Opinión

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La inflación argentina es la sexta más alta del mundo

De acuerdo al relevamiento del Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV) la política de desinflación del Gobierno no logra los resultados pretendidos.

La política oficial de desinflación, sigue sin lograr resultados consistentes. Transcurridos dos años del nuevo régimen económico, la variación interanual de precios se posiciona en niveles similares a los del año 2015. En la coyuntura más próxima inciden tarifas de transporte, luz, gas, prepagas y educación. La estacionalidad de aumentos muy concentrados en pocos meses, determina un piso de inflación mensual difícil de quebrar a la baja. Pero por fuera de los bienes y servicios regulados por el Estado, la variación de precios interna tampoco se morigera a la velocidad suficiente. El componente “núcleo” del índice de precios nacional crece cerca del 22% interanual. Lejos de ralentizarse, algunas características del proceso hacen pensar en una profundización para los próximos meses.

Ocurre que, producto de la devaluación del 13% del último trimestre, se verificó un aumento significativo en el precio de los insumos más difundidos para el entramado productiva. Así, la inflación mayorista presentó un alza del 9,6% en el primer bimestre, mientras que el componente importado tuvo un aumento cercano al 12% en igual período. Este fenómeno no hace más que anticipar la inercia latente que, con heterogeneidades, se transferirá en los próximos meses al consumidor final. Dicho esto, el alza sostenida de precios que se verifica en Argentina, lejos está de ser la norma. En un mundo de baja nominalidad, son pocos los países que transitan problemas de inflación sostenidos a lo largo del tiempo; menos aun cuando subsumen el resto de la política económica a su mitigación.

En ese marco, el Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV) desarrolló un seguimiento sobre las diferentes economías del mundo y de la región, para establecer un ranking de países en función a los niveles inflacionarios. Asimismo, el estudio analiza la evolución del salario en los distintos países, a partir del efecto de erosión que implica el avance general en los precios. En breves términos, los principales resultados cuantitativos del informe se resumen a continuación:

El equipo económico ha mantenido en reiteradas expresiones públicas que su énfasis primordial es el combate a la inflación. No obstante, la liberación de una serie de precios a su cotización internacional, así como la política de “recomposición tarifaria”, atentaron contra el éxito de este proceso. Según consigna el informe de la UNDAV, “la serie de IPC que elabora el Ministerio de Hacienda de la Ciudad de Buenos Aires permite hacer comparaciones con periodos anteriores ya que mantiene una homogeneidad metodológica desde julio de 2012, a diferencia del IPC-Indec. El bimestre enero-febrero de 2015 presentó un avance de precios del orden del 3,4%, mientras que el mismo bimestre del año 2018 se encuentra en el orden del 4,2%, superando incluso al dato para este periodo en 2017 (4,1%). Si se compara con los meses más recientes, el trimestre diciembre febrero se posiciona como el de mayor inflación desde julio de 2016, dando cuenta de que no sólo la inflación no desciende, sino que va en aumento”. A continuación, se expone la evolución de la serie.

Otro dato relevante que surge de los indicadores es que los mayores aumentos siguen siendo en los bienes y servicios más inelásticos y donde los sectores de menos ingresos destinan la mayor parte de estos.

A la cabeza se encuentra el rubro de “Vivienda, agua, electricidad y otros combustibles”, que incluye todos los servicios para sostener el día a día de cualquier hogar. Otros rubros que lideran los aumentos de precios son la Educación y la Salud, otros servicios indispensables para un país que aspire a mejorar su calidad de vida. Al observar los datos de inflación del último año para 224 países (los que disponen datos publicados en la web del FMI), la Argentina resalta por su altísima tasa: ocupa el 6° lugar del ranking de países de mayor inflación.

Así, desde el Observatorio de la UNDAV señalan que “el dato, impactante en sí mismo, parece más preocupante al observar las características de los países que acompañan a la Argentina en este grupo. Estos 10 países son los únicos que alcanzan una tasa de inflación del 20% anual”. En general, se trata de regiones con bajos niveles de PBI per cápita, alta inestabilidad macroeconómica y con bajísimos indicadores de desarrollo, ocupan lugares muy rezagados en el ranking del Índice de Desarrollo Humano (IDH) que elabora Naciones Unidas.

Los economistas de la UNDAV mencionan algunos ejemplos de las características de los países de este grupo. Sudan, que comparte el sexto puesto con Argentina, tiene un IDH del 0.49, lo que lo ubica en el puesto 165° en el ranking de este indicador, presenta un déficit comercial del 6.58% del PBI y un déficit fiscal de 1,87% del producto.

Libia, dos puestos arriba de la Argentina, ha presentado una caída del PBI per cápita más del 4% acumulado en el bienio 2015-2016, según el Banco Mundial (último dato disponible) y una presenta una tasa de desempleo del 17,7%.

Al ampliar la mirada a todo el espectro, la asociación es evidente. Los países con mayor inflación presentan serias dificultades macroeconómicas y pertenecen al grupo de los países “subdesarrollados” o “periféricos”. Mitras que los países “desarrollados”, que presentan mayor estabilidad macroeconómica y donde la población goza de una mejor calidad de vida, las tasas de inflación rondar entre el 1% y el 4%.

Otro aspecto relevante explicado en el documento de la UNDAV, tiene que ver con el cambio de rumbo en la política económica. A partir de diciembre de 2015 se implementó un esquema conocido como “metas de inflación” (inflation targeting), el cual fue adoptado por varios países de Latinoamérica a partir de la década de los 90 y el nuevo milenio y se basa fundamentalmente en ponderar el objetivo de preservación en el valor de la moneda por sobre el resto de objetivos de la política económica (empleo, crecimiento, industria, desarrollo, etc.) sumado al establecimiento de objetivos de corto y mediano plazo de reducción y estabilización de la tasa de inflación (para lo cual se establecen rangos) con el objetivo de generar expectativas en los planes futuros de los agentes económicos en relación a sus políticas de precios y salarios. El BCRA utiliza sus instrumentos de política monetaria, pero especialmente, la tasa de interés de referencia, para ir acomodando los índices de inflación en los valores objetivo, al tanto que, en caso de que el descenso de los precios no sea el esperado por el Banco Central, este debería aumentar la tasa de interés para “enfriar” la economía y evitar incumplir con la meta.

La trayectoria errática de nuestro país, contrasta con el relativo éxito que tienen los países que han adoptado metas de inflación en la región. Según un estudio de Hamilton del año 2014, son seis los países de América Latina con esquemas de metas de inflación: Brasil, Chile, Colombia, Guatemala, México y Perú. De estos, sin embargo, 4 no han cumplido la meta de inflación en los dos últimos años (2016-2017). Sin embargo, los valores de discrepancia son mucho más bajos.

Como podemos observar en la tabla anterior, Colombia no cumplió la meta de los dos últimos años, sin embargo, la misma fue superada en su rango superior tan sólo por 0,6 y 0,1 pp. respectivamente para 2016 y 2017. Perú no la pudo cumplir en 2016, al superarla en 0,3 pp. Guatemala hizo lo propio en 2017 al superar la meta en 0,7 pp. De todos estos, sin contar por cierto el caso de Argentina, México fue el que más superó la meta establecida; fue en 2017 cuando la superó en 2,8 pp. Como vemos los países con regímenes de metas de inflación lejos están de cumplir a rajatabla sus objetivos de inflación, lo cual da cuenta de la complejidad del fenómeno inflacionario. Sin embargo, a pesar de todo, estos países mantienen a un dígito su tasa de crecimiento de los precios.

En la siguiente tabla, se puede ver que, transcurrido más de dos años de gobierno, los niveles de inflación continúan en niveles significativamente elevados en relación a los países de la región, tomando el último dato de febrero del corriente año, que da una inflación interanual de 25,4%, muy lejos de Uruguay (7,1%), México (5,3%), Guatemala (4,2%), Paraguay (4,1%), Colombia (3,4%), Bolivia (2,9%), Brasil (2,8%), Chile (2,0%), Perú (1,4%) o Ecuador (-0,1%).

En cuanto a la inflación, teniendo en cuenta solamente el crecimiento de los precios en los primeros meses del año (o sea sin tener en cuenta el crecimiento de los precios en el año anterior) muestran que la Argentina aún no está logrando bajar la tasa de variación mensual a niveles de los países de baja inflación. Como se expone en la siguiente tabla, la inflación en febrero en Argentina vuelve a crecer, cuando en la mayoría de los países muestra movimientos de estabilidad en torno a valores bajos. El único caso que no sigue esta regla es Uruguay que está sufrió una inflación alta en enero del 2,7% y ya acumula 3,6% hasta febrero. El resto de los países continúa en niveles bajos no superando el 1% acumulado bimestral (con la sola excepción de Paraguay que alcanzó el 1,1%). Brasil, nuestro principal socio comercial, tiene una inflación que anualizada está tan sólo en el 3%.

Con todo lo anterior, del relevamiento llevado adelante por los investigadores del Observatorio de Políticas Públicas de la UNDAV sobre la evolución de la inflación en nuestro país y en el mundo, se desprenden las siguientes conclusiones sintéticas:

• La aceleración de precios del último trimestre en Argentina fue ostensible. Si se la anualiza, se posiciona en el 33,5%. Retrocediendo en la serie, se debe volver a julio de 2016 para encontrar un trimestre de mayor variación de precios.

• Así, evaluando la serie larga el IPC CABA, se cae en cuenta de que el promedio de inflación mensual fue del 2,1% para el período entre mitad de 2012 y fines de 2015. Lejos de moderarse, la variación de precios promedio desde el inicio del nuevo régimen económico fue de 2,5%, esto es, 0,4 puntos porcentuales mayor.

• La dispersión general, redundó en una fuerte modificación de precios relativos que llegó hasta casi 50 puntos porcentuales de diferencia entre distintos rubros de consumo. Por caso, el aumento de precios en “vivienda, agua y electricidad” fue del 63,2% en los últimos catorce meses, según el Indec, mientras que para prendas de vestir y calzado, fue tan sólo del 15%.

