Se agrava la crisis en la construcción: volvió a caer en julio 6,5% y los despachos de cemento llevan cuatro meses a la baja

La construcción volvió a mostrar señales de deterioro y profundizó la tendencia contractiva que atraviesa al sector. En julio, la actividad registró una caída interanual del 6,5%, mientras que los despachos de cemento se desplomaron 8,2%, con cuatro meses consecutivos de retrocesos.

Los datos del Grupo Construya y de la Asociación de Fabricantes de Cemento Portland (AFCP) muestran que las bajas fueron incluso más pronunciadas que las registradas en junio. Se trata de dos indicadores relevantes para seguir la evolución de la actividad, aunque todavía no corresponden al dato oficial del Indec, que difundirá el indicador de construcción de julio el próximo 8 de septiembre.

El deterioro también aparece en la evolución acumulada. Entre enero y julio, el Índice Construya acumula una caída del 0,6%, mientras que los despachos de cemento retrocedieron 3,8% respecto del mismo período del año pasado.

En el caso del cemento, el panorama resulta todavía más preocupante: durante julio se despacharon 817.528 toneladas, un 8,2% menos que un año atrás. En los primeros siete meses del año, los despachos alcanzaron 5.497.952 toneladas, una baja del 3,6% interanual y del 28,4% frente al mismo período de 2023, antes del inicio de la gestión de Javier Milei.

El mercado interno concentra buena parte del retroceso. Los despachos destinados al país cayeron 8,1% interanual en julio, mientras que las exportaciones se redujeron un 50,2%. El dato vuelve a poner el foco sobre la debilidad de la demanda y el freno de la actividad vinculada al mercado interno.

Aunque desde el Grupo Construya esperan una leve recuperación en los próximos meses si mejoran las condiciones macroeconómicas y bajan las tasas de interés, los números de julio muestran que la construcción todavía no logra salir del ciclo contractivo. La caída de la actividad y el retroceso sostenido del consumo de cemento vuelven a funcionar como una señal de alerta sobre el nivel de actividad económica.

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Otra empresa histórica en crisis: se agrava la situación de la fábrica de tractores Pauny y peligran los puestos de trabajo

La crisis industrial vuelve a golpear a una empresa emblemática de Córdoba. Pauny, la histórica fábrica de tractores de Las Varillas, atraviesa una situación crítica y puso sobre la mesa una propuesta para reducir la jornada laboral a apenas tres días por semana, en un intento por sostener los puestos de trabajo y evitar un escenario todavía más grave.

La propuesta fue discutida este miércoles en una audiencia en la delegación local del Ministerio de Trabajo, con participación de directivos de la compañía y representantes de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM). Sin embargo, la reunión terminó sin acuerdo y los trabajadores rechazaron la reducción de la jornada. Las partes volverán a encontrarse el próximo miércoles 19 de agosto.

La empresa planteó la reducción horaria como una medida paliativa frente al deterioro de la actividad. Según la UOM, Pauny expuso la delicada situación que atraviesa y la necesidad de adoptar medidas para intentar preservar la totalidad de los puestos laborales.

No es la primera señal de alarma. Desde septiembre de 2025 la compañía viene aplicando esquemas de reducción de jornada, con las líneas de producción detenidas los lunes durante varios meses. En esos días sin actividad, los trabajadores llegaron a percibir el 70% de sus haberes. A fines del año pasado también se discutieron suspensiones de entre 14 y 21 días y otros mecanismos para reducir el impacto de la crisis.

El problema trasciende a Pauny. La histórica fabricante cordobesa es la cuarta marca de tractores del país y sostiene unos 500 empleos directos y hasta 800 si se contabilizan los puestos indirectos de su cadena productiva. Por eso, cualquier nuevo ajuste en la planta genera preocupación en toda Las Varillas.

El trasfondo es un mercado de tractores que atraviesa fuertes oscilaciones y una creciente competencia de maquinaria importada, especialmente de origen asiático. En 2025 las ventas de tractores cayeron 3,3% en unidades respecto de 2024, mientras que la facturación medida en moneda constante retrocedió 15,2%.

Aunque durante los primeros meses de 2026 hubo señales de recuperación, el mercado volvió a enfriarse en junio, cuando los patentamientos bajaron 3,9% interanual y 28,5% respecto de mayo. Recién en julio se registró una fuerte recuperación interanual del 45%, aunque el escenario continúa marcado por la volatilidad.

La apertura de las importaciones agregó presión sobre los fabricantes nacionales. Los tractores extranjeros, especialmente los provenientes de China y otros países asiáticos, ganan espacio en el mercado y profundizan la competencia para las empresas locales.

Pauny nació en 2002 como una cooperativa de trabajadores luego de la quiebra de Zanello y llegó a convertirse en líder del mercado argentino de tractores. Hoy, aquella empresa que se convirtió en símbolo de la recuperación de la industria nacional enfrenta un escenario de reducción de actividad, suspensiones y ahora la posibilidad de trabajar apenas tres días por semana.

La nueva audiencia del 19 de agosto será clave para determinar cómo continúa el conflicto. Mientras tanto, la crisis de Pauny vuelve a encender las alarmas sobre el futuro de la producción nacional de maquinaria agrícola y sobre el impacto que la apertura importadora y la debilidad del mercado interno están teniendo sobre una industria histórica de Córdoba.:::

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La frase de Caputo para explicar la situación económica: “No estamos bien pero vamos bien”

El ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, volvió a ofrecer una particular defensa del rumbo económico del Gobierno de Javier Milei y dejó una frase que rápidamente podría convertirse en el nuevo slogan oficial: “No estamos bien pero vamos bien”.

Durante una exposición ante empresarios en la Bolsa de Comercio de Córdoba, Caputo aseguró que “los datos son contundentes” y que demuestran que el país “va por el camino correcto”. En ese marco, intentó relativizar la fuerte caída de la industria y sostuvo que, aunque “no estamos bien”, la economía estaría avanzando en la dirección adecuada.

“Hay muchísimo camino que recorrer pero por lo menos desde que yo tengo uso de razón es la primera vez que vamos por el camino correcto”, afirmó el titular del Palacio de Hacienda, apelando nuevamente a la promesa de una recuperación futura que todavía no logra traducirse en resultados concretos para buena parte de la sociedad y del entramado productivo.

El ministro también aseguró que el flujo de dólares “es cada vez más alto” y que eso garantizará que no haya problemas cambiarios como en el pasado y permitirá la llegada de nuevas inversiones. Sin embargo, reconoció implícitamente que esas inversiones todavía no se materializaron al señalar que “van a estar entrando muchas más”.

Caputo incluso volvió a pedir a los argentinos a sacar los dólares del “colchón” y llevarlos a los bancos, al sostener que quienes mantienen sus ahorros fuera del sistema “pierden plata” por no animarse a depositarlos.

Mientras tanto, la realidad económica continúa mostrando fuertes contrastes con el optimismo oficial: persisten las dificultades para la industria, el consumo, el empleo y los ingresos, mientras empresas y trabajadores enfrentan un escenario cada vez más complejo.

La frase de Caputo resume, quizás involuntariamente, la principal paradoja del discurso económico del Gobierno: admitir que los argentinos todavía “no estamos bien”, pero pedirles que confíen en que “vamos bien”, aun cuando los resultados positivos tangibles siguen sin aparecer.

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