciÃģn subjetiva, sino que estÃĄ respaldada por la realidad de los ingresos y la capacidad de consumo de los hogares.
El deterioro del salario aparece como uno de los principales factores detrÃĄs de esa sensaciÃģn de empobrecimiento. El 86,1% de los encuestados asegura que sus ingresos no logran ganarle a la inflaciÃģn, un porcentaje que prÃĄcticamente no variÃģ en los Últimos meses y que evidencia que la recuperaciÃģn del poder de compra sigue sin llegar.
Incluso entre quienes respaldan al Gobierno, el 70,2% admite que el salario continÚa perdiendo frente al aumento de los precios. Entre los votantes opositores, esa percepciÃģn asciende al 96,6%, lo que muestra que el impacto del deterioro econÃģmico atraviesa a prÃĄcticamente todo el espectro polÃtico.
Cada vez cuesta mÃĄs llegar a fin de mes
La encuesta tambiÃĐn pone nÚmeros a una realidad que se repite en millones de hogares. El 61% de los consultados afirmÃģ que sus ingresos alcanzan, como mÃĄximo, hasta el dÃa 20 de cada mes, mientras que solo un 13% asegurÃģ llegar al final del mes con capacidad de ahorro.
Las diferencias entre sectores sociales son contundentes. Apenas el 11,8% de quienes se consideran de clase alta reconocen quedarse sin dinero antes del dÃa 20. Ese porcentaje escala al 43% entre la clase media y llega al 86,1% entre quienes se identifican con la clase baja.
Para Zentrix, estos datos reflejan que la creciente identificaciÃģn con los sectores de menores ingresos estÃĄ directamente vinculada con el deterioro de las condiciones materiales de vida.
Creciente desconfianza en los datos oficiales
El relevamiento tambiÃĐn muestra una fuerte brecha entre las estadÃsticas oficiales y la experiencia cotidiana de los consumidores.El 68,8% considera que el Ãndice de inflaciÃģn publicado por el INDEC no refleja los aumentos de precios que enfrenta en su vida diaria.
La desconfianza es todavÃa mayor entre los sectores mÃĄs golpeados: cerca del 84% de quienes se consideran de clase baja descree de los datos oficiales.
Las expectativas hacia el futuro tampoco muestran seÃąales de optimismo. El 55,1% cree que “lo peor todavÃa estÃĄ por venir”, mientras que apenas el 24% considera que la etapa mÃĄs difÃcil ya quedÃģ atrÃĄs.
El malestar econÃģmico se convierte en cuestionamiento polÃtico
La encuesta tambiÃĐn detecta un cambio en las principales preocupaciones de la poblaciÃģn. Cuando la consulta es abierta, la corrupciÃģn aparece como el principal problema del paÃs, seguida por “Milei” y luego por la economÃa. En la pregunta con opciones predeterminadas, la corrupciÃģn encabeza el ranking con el 51,3%, seguida por los ingresos y salarios (48,2%) y la incertidumbre econÃģmica (37,1%).
Para la consultora, el deterioro econÃģmico comienza a transformarse en un cuestionamiento mÃĄs amplio al rumbo del paÃs, donde las dificultades para sostener el nivel de vida ya no son percibidas Únicamente como un problema econÃģmico, sino tambiÃĐn como una consecuencia de las decisiones polÃticas adoptadas.
Si bien la desaprobaciÃģn del Gobierno mostrÃģ una leve baja en junio âpasÃģ del 61,2% al 56,6%, mientras que la aprobaciÃģn subiÃģ del 32,2% al 33,2%â, Zentrix advierte que esto no implica una mejora en la percepciÃģn econÃģmica. Por el contrario, interpreta que parte de la sociedad comenzÃģ a naturalizar el ajuste y el deterioro de su poder adquisitivo, estabilizando el nivel de malestar sin que ello suponga una recuperaciÃģn de las condiciones de vida.
SegÚn explicÃģ el sociÃģlogo Roberto Corne, el coeficiente de Gini registrÃģ un nuevo incremento en la mediciÃģn correspondiente a marzo de 2026, lo que evidencia un crecimiento de la desigualdad y un impacto que ya alcanza a casi 19,5 millones de personas.
Corne recordÃģ que el coeficiente de Gini es el indicador utilizado internacionalmente para medir la desigualdad econÃģmica y destacÃģ que “es la forma mÃĄs seria de medir la desigualdad en las naciones”. El Ãndice varÃa entre 0 y 1: cuanto mÃĄs cerca de cero, mayor igualdad; cuanto mÃĄs prÃģximo a uno, mayor concentraciÃģn del ingreso.
El especialista seÃąalÃģ que Argentina habÃa registrado un coeficiente de Gini de 0,417 en el segundo trimestre de 2023, pero las Últimas estadÃsticas del INDEC muestran un deterioro del indicador. “En esta Última mediciÃģn de marzo de 2026 se reflejÃģ de nuevo otra subida mÃĄs del coeficiente de Gini”, afirmÃģ.
Para Corne, el aumento del Ãndice tiene consecuencias directas sobre la realidad cotidiana de millones de argentinos. “Hoy ha subido en casi medio millÃģn de personas mÃĄs. El impacto de la desigualdad hoy es de casi 19 millones 500 mil personas”, sostuvo.
El sociÃģlogo tambiÃĐn ilustrÃģ la magnitud de la brecha de ingresos entre los distintos sectores sociales. “Si entran 15 pesos en el sector mÃĄs rico de la poblaciÃģn argentina, solo ingresan 2 pesos en el sector mÃĄs pobre”, ejemplificÃģ, al advertir sobre la creciente concentraciÃģn de los recursos.
En ese marco, rechazÃģ los cuestionamientos que algunos sectores realizan sobre este indicador y remarcÃģ que “el coeficiente de Gini es un coeficiente muy serio”, ya que constituye una herramienta reconocida a nivel internacional para medir la distribuciÃģn del ingreso y evaluar la evoluciÃģn de la desigualdad.
Las consecuencias de la destrucciÃģn del mercado interno
Durante la entrevista, Corne vinculÃģ el agravamiento de la desigualdad con el rumbo econÃģmico. “La Argentina, en un 77%, depende del mercado interno como componente de su producto bruto; si uno destruye el mercado interno, destruye la Argentina”, afirmÃģ.
En esa lÃnea, sostuvo que la pÃĐrdida del poder adquisitivo continÚa deteriorando las condiciones de vida de la poblaciÃģn. SegÚn detallÃģ, el salario promedio del empleo privado registrado ronda los 1,1 millones de pesos, mientras que en el empleo informal alcanza los800 mil pesos, cifras que, asegurÃģ, se mantienen por debajo del costo de vida.
A partir de ese diagnÃģstico, Corne afirmÃģ que “mÃĄs del 60% de la poblaciÃģn argentina estÃĄ bajo la lÃnea de pobreza”, y considerÃģ que el nuevo aumento del coeficiente de Gini confirma el empeoramiento de los indicadores sociales, con una desigualdad cada vez mÃĄs profunda y un nÚmero creciente de personas afectadas.