• En la comparativa agregada, Argentina se posiciona en la sexta posición global. Es dable señalar que las primeras cinco posiciones están ocupadas por países con una gran inestabilidad macroeconómico y/o institucional.

• En el plano regional, Argentina es el segundo país con mayores niveles de inflación, sólo por detrás de Venezuela. Además, el último año, fue el que más lejos estuvo de alcanzar su meta de inflación, con un desvío de más de siete puntos porcentuales.

• Semejante variación de precios internos alteró la distribución del ingreso, vía salarios reales. Como medida comparativa, el salario mínimo en nuestro país fue el segundo de mayor deterioro relativo, con una caía del 6,1% y solamente por debajo del caso venezolano.

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Avellaneda verde

Por Antolín Magallanes

Algunas prédicas van teniendo sus concreciones. La reserva Natural de Avellaneda es una realidad. Hace unos días, se inauguró la primera etapa de la misma. Se trata de la Eco Área Municipal, un terreno de 140 hectáreas que se extiende entre los Arroyos Sarandí y Santo Domingo, y el Río de La Plata. Este emprendimiento acompaña políticas ambientales que lleva adelante el municipio, como el programa “10 mil árboles” y la planta de reciclado de residuos domiciliarios “EcoPunto”, que será ampliada a 400 toneladas diarias. Obras concretas en un municipio que no las tuvo nunca fácil con el ambiente. Y allí radica el valor de estas políticas públicas, es fácil cuidar el ambiente cuando todo el entorno ayuda, pero allí, donde históricamente, y en otros contextos, contaminar fue sinónimo de progreso, hacen falta decisiones y obras que demuestren la firme voluntad de transformar las cosas con inteligencia de “tiempista” para ir entretejiendo los cambios en forma armoniosa.

El intendente de Avellaneda, Jorge Ferraresi encabezó la inauguración oficial de la Eco Área Municipal, en la costa que se extiende entre las localidades de Sarandí y Villa Domínico. Se podrá visitar de jueves a domingos de 10 a 16, con visitas guiadas por guardaparques. Esta área de Reserva cuenta con una superficie aproximada de 140 hectáreas y ambientalmente es un espacio que presenta diversos tipos de ecosistemas, más de 180 especies de aves, más de 10 especies de anfibios (casi el 50% de las presentes en la provincia de Buenos Aires), 30 especies de libélulas (12% de las presentes en Argentina),y la presencia de ceibos (flor nacional de Argentina), convirtiéndose de esta manera en uno de los sitios de mayor biodiversidad de la Provincia.

Además contempla un uso sustentable de quintas y viñedos en terrenos privados y actividades de ecoturismo en terrenos públicos, con guardaparques y senderos de interpretación, avistaje de fauna y flora, actividades de educación ambiental y visitas a viñedos locales, gracias a una inversión con recursos provenientes del Fondo de Infraestructura Municipal de $ 20.934.433,35.

También en estos días la Corte Interamericana de Derechos Humanos, dependiente de la OEA, generó un fallo histórico, en el cual vinculó al ambiente con los derechos humanos, planteando, “la relación innegable entre la protección del medio ambiente y la realización de otros derechos humanos”. Un fallo histórico, que sin dudas viene a dejar precedentes para afianzar este tipo de iniciativas, y dar respaldo a los gobernantes para seguir en ese camino.

Avellaneda ha dado cuenta muy comprometidamente, de muchos avances, las riberas del Riachuelo, en la cuenca baja, se encuentran absolutamente recuperadas y con la población que la habitaba relocalizada, el Camino de la Ribera fue uno de los primeros logros, y aun se espera con ansias la inauguración de la sede de la UNDAV, casi lista, a la vera del Riachuelo, para seguir acumulando decisiones en favor del ambiente y de la gente.

Hoy Avellaneda, reconoce sus frentes ribereños, sus bordes, le han devuelto una cara visible, que antes estuvo ensombrecida por la decadencia ambiental, los dos puentes recuperados, el Nicolás Avellaneda “nuevo” y el histórico transbordador Nicolás Avellaneda, sumados a los demás, le dan una conectividad, distinta y personal, que tal vez no tenga ningún otro distrito lindante con la Ciudad de Buenos Aires. Desgraciadamente, ese transbordador a pesar de haber sido recuperado y ser parte de “la pesada herencia” que recibió el actual gobierno, sigue inactivo.

Recordamos que su viaje inaugural fue trunco, y también recordamos que ese transbordador, pertenece a la nación, pues cruza una vía navegable y une dos jurisdicciones, en este caso la Provincia de Buenos Aires y la Ciudad Autónoma. Por eso está a cargo de Vialidad Nacional. La triste realidad hoy lo muestra del lado de Avellaneda, en la Isla Maciel, con sus cuatro patas llenas de alambres de púa, con una penitente presencia de alguien que lo cuida encerrado en una tapera espantosa, alguien que pareciera estar castigado. El alambre de púas es algo muy significativo, fue utilizado para vigilar ganado, también para uso militar y político, en los campos de batalla y centros de exterminio humano. Hoy le muestra un feroz rostro a las pibas y pibes de la Isla Maciel, que hicieron mucho para que vuelva a funcionar y que seguramente lo cuidaran como han cuidado el otro puente. Ellos son los que más lo utilizan. Esperamos esto se supere pronto, pues la isla lo necesita y el puente suscitó esperanzas de recuperación, en ese hermoso y potencial barrio que añora dar bienvenidas y espera de visitas, para quien no conozca uno de los mayores tesoros del Riachuelo. Sería fantástico cerrar el círculo de ese único paisaje entre La Boca y la Isla Maciel, como lo fue siempre.

Pero la alegría de hoy, se vio en el rostro de Beatriz Mendoza, (pionera en estas lides y cara visible de la causa que lleva su nombre y que terminó en el fallo de la Corte Suprema para recuperar el Riachuelo), presente entre la multitud de vecinos, quien seguramente, piensa en otra batallita ganada. En definitiva, la Municipalidad de Avellaneda ha concretado una de las obras de recuperación, saneamiento y desarrollo sustentable más importante en su historia, al devolverles a sus vecinos su acceso al río mediante un paseo abierto a la comunidad, pensado y construido bajo un concepto ecológico y de preservación de los distintos ecosistemas.

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Fuerte aumento de los medicamentos

Un informe de la UNDAV revela que los precios de los medicamentos en Argentina crecieron un 110% en los últimos 26 meses.

Uno de los principales debates en la actualidad se refiere al impacto en los montos de los haberes jubilatorios dada la aplicación de la nueva fórmula de ajuste trimestral. La mayor inconveniencia del nuevo ajuste inflacionario según IPC, como método para indexar ingresos de jubilados, tiene que ver con la baja representatividad del nivel general de este índice. Esto es producto de que el costo de vida de los jubilados escasamente se ve reflejado por medio del IPC. La canasta de estructura de gastos de los jubilados correlaciona poco con los patrones de consumo definidos según la metodología del índice. Todo este debate se da en el marco de un proceso de alta persistencia inflacionaria, donde el índice no logra vulnerar a la baja el 1,5% mensual ni se atenúa la “inflación núcleo”. La particularidad de la inflación 2016 y 2017 es que se registró una mayor difusión entre conjuntos de productos. Afectó en mayor medida a los precios de los alimentos, los mencionados servicios públicos y también a los medicamentos. En particular, el consumo de bienes y servicios relativos a la salud tiene un carácter distintivo sobre los demás, dadas sus características de baja elasticidad de demanda respecto a variaciones en sus precios, Esto se debe a que se trata de productos esenciales e insustituibles.

En ese marco, el Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV) desarrolló un seguimiento sobre más de 120 drogas de consumo masivo, en función a su precio de venta al consumidor final (neto de descuentos y promociones). Asimismo, el informe analiza la evolución en la tarifa de la medicina privada, la evolución del poder adquisitivo en productos de la salud y el grado de ejecución presupuestaria sobre los programas del área. En breves términos, los principales resultados cuantitativos del informe se resumen a continuación:

Como se mencionó en la introducción, cuando se analizan las variaciones en los precios de los distintos bienes básicos que consumen los argentinos, los medicamentos han sido en los últimos meses uno de los rubros en donde la suba de precios se aceleró exponencialmente. Esto, según consignan los economistas de la UNDAV, “constituye un claro factor de perjuicio para un estrato de la población -en especial adultos mayores- que muchas veces se ven imposibilitados de hacer frente a los incrementos, en un contexto macroeconómico en donde la inflación no da tregua, y en particular, en un entorno en el cual aumentaron notablemente, además, los precios de los servicios públicos y los alimentos”. En este sentido, se entiende la gravedad del problema descripto, en tanto la población más vulnerable se encuentra obligada con cierta regularidad a escoger entre consumir entre unos u otros bienes básicos e imprescindibles para mantener un nivel de vida adecuado. Para estudiar la evolución de los precios de los medicamentos y poder medir el impacto nocivo que han tenido las subas de los últimos meses sobre la población consumidora de fármacos, se llevó a cabo un relevamiento de precios sobre una canasta de 123 productos de diversas características, marcas, función y origen.

De acuerdo al relevamiento realizado, desde noviembre de 2015 hasta febrero de 2018 se duplicaron los precios de los medicamentos que se venden en el mercado doméstico. Los fármacos relevados incrementaron sus precios -en promedio- 110% en el lapso mencionado. Esta variación nominal se posiciona muy por encima del incremento en el nivel general de precios. Por ejemplo, en base a los números publicados por el instituto de estadísticas porteño, el IPC CABA acumuló una inflación del 87,9% en el mismo período de tiempo. Por tanto, la separación entre ambos conceptos se encuentra en torno a los 22 puntos porcentuales.

