HistÃģrica fÃĄbrica de productos de limpieza despidiÃģ a 20 empleados con el 50% de indemnizaciÃģn

La crisis econÃģmica afectÃģ profundamente al consumo. Sin ventas, las fÃĄbricas empezaron a recortar personal y actualmente no tienen fondos ni para los despidos.

DespuÃĐs de dÃĐcadas de ser una de las marcas líderes en el mercado de insumos para limpieza e higiene -desde bolsas de residuos hasta las expendedoras de toallas de papel- la compaÃąÃ­a Valot entrÃģ en una crisis econÃģmica por la caída del consumo y despidiÃģ a una veintena de empleados en las Últimas dos semanas.

“Hubo un recorte brutal en la empresa. Echaron a mÃĄs de 20 operarios en dos semanas, yo entre ellos”, confirmÃģ NicolÃĄs, exempleado de Valot S. A., al sitio Data Gremial. El personal trabajaba en la planta de Valot en Quilmes, provincia de Buenos Aires, territorio que vio cerrar decenas de empresas en lo que va del aÃąo, mientras que otras pidieron concurso preventivo de quiebra tras desprenderse de gran parte de su personal.

En el caso de Valot, la compaÃąÃ­a invocÃģ el artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo para poder abonar el 50% de las indemnizaciones debidas a sus empleados despedidos ante la falta o disminuciÃģn de trabajo por causas no imputables al empleador.

Los encargados de la firma explicaron que se tomaron medidas previas para evitar la crisis econÃģmica, pero ni la optimizaciÃģn de procesos ni la revisiÃģn de compras o la bÚsqueda de nuevos canales comerciales lograron el efecto deseado.

El consumo no repuntÃģ, el costo financiero y operativo no hizo mÃĄs que elevarse. A NicolÃĄs, el empleado recientemente despedido, le consta que hubo desvinculaciones en varios sectores de la fÃĄbrica ante la merma sostenida en la producciÃģn.

No los culpo porque con ellos estoy muy agradecido. Mi bronca es con el proyecto de país que destruye a la industria. Hoy no queda otra que aceptar rÃĄpido lo que pasÃģ y tratar de salir a buscar algo lo mÃĄs pronto posible en una realidad cada vez mÃĄs difícil”, convino.

Justamente esta semana el presidente de la UniÃģn Industrial Argentina (UIA), Martín Rappallini, le respondiÃģ al ministro de Economía, Luis Caputo, quien calificÃģ de “tarados” a quienes reclaman medidas para proteger la industria que viene padeciendo las políticas econÃģmicas implementadas desde la Casa Rosada.

“No voy a entrar en polÃĐmicas, pero no son declaraciones felices que ayudan al diÃĄlogo que tanto se necesita para sacar a este país adelante. Nosotros creemos que defender la industria no es incompatible con defender la estabilidad macroeconÃģmica, la baja de la inflaciÃģn, el equilibrio fiscal, la normalizaciÃģn de la economía”, afirmÃģ Rappallini en declaraciones radiales.

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Caputo tratÃģ de “tarados” a los empresarios que buscan producir en el país y desde la UIA le salieron al cruce

Desde la UniÃģn Industrial Argentina (UIA) y las cÃĄmaras pyme cuestionaron el tono del funcionario y le reclamaron al Gobierno abrir un debate sobre los elevados costos que enfrenta producir en el país.

Durante un evento de la CÃĄmara de Agentes de Bolsa, Caputo desestimÃģ los reclamos del sector al afirmar que entre 2011 y 2023 la industria cayÃģ un 10% “a pesar de estar subsidiada” y rematÃģ: “Para todos los tarados que hablan de la industria”.

La respuesta fue inmediata. El presidente de la UIA, Martín Rappallini, sostuvo que “no son declaraciones felices que ayuden al diÃĄlogo que tanto se necesita para sacar este país adelante” y remarcÃģ que defender la industria “no es incompatible con defender la estabilidad macroeconÃģmica, la baja de la inflaciÃģn, el equilibrio fiscal y la normalizaciÃģn de la economía”.

AdemÃĄs, advirtiÃģ que la industria enfrenta una “competencia desleal” agravada por la apertura de importaciones, la caída del consumo y la retracciÃģn de la actividad en numerosos sectores. En ese marco, reclamÃģ avanzar sobre los problemas estructurales que afectan la competitividad, como la presiÃģn impositiva, la infraestructura y el acceso al financiamiento. “No estamos defendiendo privilegios; queremos las mismas condiciones para competir”, afirmÃģ.

Rappallini tambiÃĐn pidiÃģ que el Gobierno valore el rol del empresariado industrial. “Hay que empezar a reconocer al empresario que invierte, innova y exporta. Somos el motor fiscal de la Argentina”, seÃąalÃģ, al tiempo que manifestÃģ su preocupaciÃģn por la tensiÃģn diplomÃĄtica con Brasil, principal socio comercial del país.

Las cÃĄmaras pyme tambiÃĐn cuestionaron con dureza al ministro. Desde Industriales Pymes Argentinos (IPA), su presidente Daniel Rosato acusÃģ a Caputo de desconocer la realidad que atraviesan las fÃĄbricas y sostuvo que el verdadero problema no es la industria, sino los costos de producir en Argentina.

“Antes de descalificar a la industria, discutamos cuÃĄnto cuesta producir en la Argentina”, reclamÃģ Rosato, quien atribuyÃģ la falta de competitividad a una estructura de costos e impuestos que, segÚn afirmÃģ, no existe en otros países. “No es que las empresas quieran ganar mÃĄs; producir en Argentina implica una carga que castiga a quienes invierten y generan empleo”, concluyÃģ.

Las críticas llegan en un contexto complejo para la actividad manufacturera. La apertura de importaciones y la caída del consumo ya impactan en numerosos sectores: la metalurgia retrocediÃģ cerca de un 6% en el primer semestre, la industria textil perdiÃģ mÃĄs de 15.000 puestos de trabajo en el Último aÃąo y la producciÃģn automotriz registrÃģ en julio una baja del 16% respecto del mismo mes de 2025, un escenario que continÚa profundizando los despidos y la crisis del aparato productivo.

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