Vale mencionar además que, cuando se analizan las distribuciones en las variaciones de precios de las diversas medicinas relevadas, se notan subas nominales que llegan, en ciertos casos, a superar el 380%. En el mismo sentido, se advierte que casi la mitad de los medicamentos relevados duplicaron sus precios en el último bienio, mientras que más de 6 de cada 10 aumentaron su valor por sobre el nivel general de precios locales (medio según el IPC CABA).

Una apertura relevante de la muestra de remedios relevada se puede configurar según el tipo de medicamento. Esto es, según la funcionalidad del mismo para el tratamiento de patologías específicas. En el siguiente gráfico, realizamos la segmentación mencionada.

Así, por ejemplo, aquellos destinados a la terapia tiroidea (tanto como para hiper como hipotiroidismo) fueron los que más aumentaron, con una suba promedio de 207%, seguidos por los ansiolíticos para tratar los problemas de ansiedad y de estrés con 183%, los broncodilatadores para pacientes con problemas respiratorios leves con 170%, los antidepresivos para trastornos generales del estado de ánimo con 155%, los antiinflamatorios broncodilatadores para insuficiencias respiratorias severas con 148%, analgésicos antiespasmódicos para dolores gastrointestinales con 141%, los hipocolesteromiantes encargados de reducir la concentración de colesterol en sangre con 131%, los antiulcerosos para úlceras estomacales e intestinales con 130%, los hipolipemiantes encargados de eliminar lípidos en sangre con 123%, los corticosteroides con 117%, los anticonceptivos con 103% y los antibióticos antiinflamatorios, con una suba acumulada del 110%.

Respecto de la cobertura según origen, examinando una muestra de 12 monodrogas comprendidas en 24 medicamentos de origen nacional y transnacional, se advierte que en más del 60% de la muestra analizada los precios de los productos importados aumentaron más que los de origen nacional. Así en dos de cada tres monodrogas bajo estudio, los productos derivados de origen importado experimentaron un mayor incremento de precios respecto de los nacionales, para el período que va entre desde diciembre de 2015 y febrero de 2018. Así, por ejemplo, los ansiolíticos importados subieron 269% mientras que los ansiolíticos nacionales aumentaron tan sólo 67%. Los que tratan la hipertensión y son importados se volvieron un 159% más caro, mientras que los nacionales subieron 114%.

En virtud de un simple análisis de los aumentos de la medicina prepaga en los últimos dos años se nota que la tendencia inflacionaria de este rubro no escapa a la lógica de los medicamentos en general. La evolución de la inflación en fármacos y en medicina prepaga, en consolidado, describe un claro proceso de deterioro del poder adquisitivo de los hogares domésticos con respecto a los gastos en salud. En resumen, durante el 2016 y 2017, se produjeron varios aumentos en las prepagas homologados por el Ministerio de Salud.

Los incrementos de las cuotas de la medicina prepaga autorizados por el Poder Ejecutivo implican un peso cada vez mayor sobre el presupuesto de la clase media argentina. Después de la suba del 6% en diciembre de 2017, en febrero del corriente se aprobó otro aumento del 4%. De esa manera, en todo 2017 tuvieron lugar cinco incrementos, que en total acumularon una suba del 31,3%, unos 6,5 puntos porcentuales más que la inflación de todo el año. Si se consideran los aumentos autorizados por el nuevo gobierno desde febrero de 2016 (unos diez en total) la suba entre puntas, a febrero de 2018, asciende a 96%.

El impacto de la devaluación (de más del 110% desde que asumió el gobierno), el incremento de las tarifas de servicios públicos, insumos y otros costos, son las causas de las fuertes subas en el precio de las cuotas de la medicina prepaga, ya que muchos de los costos están dolarizados. El hecho afecta el presupuesto de los aproximadamente 5 millones de personas que pagan el servicio. La opción para muchos afiliados es bajarse a un plan de menores prestaciones, quedarse con las prestaciones de salud de los sindicatos (se calcula que alrededor del 80% de los afiliados traspasan aportes) o recurrir a la salud pública.

El constante incremento de la cuota ha llevado a que el peso de este servicio en el presupuesto familiar crezca cada vez más; de ahí la necesidad de tomar alguna decisión como las comentadas.

Para ejemplificar la suba relativa de este servicio, lo comparamos con la evolución de los salarios. De este modo, si se tiene en cuenta la evolución del salario mínimo (SMVM) en los últimos años, y se calcula un ingreso promedio familiar (de tres salarios mínimos), el peso de la cuota pasó de 21,2% en enero de 2015 a 26,5% en febrero de 2018, con un pico de 27,3% en diciembre de 2017. Así, mantener la misma prestación se hace cada vez más difícil para una familia.

Una consecuencia de la notoria suba que han mantenido los precios de los fármacos durante los últimos dos años, es la brusca disminución del poder de compra de los ingresos de la población en estos bienes. En particular, en el siguiente gráfico se presenta el poder adquisitivo del salario mínimo vital y móvil (SMVyM), de la asignación universal por hijo (AUH) y la jubilación media, medido en unidades de medicamentos.

Según se deriva del relevamiento de precios realizados sobre 123 medicamentos, la inflación de fármacos alcanzó el 110%. Este número contrasta notablemente con los aumentos nominales que experimentaron en los últimos 26 meses la jubilación media, la AUH y el SMVyM, cuyos montos crecieron un 66%, 69% y 70%, respectivamente. En definitiva, el poder de compra de estas tres medidas de ingresos, evaluado en cantidad de unidades de medicamentos, tuvo una merma de entre el 19% y el 21% para el período analizado.

Con todo lo anterior, del relevamiento llevado adelante por los investigadores del Observatorio de Políticas Públicas de la UNDAV sobre la evolución del costo de la salud en Argentina, se desprenden las siguientes conclusiones sintéticas:

• Del análisis de la canasta total de productos, se registró un incremento cercano al 110% en los últimos 26 meses, esto es, un alza 22 puntos porcentuales mayor que el avance que registró la inflación del índice de CABA.

• En el detalle, se destacan las subas más pronunciadas en medicamentos para las tiroides (+207), ansiolíticos (+183%), broncodilatadores (+170%), antidepresivos (155%) y antiinflamatorios (148%), entre otros.

• Otro impacto relevante sobre el gasto familiar en salud, se vincula con los aumentos en prepagas. A pesar de que las empresas se enfrentan a una menor demanda, buscaron compensar vía precios la merma de ingresos. Así, en el acumulado de los dos últimos años, el aumento en la cuota fue del 96%, esto es, 8 puntos porcentuales por sobre la inflación.

• Asimismo, más del 15% de los productos de nuestro relevamiento sufrieron un descenso en la cobertura por parte del PAMI en el año 2017. En cierto grupo de riesgo de adultos mayores, como son aquellos con patologías depresivas, la afectación es de casi un 50% de incremento por quita de cobertura.

• No obstante, debido al carácter inelástico de la demanda de estos productos, la industria farmacéutica continuó registrando importantes aumentos en la facturación.

• Por caso, el volumen comerciado en pesos aumentó 28,7% en los primeros nueve meses del año pasado, esto es, casi 4 puntos porcentuales por sobre la inflación anual, en igual período. En particular, el segmento de reventa de remedios importados creció meses de 2017 por encima del 33% respecto al año 2016.

• Con todo, el incremento de precios por sobre el avance en el nivel de ingresos determinó que el poder de compra de una canasta representiva de medicamentos decreciera un 19,04% en relación al salario mínimo, un 19,67% en comparación a la asignación por hijo y 21,14% respecto a la jubilación media.

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El falso federalismo de Cambiemos, por Fabricio Bolatti

 Por Fabricio Bolatti

El autor es dirigente de Unidad Ciudadana de Chaco. Fue candidato en las elecciones de 2017. Además, fue legislador provincial entre 2009 y 2013.

El tan nombrado “federalismo” de Cambiemos consiste en acumular nuevos ingresos garantizados y financiamiento para obras públicas a ejecutar en los dos distritos más ricos del país, la Ciudad de Buenos Aires y la provincia del Buenos Aires, ambas gobernadas por figuras del PRO. La fuente de financiamiento de estos nuevos y mayores recursos surge de perjudicar al resto de las provincias y municipios, además de ser los únicos privilegiados en la asignación de recursos de la administración nacional.

Vía Decretos, D.N.U., Convenios, Leyes, operaciones mediáticas y judiciales, y decisiones administrativas, se fue concretando el objetivo y hoy se puede observar que la Ciudad de Buenos Aires incrementó en el año 2016 un 250% sus ingresos coparticipables que recibe del gobierno nacional de Macri, pasando de $7.900 millones recibidos en el año 2015, a $27.882 millones en el año 2016. A la Provincia de Buenos Aires le llegó su turno más tarde, aunque tuvieron aportes y anticipos de Tesoro desde el inicio de la gestión Vidal.

Logrando finalmente garantizar los privilegiados recursos, lo que significa recibir $40.000 millones más para el corriente año y para el 2019 ya se asegura $65.000 millones extras, monto que para el futuro se ajustará por inflación. Para poder dimensionar lo importante del monto extra que logro la Provincia de Buenos Aires, podemos decir que significa lo que reciben en el año más de cinco provincias argentinas. Algo novedoso es la incorporación de la facultad de discrecionalidad a la hora de coparticipar a los municipios del conurbano, “si Vidal quiere te participa los recursos”.

El “federalismo” Macri – Cambiemos

Terminado el mes de enero del corriente año, ya podemos observar cómo impacta en la realidad de las distintas provincias el nuevo “Federalismo” que definió el macrismo.

Podemos observar en el cuadro, que en el mes de enero pasado, las provincias que más incrementaron sus ingresos coparticipables son las que gobierna el PRO, así la Ciudad de Buenos recibió un incremento del 53,53% con respecto a enero/17 y la provincia de Vidal un 43,86%, mientras que el promedio recibido por las otras provincias no llega al 37%, consolidándose una discriminatoria distribución de los recursos públicos. También queda claro el castigo a quienes no aceptan la política de entrega, San Luis que no adhirió solo recibió el 28,5% de incremento.

Entrega de soberanía económica

Algo importante a resaltar es el creciente uso de “compensaciones” para atender la pérdida de derechos de las provincias, las que se efectivizan siempre y cuando cumplan con el “Acuerdo”, cumplimiento determinado por una de las partes, o sea el gobierno nacional define el grado de cumplimiento y las sanciones, para esto último hábilmente logró que las provincias cedan recursos coparticipables o garantizados y de libre disponibilidad, a cambio de la promesa de compensaciones atadas a la conducta de la jurisdicción y para ser aplicadas a fines específicos, en síntesis “te extorsionan con tus propios recursos y te definen el objeto del gasto”.

En el marco del “Conceso Fiscal”, las provincias cedieron lo que recibían como coparticipación del impuesto a las ganancias e impuesto al Cheque, esperando ser aprobada su gestión para que lleguen las compensaciones del gobierno Nacional de Macri. Finalmente y como si fuera el colmo, se cede el Fondo Solidario que se alimenta de las retenciones a la exportación de soja, cuyo envío se encuentra condicionado a la aplicación de las políticas de Cambiemos, el que puede ser retenido y reasignado si no encuentra la aprobación del gobierno macrista.

Para enero ya rigió el sistema de compensación de la LEY 27.429 y las provincias que recibieron y sus montos se pueden observar seguidamente – están incluidos en el total de recursos del cuadro -:

  1. Catamarca: $ 13,3 millones
  2. Chaco: $ 119,8 millones
  3. Córdoba: $ 78,7 millones
  4. Entre Ríos: $ 54,8 millones
  5. Formosa: $ 58,8 millones
  6. Misiones: $ 110,9 millones
  7. Neuquén: $ 30,6 millones
  8. Río Negro: $ 28,4 millones
  9. Salta: $ 156,4 millones
  10. Santa Cruz: $ 4,7 millones
  11. Tierra del Fuego: $ 13,6 millones
  12. Tucumán: $ 118 millones
  13. Obra pública e inversiones en infraestructura, endeudamiento sustitutivo

    Si el Macrismo logró, a través del condicionamiento, sacarle recurso a las provincias que no gobierno el PRO, imagínense como asignan los fondos de uso discrecional destinados a obra pública.  Encontrar obras paradas o suspendidas desde hace dos año en nuestro país, ya dejó de ser algo excepcional, la reasignación de financiamiento para obras públicas dejó territorios con un parate en la actividad significativo. Sobre el financiamiento de Organismos internacionales, el que ronda unos U$D 2.000 millones de dólares anuales, se puede observar cambió el destino de  que todo lo que pudo ser reasignado y se le dio la prioridad CABA – Prov. Bs As, aun a costa de perder financiamiento y ser multado por no ejecutar los créditos aprobados.

    El combo: caída de la actividad y por ende la recaudación, quita de recursos coparticipables, baja en el financiamiento de obras, dejo a las provincias complicadas económica y financieramente. Esta situación y ante el bajo nivel de endeudamiento de las provincias y la nación que pudo lograr la política kirchnerista 2003-2015, permite que hoy las jurisdicciones cubran el rojo o déficit generado con un alto endeudamiento, a la fecha algunas provincias en dos años duplicaron y hasta triplicaron su deuda a 12/2015, política similar a la del gobierno nacional.

    El falso federalismo del discurso oficial es fácil de percibir cuando se viene de una política de 12 años de desendeudamiento, de recursos crecientes por aumento de la recaudación nacional, de coparticipar o distribuir nuevos impuestos como el sojero, de recibir financiamiento y obras que transformaron muchas provincias atrasadas.

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    El vivo solo y el colectivo desordenado. Apuntes del peronismo en el final del verano

    (por Ignacio Cantala) El peronismo transitó toda su existencia entre tensiones sobre su propia definición. Coyunturas globales y locales fueron dotando de color una identidad nunca determinada. De allí que ante la pregunta por la definición del peronismo surge un amplio abanico de respuestas que van desde ser un sentimiento hasta una filosofía, desde el idealismo romántico igualitario al pragmatismo del ejercicio del poder.

    Atravesados por esta complejidad se ubican en veredas opuestas quienes asumen el dinamismo flexible como parte de la naturaleza constitutiva del peronismo y, quienes creen que los valores y principios doctrinarios configuran un núcleo de ideas innegociables.

    Por ello, los flexibles, los que se mueven o juegan al tiempo de las necesidades políticas coyunturales lo hacen con la naturalidad de quien responde a una identidad histórica. De igual modo, se posicionan los que plantan banderas para no ceder y resistir cualquier quita de derechos que contradiga la naturaleza filosófica del peronismo. Pero a diferencia de la tragedia clásica, la del peronismo encuentra su solución en la figura del líder. Por ahora, el liderazgo de derecha de Macri debería servir al menos como garantía de la unidad opositora, mientras (re)surge un liderazgo en el campo nacional y popular.

    Sin embargo, en la actual coyuntura la cuestión del liderazgo resulta secundaria ante la definición estratégica de si el peronismo es un movimiento nacional o simplemente una bolsa de donde cada uno se sirve lo que le conviene. Una variable para medir la dinámica de ese clivaje la constituye la incapacidad por definir un programa que exprese un futuro con desarrollo económico, inclusión social y renovación política, que contrasta con una enérgica y sistemática vocación por negociar recursos que sostengan la práctica política individual, o peor aún, sus afectos, vidas paralelas, el ocio y la recreación. Estos últimos ven al peronismo como una bolsa de trabajo.

    El mundo del revés

    La “doctrina” Irurzun sobre las prisiones preventivas, que habilitó detenciones teledirigidas y arbitrarias sobre funcionarios del gobierno saliente, en base a la idea del “poder residual”, resulta cada vez menos convincente frente al reflejo cotidiano de denuncias y procesamientos de funcionarios de la actual gestión. La selectividad en la aplicación del original criterio habla tanto de la funcionalidad política de Irurzun como de la debilidad de las garantías del Estado de derecho en nuestro país.

    Esa selectividad no refiere a fundamentos jurídicos sino a la reproducción de golpes de efecto que dañen al sector mayoritario de la oposición, que dañen la figura de Cristina Kirchner y que distraigan la atención respecto al creciente malestar social contra el gobierno. La prisión ilegal de funcionarios del gobierno anterior y la persecución judicial sobre el conjunto de ellos, habilitó la reaparición de ciertas figuras en la construcción de la unidad del peronismo que termina configurando una escena dantesca.

    Este mundo del revés encuentra a Zannini preso, detención insostenible al día de hoy, y a Alberto Fernández cafeteando la construcción de la unidad. Quienes entienden la política como una rueda y el peronismo como una bolsa, saben que Alberto Fernández es uno de los que nunca se bajaron de la rueda y siempre sacan de la bolsa. El hacedor de los mil fracasos -desde Picolotti hasta Cobos-, vendido por los medios como el armador letal, y que sólo lo compran los que buscan el favor de quien lo vende.

    Perón enseñaba que un movimiento nacional se construye en base a la acción solidaria de hombres y mujeres que comparten una doctrina, un modo de mirar el mundo, y alertaba sobre esas pequeñas individualidades carentes de conciencia social que actúan en beneficio propio. Sin esos dos estados, la conciencia social y la acción solidaria, la política se vuelve autodestructiva.

    Recuperar la idea de la bolsa para el lado de la construcción requiere negar la estigmatización del movimiento como una bolsa de felinos que se reproducen. La bolsa es el espacio común, donde todos aportan y donde todo se reparte. Cuando un vivo quiere sacar ventaja para sí, se perjudica él mismo y al movimiento.

    La unidad del peronismo debe tener la capacidad de reconstruir ese espacio donde todos aportan, se sienten parte y confían en el otro. Ese proceso decantará a quienes aparecen en escena para manotear o agujerear la bolsa. A fuego lento, entre quienes ponen y no marcan límites, entre los que dicen lo que piensan y los que especulan, se sigue cocinando una unidad opositora que reagrupa voluntades con la convicción de que sea con la menor cantidad de sapos y bosta posible.

    El Amo no hace trampa

    En el “retiro” de Chapadmalal el Presidente Macri afirmó que “hacemos trampa porque competimos contra la nada”. La nada vendría siendo tanto la oposición política, en gran parte domesticada bajo el eufemismo de la responsabilidad, la gobernabilidad y el diálogo, pero también el poder judicial y los medios de comunicación que nada hacen frente a los desmanejos del gobierno. En definitiva, el Presidente reconoció que el gobierno no tiene frenos inhibitorios y avanza con total impunidad.

    Es una nueva variante de la “pesada herencia” como justificación de la trampa propia. Nos perdonan la trampa porque los otros fueron peores, piensa el Presidente, sin importarle nada la moral y la ética de sus actos. En definitiva, en la presidencia como en la estancia siempre jugando al amo, con la soberbia del vivo infalible y enajenado que asume la trampa como válida antes de asumir un error. Allí subyacen también las desvergonzadas defensas de los ilícitos que involucran a los ministros Caputo y Triaca.

    La liberación y el desarrollo de la nación se alcanzan por el sendero opuesto, que es el de la realización mediante el trabajo. El peronismo debe buscar por allí su anclaje histórico para hacer frente a los desafíos presentes y futuros.

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    Fuerte aumento de la canasta escolar

    Un reciente informe de la Universidad de Avellaneda (UNDAV) revelo que la canasta de productos escolares aumentó un 27,8% respecto al ciclo lectivo 2017 y más de un 115% respecto a dos años atrás.

    Conocido el dato del mes de enero del índice de precios al consumidor, se confirma la presunción de rigidez a la baja en el IPC. La imposibilidad de quebrar el piso del 1,5%, incluso en meses de baja dispersión estacional, implica un reajuste en las herramientas utilizadas. Por caso, el “sesgo contractivo en la política monetaria”, determinado por una tasa de interés real positiva -y alta- ha mostrado limitantes como instrumento unívoco para combatir la inflación. Buena parte de la razón de este fenómeno se encuentra en el componente inercial del proceso inflacionario en Argentina. El mismo, a su vez, está fuertemente influido por el proceso de puja distributiva. Uno de los fenómenos sintomáticos de la influencia de la historia pasada sobre la evolución actual y futura de los precios son los segmentos de demanda elástica. Esto es, aquellos segmentos de bienes y servicios que pueden ser postergados o reemplazos conforme suben sus precios. Una de las características de los regímenes de alta inflación estructural es que aún en estos sectores, que ven altamente menguada su demanda por efecto del alza generalizada de precios, se verifica una decisión comercial de remarcar. Dicho de otro modo, la inercia de la inflación predomina por sobre la posible merma en la demanda de consumo. El caso de los productos de la canasta de productos escolares se encuadra en este conjunto de bienes. Típicamente las familias tienen la posibilidad de reprimir ciertas compras reciclando productos de años anteriores, o promoviendo un ahorro respecto al consumo habitual. No obstante, en el estudio empírico de los últimos años, se observa el predominio del mencionado efecto inercial, con lo cual el precio relativo de los ítems de la canasta escolar no se modifica a la baja respecto a otros bienes de la economía.

    En ese marco, el Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV) desarrolló un seguimiento de precios de los útiles, insumos, y demás productos típicos de la canasta escolar. Producto de un relevamiento en canales de venta tradicionales y comercio digital, constituyeron una muestra de 54 productos, compuesta por tres canastas de 18 productos, representativas de tres segmentos de poder adquisitivo. En ese sentido, además de estudiar el costo monetario de la canasta, el informe compara su evolución en relación a diferentes medidas de ingresos como el salario mínimo y las transferencias por AUH y becas Progresar. En breves términos, los principales resultados cuantitativos del informe se resumen a continuación:

    La canasta escolar está constituida por un conjunto de bienes esenciales para la correcta realización del proceso de aprendizaje pautado en el ciclo educativo. Si bien el proceso educativo está formado por distintas variables, como la formación de los docentes, la infraestructura y el contexto social general del alumno, no debe subestimarse la posibilidad de poder contar con una canasta de bines que incentiven y favorezca el proceso de asimilación de conocimientos, como textos educativos adecuados, material didáctico y vestimenta para tal fin. Más aun, considerando las nuevas herramientas multimediales, los avances en comunicación, educación digital, etc. Así, el informe de la UNDAV señala que “si bien la valuación de dicho conjunto de bienes es en forma de stock, los gastos suelen efectuarse a lo largo de todo el año, a medida que los recursos se van consumiendo”. Por ese motivo, los precios que la componen pueden tener variaciones a lo largo del ciclo. Por otra parte, los efectos de la inflación sobre la canasta escolar pueden ser subestimados por algunos consumidores. En parte en este segmento, las familias no suelen tener una referencia periódica de la evolución de los precios, debido a la preminencia de un consumo concentrado en intervalos concretos del año.

    Además, tiene influencia la posibilidad de postergar consumo, respecto de algunos ítems del sector. Así, por ejemplo, un guardapolvo puede reutilizarse al año siguiente, lo mismo que otras indumentarias de uso escolar. Más aún, según indican desde el Observatorio de la UNDAV, “típicamente algunos de los bienes que integran la canasta pueden ser remplazados por segundas marcas o alternativas más económicas. Por tales motivos, la comparación debe hacerse sobre la misma canasta homogénea a lo largo del tiempo. A nivel de nuevas estrategias de consumo, debido a los altos costos de la canasta, se comenzó a difundir el uso de herramientas informáticas digitales que permiten intercambiar, textos, uniformes, u otros útiles escolares para ahorrar dinero. A todo esto, se suman las compras colaborativas, el cooperativismo escolar y las compras mayoristas, como métodos para sortear la suba de precios y tratar de defender el poder adquisitivo del salario”.

    El incremento de la canasta tiene lugar en un escenario de aumento generalizado de preciso, en donde los consumidores tienen que resignar cada vez más calidad de bienes para mantener cierto nivel de consumo. Por eso, es muy importante garantizar el acceso a la canasta de bienes para el ciclo lectivo, ya que una canasta de precios elevada puede influir en la deserción escolar de sectores económicos en situación de vulnerabilidad, que ahora deben soportar otros incrementos de precios como transporte y servicios.

    En cuanto a la elaboración de la canasta elaborada por el Observatorio de la UNDAV, se trata de una muestra homogénea de 54 productos, cuya marca y canales de comercialización se replicaron en los tres últimos informes previos al comienzo del ciclo lectivo. Los siguientes puntos resumen los aspectos más relevantes del seguimiento llevado a cabo durante la última semana de enero y las dos primeras del corriente mes:

    • Se recorrió un total de 12 establecimientos de comercialización final (librerías, polirubros y supermercados) del área metropolitana. Para el interior del país, se tomó información disponible en páginas web de librerías y supermercados. Cabe destacar que estas bocas de expendio son idénticas que las de los últimos dos informes elaborados en relación a esta temática.

    • Los 54 productos muestreados se dividieron en tres canastas uniformes de 18 productos, de acuerdo a la marca comercial, con el propósito de generar tres segmentos de consumo representativos de nivel adquisitivo.

    • En los casos en los que no se encontró el mismo producto que el año anterior, se lo reemplazó por otro de características similares, asignándole una ponderación reducida en su incidencia relativa en el valor de la canasta.

    A continuación, se presentan los resultados agregados del informe elaborado por los economistas de la Universidad Nacional de Avellaneda, relativo a la valorización de la canasta por productos relevados para el segmento intermedio, tanto como su evolución porcentual anual y acumulada.

    Como se ve, el incremento medio es del 27,8% en relación a igual período del año pasado. Cuando se acumulan estos valores, se encuentra una suba acumulada del 115% en dos años. En el detalle por producto, se encuentran aumentos considerables en “lápices negros sin goma” (+49%), goma de borrar (38%), pegamento cola (+36%) y cuadernos (+34%). En contraste, los productos que menos se incrementaron fueron los lápices de color (+17%) y sacapuntas (+20%).

    A continuación, se presenta el detalle por segmentos de poder adquisitivo. Como se comentó, su formulación responde a la búsqueda de segundas marcas para el caso de la canasta más frugal, tanto como segmentos premium, para la canasta más dispendiosa.

    Otro análisis sustantivo que se encuentra en el informe del Observatorio UNDAV es el relativo a la comparación entre canastas por segmento socioeconómico. Del relevamiento por estratos de consumo se desprende que, en términos globales, las canastas más caras fueron las que mayor incremento sufrieron, con un aumento medio del orden del 32,6% respecto al año anterior. En contraposición, la canasta premium sólo subió un 23,1%, aunque el acumulado bianual ya duplique su costo respecto a dos años atrás. Las razones de este fenómeno de segmentación asimétrica no pueden desvincularse de la merma del consumo. Ocurre que los útiles y accesorios del segmento premium son los que más sufrieron la caída en la demanda por efecto sustitución con segundas y terceras marcas. Estos nichos, por añadidura, no vieron tan menguado su nivel de ventas, y pudieron remarcar precios en mayor medida. Es relevante señalar que este efecto “desplazamiento” en la demanda, termina siendo perjudicial, como efecto colateral, para los segmentos socioeconómicos medios y bajos, que ya no disponen de opciones más frugales para mover su canasta de consumo y no en todos los casos disponen de la opción de postergar compras o “reciclar” materiales de períodos anteriores.

    Como es esperable, este fenómeno afecta la capacidad de compra de las familias. Con salarios, estipendios y demás transferencias que crecen por debajo de la inflación general y de la inflación segmentada, el resultado previsible es de una disminución en las cantidades de productos de la canasta escolar que las familias pueden adquirir. A modo de acercamiento intuitivo, en el siguiente cuadro, los economistas de la UNDAV exponen los ingresos provenientes de tres fuentes alternativas con los precios de los productos de la canasta relevada. Este análisis facilita indagar en una medida incipiente de poder adquisitivo, neto del efecto precios.

    Como se puede ver, en este caso los resultados son discordantes. En el último año, sólo se produjo una merma de capacidad de compra en el salario mínimo, vital y móvil, cercana al 8%. En cambio, la AUH vio virtualmente sostenido su poder adquisitivo de productos escolares (+0,2%), mientras que el programa de becas Progresar, verificó un importante incremento del 8,7%. Estos resultados, igualmente, contrastan con lo ocurrido en el acumulado de los dos últimos años. Así, como producto de la falta de actualización monetaria del programa de becas al estudio primario, secundario y universitario, entre los años 2016 y 2017, se produjo un deterioro de su poder adquisitivo del 35,5% en el último bienio.

    Con todo lo anterior, del estudio analítico llevado adelante por los investigadores del Observatorio de Políticas Públicas de la UNDAV sobre la evolución del costo de la educación en Argentina, se desprenden las siguientes conclusiones sintéticas:

    • En términos agregados, los resultados muestran un incremento del 27,8%, determinando un valor actual de la canasta total en torno a los $2.113 para el segmento de poder adquisitivo medio.

    • En el detalle por producto, se encuentran aumentos considerables en “lápices negros sin goma” (+49%), goma de borrar (38%), pegamento cola (+36%) y cuadernos (+34%). En contraste, los productos que menos se incrementaron fueron los lápices de color (+17%) y sacapuntas (+20%).

    • En función a estos números, importa la evolución del poder adquisitivo. Comparando el valor de la canasta escolar contra medidas indicativas de ingresos como el salario mínimo, se observa un deterioro acumulado en los dos últimos años.

    • Por caso, con un SMVM se podían adquirir hasta 6,2 canastas a inicios del ciclo lectivo 2016, mientras que actualmente alcanza para 4,5 canastas escolares. En igual sentido, el deterioro acumulado en el poder adquisitivo de las transferencias por AUH y Progresar fue del orden del 22% y del 36%, respectivamente.

    • La educación privada también registró una suba significativa en el período. Al ser un servicio sujeto a regulación estatal, resulta más relevante su análisis. Por caso, la cuota de colegios privados (pero subvencionados) aumentó un 92% en dos años en el ámbito de CABA y un 67% en jurisdicción bonaerense.

    • Con todo, el incremento de la canasta escolar supera al 115% acumulado en los dos últimos años.

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    Alberto Fernández, un hacedor de fracasos

    (por Ignacio Cantala) El sistema político representativo expresa en su composición las relaciones de fuerza e intereses de los diversos actores de la sociedad. Una de las variables de su ordenamiento radica en el sistema electoral, donde la sociedad mediante la elección popular determina quienes interpelan de mejor modo su propia visión del país y el mundo. El voto siendo el más democrático y digno no es el único de los modos de pertenencia al sistema político.

    Las otras maneras de pertenecer o acceder encuentran su obvia respuesta en los mecanismos de los factores de poder para ubicar sus propios representantes. En esta caracterización radican las acusaciones que se lanzan dirigentes políticos cuando acusan a otra de tener coraje para asumir la defensa de sus representados. Sobre todo, aquellos que acceden por el voto popular y pasan a representar otros intereses.

    La novedad más importante del verano del 2018 viene siendo la coincidencia acerca de la unidad del peronismo o unidad opositora. Cada espacio del peronismo tiene su vocero para exponer sus condiciones, límites o método para avanzar en ese proceso.

    Lo llamativo resulta la reaparición de un actor que aún no representando ningún espacio del peronismo, ninguna organización, ninguna construcción política relevante aparece en los medios de comunicación como eslabón central de la unidad. Mirando la foto de apertura del encuentro en la UMET se encuentra rápidamente a quien no fue elegido en ninguna organización gremial ni elección popular. Pese a ello, Alberto Fernández está ahí. Erguido, digno, con una moral de acero y con una capacidad política innegable.

    Observar su trayectoria política de los últimos veinte años permite desentrañar su inalterable presencia, incluso cuando su última candidatura fue en el año 2000 como legislador de la lista que llevó a candidato a jefe de gobierno de la ciudad a Domigo Cavallo.

    Jefe de gabinete plenipotenciario durante los gobierno de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner, era el interlocutor con el Grupo Clarín hasta que el equilibrio entre ser interlocutor y representante del Grupo estalló por el aire con el conflicto con las patronales agrarias en el 2008.

    En la Ciudad de Buenos Aires su acción política fue determinante para el triunfo de Macri en el 2007. Quizás sus críticas de hoy busquen redención de ese pecado originario, pero nadie lo cree. Su apuesta por Filmus en contra de Telerman terminó fracturando el espacio progresista de la Ciudad y garantizando el triunfo del PRO.

    Sus “éxitos” políticos luego se encadenaron con dirigentes que venían de su mano: Romina Picolloti, Héctor Capaccioli, Graciela Ocaña o Martín Lousteau. Llegaban de su mano, pero los soltaba antes de que sus caídas lo arrastraran. De su cabeza surgieron también los acercamientos con Luis Juez, Urtubey y Binner, en algunos casos con consecuencias desastrosas y aún no superadas por el kirchnerismo, como en la provincia de Córdoba.

    Todos coinciden que el kirchnerismo como identidad política se consolidó durante el conflicto con las patronales agrarias. Ese conflicto determinó posicionamientos políticos innegociables para el kirchnerismo, y fue allí donde se afianzó la fuerza política que en los años posteriores llevaría adelante las medidas de justicia social más importantes de los últimos 50 años.

    Ese fenómeno coincidió con la salida de Alberto Fernández del gobierno de Cristina Kirchner. Luego vendrían sus delirantes análisis acerca de su condición de fundador y exegeta de las acciones políticas del gobierno que había abandonado, del estilo “esto no es lo que queríamos en el 2003” o cosas semejantes. Lo cierto es que el kirchnerismo como identidad se consolidó post Alberto Fernández.

    Si no representa al voto popular, ni a trabajadores organizados sindicalmente, si no representa una construcción política, entonces Alberto Fernández representa a una facción de los grupos de poder.

    Como es sabido, el Presidente Macri logró aglutinar a las diversas facciones del poder dominante en contra del kirchnerismo. Luego de asumido su plan económico manifestó un acuerdo con el sector del capital transnacional en desmedro de los sectores del capital nacional, fundamentalmente los sectores vinculados a la producción que se vieron afectados por la consolidación del esquema de valorización financiera.

    En esta disputa al interior de los sectores dominantes nacen muchos de los experimentos de la vida política nacional. De pronto, actores políticos se van de sus espacios, fraccionan el espacio nacional y popular y plantean una construcción alternativa. Sin importar su éxito electoral, su finalidad se cumple por el sólo hecho de fracturar el espacio al que pertenecían.

    Massa en el 2013 y Randazzo en el 2017, con sus matices, entran en esta lógica que tiene como común denominador a Alberto Fernández.

    Incluso con Massa lanzado en su candidatura junto a Stolbizer, en una oferta electoral que buscaba disputar votantes del universo de Cambiemos, Alberto Fernández pasó a ser jefe de campaña de Florencio Randazzo, cuya candidatura disputaba votos al interior del universo del campo nacional y popular. No resulta difícil analizar sus intenciones y los intereses de quien representa.

    Alberto maneja sus declaraciones y movimientos políticos con la sabiduría de quienes siempre estuvieron y con la capacidad política de los que se mantienen sin someterse nunca a una elección popular. Su presencia en el sistema político es análoga a su construcción: siempre individual, y a su “éxito”: la permanencia. Marche un imán en la heladera que rece “eso de durar y transcurrir no nos da derecho a presumir, porque no es lo mismo que vivir, honrar la vida”.

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    Fuerte caída del salario mínimo durante el macrismo

    Según un informe de la UNDAV, con una caída acumulada del 6,1%, Argentina es el país de la región de mayor deterioro en el poder adquisitivo del salario mínimo en los últimos 2 años.

    La macroeconomía en nuestro país muestra un resultado dual. La tenue recuperación de la crisis de 2016 aún no logra “derramar” en una mejora socioeconómica en la totalidad de actores económicos, en espacial la enorme porción de sectores de ingresos fijos. El proceso de deterioro del poder adquisitivo en los últimos dos años tuvo su raíz en el incremento sostenido en el nivel de precios, con un desacople muy marcado respecto de la variación en los ingresos en el año 2017. El año pasado, por su parte, el establecimiento de cláusulas gatillo en los principales convenios colectivos permitió frenar el proceso de deterioro, aunque la enorme porción de las ramas de actividad no han logrado recuperar la caída de salarios reales producida en 2016. El correlato de la persistencia en una variación de precios por encima de la inflación no es más que el deterioro del poder adquisitivo de las familias.

    En ese marco, el Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV) desarrolló un documento analítico relativo al análisis de la capacidad de compra del salario mínimo. A tales fines, los investigadores de la UNDAV estudiaron la evolución de una canasta homogénea de productos de consumo básica, compuesta por 16 ítems a lo largo de los tres últimos años en siete países de Latinoamérica. De esta forma, buscaron comparar los precios relevados con el salario mínimo de cada economía, a los fines de medir la variación en su poder adquisitivo. En breves términos, los principales resultados cuantitativos del informe se resumen a continuación:

    El precio de los alimentos en Argentina ha verificado un incremento por encima del nivel general de inflación, en los últimos dos años. Este proceso, según los economistas de la UNDAV, “oficia un fenómeno de transferencia de recursos, de los sectores –cuya canasta de consumo es más dependiente de los bienes de consumo básico-, hacia aquellos de estratos más altos y mayor capacidad de ahorro por sobre los gastos fijos”. Para dar una medida de dimensión del proceso de deterioro salarial, en relación a otros países con estructuras productivas semejantes, la investigación de la UNDAV propone estudiar la evolución del salario en términos regionales. A tales fines, el estudio expone dos metodologías de comparación. La primera, implica el análisis del poder adquisitivo de alguna medida estándar de ingreso, en función a los precios de una canasta homogénea de productos. La segunda, surge de la comparación del salario en dólares, atendiendo a la relevancia que tiene el estudio del ingreso en moneda dura, como parámetro de poder adquisitivo. Sobre todo, lo anterior cobra especial validez para todos aquellos bienes y servicios influidos por el valor de la divisa. En economías con una matriz productiva tan incompleta, la enorme proporción de productos de la economía tiene algún grado de dependencia respecto de la cotización del dólar.

    El panel de países del análisis cuantitativo realizado por el Observatorio UNDAV está compuesto por Brasil, Bolivia, Chile, Paraguay. Perú y Uruguay, además de nuestro país. La muestra de 7 países se constituyó en función a la disponibilidad de información estadística confiable. Cubre el 80% de la población latinoamericana y permite alcanzar un grado de homogeneidad suficiente, en términos de la coexistencia de una institución como el “salario mínimo”, la cual es apropiada para establecer una posición de ingresos comparable. Por otro lado, ninguna de las economías explicitadas ha verificado grandes desajustes en la evolución de su tipo de cambio real, en el período analizado. La estabilidad cambiaria, también coadyuva en cuanto a la minimización de efectos anómalos. En ese sentido, se excluye a economías como la venezolana, en función a la alta volatilidad cambiaria que anula la posibilidad de sacar conclusiones fiables.

    Dada esta distribución del salario mínimo, el informe de la UNDAV inidica que “en una mirada estática, nuestro país es el que sigue manteniendo el mejor poder adquisitivo expresado en moneda extranjera. Este efecto se debe a la fortaleza relativa de los agrupamientos sindicales, en términos de la capacidad de mantener la puja de poder adquisitivo con las patronales”. También tiene influencia en este resultado la persistencia de una “moneda barata”, en los últimos años en la Argentina. Ocurre que la tasa de devaluación de los últimos períodos fue relativamente baja, cuando se la observa en relación a su promedio histórico y a la evolución nominal del resto de las variables en los últimos años. A continuación, se presenta la canasta de productos relevados para la comparación de cantidades adquiridas por medio del salario mínimo.

    En el análisis relativo a poder adquisitivo del salario entre países, se aplica la siguiente metodología:

    • Se buscan los precios de los 16 productos especificados, para cada una de las siete economías mencionadas.

    • Se recopilan los niveles estatuidos de salario mínimo del empleo formal, vigentes actualmente en cada uno de los países.

    • Se calcula la cantidad de productos que se puede adquirir en cada economía a partir del salario mínimo. Se agregan esas cantidades.

    • Se comparan las variaciones anuales, en función a la disponibilidad de información (homogeneidad de bienes relevados para los tres últimos años).

    Desde el plano metodológico, según indican los investigadores de la Universidad Nacional de Avellaneda, “el número final correspondiente a una economía puede ser pensado como la capacidad de compra de ese producto/canasta en términos de salario, o cuántas unidades pueden ser adquiridas de un único producto/canasta, dado un nivel de salario mínimo”. Desde ya, esta medida está influida por factores regionales, dado que algunos productos primarios relevados varían su disponibilidad de oferta según cada economía. No obstante, según señala el informe, “la medida homogénea de observar la evolución en el tiempo de la misma canasta y cuantificar la variación en el poder de compra, elimina la posible disparidad producto de factores regionales”. A continuación, se presentan los resultados del relevamiento comparativo por países entre 2015 y 2017.

    Como se ve, sólo cuatro de los siete países verificaron un deterioro de poder adquisitivo en el período estudiado. En el detalle, tanto nuestro país (-7,2%) como Brasil (-4,7%), Paraguay (-4,3%) y Perú (-2,9%) presentaron un descenso de la capacidad de compra del salario mínimo entre el período 2015 y 2016. Esto se vio parcialmente compensado en 2017 para la Argentina (+1,2%), Brasil (+1,4%) y Perú (+2%)., aunque se mantuvo la trayectoria bajista para el caso paraguayo (-0,4%), además del agregado de Uruguay (-2,8%).

    En el análisis cualitativo, según apuntan los economistas del Observatorio UNDAV, “sobresalen los casos de Brasil, cuya crisis institucional se sostiene y la economía no termina de recuperarse. Las reformas estructurales sobre el mercado laboral y la seguridad social, junto con los altos niveles de inflación hasta 2016, redundaron en una caída acumulada en el bienio, en el orden del 3,4%”. A su vez, “casos paradigmáticos lo constituyen los de Paraguay y Perú, economías tasas de crecimiento aceptables, pero que no terminan de traducirse en una mejora en los niveles de consumo y bienestar general para los estratos poblacionales de menores ingresos. Así, en el global bianual, se encuentran mermas en el poder adquisitivo del salario mínimo 4,7% para el caso paraguayo y del 1% en el caso peruano”. En el otro extremo del espectro se ubican los contextos de Chile y Bolivia. En base a modelos de desarrollo opuestos, ambas economías han logrado estabilidad en su desempeño macroeconómico y esto se ve plasmado en una mejora paulatina de la capacidad de consumo de la población. Así, el informe sostiene que “en el acumulado de los dos últimos años, la mejora se posiciona en el 6,2% para el caso chileno, mientras que supera el 8% para la economía boliviana. Escenarios intermedios se plantean para Uruguay y Brasil. Con un desempeño mixto de caída en un año y recuperación en el otro, la economía oriental presenta una mejora de capacidad de compra del salario mínimo cercana al 5%, mientras que para el caso brasilero se presenta una leve recuperación en 2017, que no llega a compensar la merma del 2016, redundando en un deterioro global del 6,2%. Misma dirección verifica el caso argentino, aunque a partir de porcentajes más elevados. La tenue mejora por efecto rebote en el año pasado queda lejos de la rotunda caída del 7,2% del poder adquisitivo entre 2015-2016. Con todo, en el acumulado bianual, nuestro país es el que mayor deterioro presenta, con un 6,1% entre 2015 y 2017”.

    A continuación, se exponen los resultados del segundo enfoque de análisis, a saber, el relativo al salario mínimo computado en moneda extranjera.

    El análisis anterior, formulado en función al tipo de cambio y salario mínimo vigente al final de cada año, expone un panorama similar al de poder adquisitivo en cantidades de unidades de una canasta. Por caso, tal cual indica el informe de la UNDAV “a partir de la merma de medio punto porcentual en dólares durante 2017, nuestro país se encuentra en la segunda posición en terreno negativo, sólo por detrás de Brasil, cuyo ingreso mínimo en dólares sufrió un deterioro del 1,3%”. En contraste, entre los países de mejor desempeño se encuentran Bolivia y Chile, que en el período vieron robustecer el poder adquisitivo de su salario mínimo en moneda dura, en un 2,9% y en 1,5%, respectivamente.

    Con todo lo anterior, del estudio analítico llevado adelante por los investigadores del Observatorio de Políticas Públicas de la UNDAV sobre la dinámica del poder de compra en los diferentes países de la región, se desprenden las siguientes conclusiones sintéticas:

    • Los números obtenidos muestran que sólo cuatro de los siete países verificaron un deterioro de poder adquisitivo en el período estudiado. En el detalle, tanto nuestro país (-7,2%) como Brasil (-4,7%), Paraguay (-4,3%) y Perú (-2,9%) presentaron un descenso de la capacidad de compra del salario mínimo entre el período 2015 y 2016.

    • Esto se vio parcialmente compensado en 2017 para la Argentina (+1,2%), Brasil (+1,4%) y Perú (+2%)., aunque se mantuvo la trayectoria bajista para el caso paraguayo (-0,4%), además del agregado de Uruguay (-2,8%).

    • Por otro lado, al comparar el salario mínimo en moneda dura, se encuentra un panorama similar. Por caso, con una merma de medio punto porcentual (-0,5%) en dólares, nuestro país se encuentra en la segunda posición en terreno negativo, sólo por detrás de Brasil, cuyo ingreso mínimo en dólares sufrió un deterioro del 1,3%.

    • También es sintomático el aumento en el ranking de países en materia de “costo de insumos energéticos”. Por caso, en materia de combustibles, nuestro país fue el segundo de la muestra de mayor incremento en el valor de la nafta en dólares, con una suba del 3,5% en 2017. Cabe destacar que sólo fuimos superados por Uruguay, que en el año pasado verificó una suba del 5,2%.

    • En relación a la energía eléctrica los resultados no fueron mejores. Partiendo de un piso de tarifas bajo, producto de la anterior política de subsidios, nuestro país ya escaló tres posiciones, superando el costo eléctrico en Venezuela, Chile y Paraguay, con 10,6 centavos de dólar por kilovatio consumido.

    • Así, Argentina es el país de la región de mayor caída en el poder adquisitivo del salario mínimo (-6,1%), en los últimos dos años.

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    Federico Basualdo: “La prioridad de Cambiemos es garantizar una drástica transferencia de ingresos desde los hogares a las empresas”

    En diálogo con Primereando el ex director del Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE), Federico Basualdo, analizó en profundidad quienes son los ganadores y perdedores de la política energética del gobierno de Cambiemos.

    Después de dos años de sucesivos aumentos de tarifas, el presidente Macri ordenó vender al mejor postor las acciones del Estado en las empresas eléctricas. La gobernadora Vidal no se queda atrás, y al tiempo que convive alegremente con un virtual monopolio eléctrico en la provincia, estudia la venta de la principal empresa energética del estado local.

    ¿Cuáles son las prioridades de política energética para un proyecto neoliberal como el de Cambiemos?

    Al igual que con otros sectores de la economía, la prioridad del gobierno de Cambiemos es garantizar una drástica distribución de ingresos desde los hogares a las empresas. En el caso particular del sector energético, esta transferencia se concreta a partir del descomunal ajuste tarifario, la desregulación de los precios y el virtual congelamiento de la acción de los organismos de regulación y control. La retirada del Estado redunda en crecientes ingresos para las empresas, y en el caso del sector eléctrico la yapa es la venta de la participación del Estado en las empresas del sector.

    ¿Porque el gobierno nacional dice que “es negocio para el Estado vender las acciones que tiene en las empresas de energía eléctrica”?

    Planteado de esa manera, parecería que es una decisión improvisada del poder ejecutivo. Como si un día el presidente revisara el precio de las acciones, y como es elevado, decide vender. En realidad, la decisión de Macri de vender las acciones del Estado en las empresas eléctricas, es parte de un plan económico que ejecuta este paso luego de concretar un ajuste brutal de los precios de la energía que garantiza una transferencia de ingresos desde los hogares a las principales empresas del sector. Como consecuencia de esta política, el balance de las empresas mejoró notablemente. Y es en ese contexto que el presidente decide retirar al Estado y venderle las acciones a los privados. Un negocio redondo, al menos por algunos años.

    ¿El caso de TRANSENER parece particularmente polémico. Se puede hablar de que la venta de la participación del Estado en este empresa atenta contra la soberanía nacional?

    Todo el Decreto 882/17 es, por lo menos, polémico. En algunos casos se están vendiendo las pocas participaciones que quedaron en manos del Estado luego de la ola privatizadora de los años noventa. En otros, como las centrales de ENARSA, se privatiza el enorme esfuerzo económico que hizo el Estado durante los últimos años. Parecería que este gobierno socializa la inversión y privatiza las ganancias.

    El caso de TRANSENER es ciertamente crítico. Se trata de una empresa estratégica que garantiza el transporte de la energía eléctrica en todo el territorio nacional. Lo más llamativo es que la actual gestión incrementó hace algunos meses la participación del Estado en esta empresa, argumentando que era clave por la función que cumple. Ahora, parece que ganó el criterio empresario, cuyo único objetivo es garantizarle a las empresas del sector el máximo de rentabilidad posible, durante el tiempo que dure la actual política tarifaria.

    TRANSENER tiene particular importancia para la provincia de Buenos Aires, dado que su controlada TRANSBA realiza el transporte de la energía eléctrica. ¿Cómo ve la situación de la distribución eléctrica en la provincia, teniendo en cuenta las últimas operaciones de compra y venta de empresas?

    Con preocupación. Llama la atención la velocidad con que el grupo DESA se expandió en este segmento. Prácticamente, en menos de un año y medio este grupo se quedó con toda la distribución eléctrica de la provincia de Buenos Aires, sin contemplar a las cooperativas. Se trata de una situación monopólica que atenta contra los derechos de los usuarios y el espíritu de la normativa vigente. Me imagino que en el gobierno de la provincia de Buenos Aires estarán siguiendo el tema de cerca, sobre todo por las implicancias que tiene.

    En los últimos días ha trascendido que la gobernadora Vidal planea vender la empresa provincial Centrales de la Costa Atlántica S.A. por su pésima situación financiera. ¿Cómo analiza esta situación?

    No conozco los números de la empresa, pero me cuesta creer que se encuentre en una situación deficitaria, sobre todo después del feroz ajuste de tarifas que impulsó la gobernadora junto con el gobierno nacional. La intención de vender la empresa no me sorprende, es una política que se encuentra en plena sintonía con la implementada por el presidente Macri y que apunta a garantizar que los únicos beneficiarios de la actual política energética sean las empresas.

    Federico Basualdo, ex director del Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE).

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    El impacto del modelo macrista en el sector industrial

    Un informe de la UNDAV, analiza el impacto negativo del modelo económico de Macri sobre el sector industrial.

    El sector industrial es sin dudas el más castigado del modelo económico implementado en los dos últimos años. Además de la liberalización creciente del comercio exterior y la persistencia de un tipo de cambio ficticiamente bajo en buena parte del período (debido el influjo de capitales especulativos), se suma la endeblez de un consumo interno que no termina de recuperarse. Como se sabe, nuestro país junto con Brasil, son las dos economías que presentan internamente entramados industriales con determinado grado de desarrollo relativo suficiente para abastecer el mercado interno. No obstante, aspectos relativos a la escala de producción, la inversión en investigación y desarrollo, de acceso al financiamiento, impositivos y logísticos, impiden alcanzar un nivel de competitividad suficiente como para competir con los grandes productores fabriles de escala global. En esta coyuntura, se vuelve imprescindible la generación de barreras (para)arancelarias efectivas. Conocida la reciente medida del levantamiento de 300 licencias no automáticas, la tendencia marcha en rumbo contrario.

    En ese marco, el Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV) desarrolló un documento analítico relativo a la coyuntura industrial, tanto en materia de actividad y empleo como de comercio con el resto el mundo. A partir de los recientes datos oficiales del EMI y EPI del Indec, y demás información del mercado, desarrollamos un informe cuantitativo con foco en los sectores más sensibles de la industria fabril local. Algunos de los principales resultados del documento al que tuvo acceso este medio, se presentan en los siguientes párrafos.

    El año 2016 presentó las mayores dificultades en materia productiva, con caídas pronunciadas en sectores impactados por la masiva entrada de importaciones y el descenso de la demanda interna. Asimismo, en 2017 se presentan situaciones divergentes en los rubros de la industria local. Según comienza indicando el informe de la Universidad Nacional de Avellaneda, “en algunos casos se observa cierta recuperación, mientras que otros continúan en expansión o en baja. Hacia el final del año, se advierte una desaceleración en el crecimiento. El cambio en el paradigma económico marca el signo de la tendencia para cada sector”. Analizando las cifras, la última publicación del INDEC del Estimador Mensual Industrial (EMI) de la industria manufacturera, había registrado una caída de 4,6% en 2016. En los primeros cuatro meses de 2017 continuó cayendo, para comenzar a mostrar signo positivo a partir de mayo. Hasta noviembre, el EMI había presentado un rebote positivo de 1,9% en el acumulado anual, por lo que todavía no había recuperado la caída del 2016. El crecimiento más significativo se observó en los meses de junio, julio y agosto, con aumentos de 6,6%, 5,9% y 5,1%, respectivamente. En noviembre, el indicador ya presentaba una desaceleración considerable en su crecimiento, expandiéndose al 3,5% interanual (casi la mitad del crecimiento de los meses más auspiciosos). En cuando a las expectativas de las firmas para el período diciembre 2017 febrero 2018, los economistas de la UNDAV señalan que “también confirman una situación de pre estancamiento, ya que el 50,3% prevé que la demanda interna se verá estable respecto del mismo período anterior, mientras que para la demanda de exportaciones un 54,7% proyecta estabilidad”. Si se analiza la industria manufacturera por bloques, se notan disparidades marcadas. En el acumulado hasta noviembre, los mayores crecimientos se registran en la industria metalmecánica excluida industria automotriz (+9,1%); industrias metálicas básicas (+8,6%) en donde se destaca la producción de acero crudo (10,5%); industria automotriz (+7%) y productos minerales no metálicos (+5,8%) destacándose la producción de cemento (+10,6%). Así, los rubros que más crecen están ligados a la construcción y la obra pública, dos variables que se expandieron en el último tiempo por la mayor demanda de créditos hipotecarios indexados y el gasto del gobierno nacional en el período previo a las elecciones legislativas. Por último, los bloques que subieron, pero en menor ritmo, fueron productos de caucho y plástico (+1,8%) y edición e impresión (+1,1%). El resto de los bloques tuvo un magro desempeño. Las caídas se registran en la industria textil (-10%), con una baja del rubro hilados de algodón de 13,1%; industria del tabaco (-3%); refinación de petróleo (-2,1%); sustancias y productos químicos (-1,7%) destacándose el descenso de fibras sintéticas y artificiales de 15,3% y productos químicos básicos de 6,4%; industria alimenticia (-1%) con fuerte caída en lácteos de 6,2% y papel y cartón (-0.1%).

    Asimismo, desde el Observatorio apuntan que “cuando el análisis se centra en la coyuntura del mes de noviembre de 2017, respecto del mismo mes del año anterior, se observa un buen ritmo de crecimiento los rubros ligados a la construcción como cemento (+14%) y acero crudo (+18,1%)”. Por otro lado, el estudio marca que "se desaceleran o descienden otros más ligados al consumo del mercado interno (y la posible competencia importadora) o a la exportación. Las caídas más importantes se registran en los rubros azúcar y productos de confitería (-30,9%); materias primas plásticas y caucho sintético (-14%); cigarrillos (-7,4%); molienda de cereales y oleaginosas (-7,1%); productos farmacéuticos (-7,2%); petróleo procesado (-4,4%) y automotores (-3,3%)”. Por otro parte, si se analizan las cifras de producción cuantitativa publicadas por el INDEC en las Estadísticas de Productos Industriales (EPI), los guarismos observados muestran puntualmente cuales fueron los sectores que se beneficiaron y perjudicaron con los cambios económicos implementados en el último tiempo.

    En el rubro productos alimenticios, bebidas y tabaco, el sector oleaginoso presentó una caída en el período enero octubre 2017 respecto al año anterior de 4,4% y el aceite de girasol aumentó 18,1% (los subproductos de ambas oleaginosas cayeron 3,5% y subieron 17,7%, respectivamente). Los productos cárnicos tuvieron un crecimiento en vacunos, aviar y porcina de 8,5; 2,7 y 7,3%, respectivamente, y una caída en ovina de 1,2%. Donde se observa una importante caída es en las leches refrigeradas (-19,6%) después de haber caído 22,1% en 2016, y en la leche no refrigerada (-7,7%). Otros productos lácteos tuvieron resultados dispares. La manteca y el yogurt cayeron un 12,7% y 4,3%, respectivamente (luego de haber caído 2,9 y 3,5% en 2016), mientras que el queso sube un 5,6%, lo mismo que la crema (+17,9%). Por último, los postres y el dulce de leche bajan 5,6% y 10,3%, respectivamente.

    En cuanto a las bebidas, se observa una caída generalizada. En 2017 las Licores finos y cremas bajan 19,2%, los amargos, bíters y fernets 5,9%; el whisky un 17,3%, el vino un 5,1 y 13,4% (destinada al mercado interno y externo, respectivamente), aperitivos, vermuts y quinados 0,7% y otras bebidas espirituosas 13,3%. Por su parte, el despacho de gaseosas baja 3% (a 28,9 millones de hectolitros) habiendo ya caído 10,6% en 2016 y la yerba sube un 3,1%. En términos generales, en el rubro productos alimenticios, bebidas y tabaco, se registraron caídas en dieciocho rubros y aumentos en doce.

    Asimismo, el documento de la UNDAV puntualiza que “en el rubro petrolero también se registraron fuertes retrocesos. En los primeros nueve meses de 2017 el petróleo crudo cayó 7,5% y el procesado 2,8% (ya habían caído 3,9 y 2,6% en 2016). Los subproductos del petróleo tienen comportamiento dispar. En 2017 se destaca la producción de asfalto (por la obra pública) que crece un 67,8% (si bien en 2016 había descendido un 13,5%); de lubricantes 17,7%; nafta premium 97 octanos 20,9%, diesel oil 4,6% y aerokerosene 15,9%, mientras retrocede fuertemente la nafta común (-53,9%), la súper (-2,2%), el fueloil (-29,3%), el gasoil (-1,8%) y kerosene (-25,6%). Asimismo, baja la producción de solventes y sube la de aguarrás. En la producción de artículos para el hogar 2016 también fue un año de fuertes retrocesos. La producción de cocinas en dicho año cayó 18,3%, de hornos y anafes un 30,5%, freezers 34,6%, lavarropas 24,8%, heladeras 21,9%, secarropas 10%, aires acondicionados 36,1%, calefones 12,3%, termotanques a gas 17,3% y eléctricos 9,3%. En los diez primeros meses de 2017 varios productos se recuperaron de la caída, aunque todavía la mayoría está por debajo de 2015. En algunos casos como calefones, la producción subió un 243% respecto de 2015. Esto puede explicarse por el incremento de la demanda de dichos productos como sustituto de los termotanques a gas ante el elevado incremento de las tarifas de este recurso energético. Si se compara 2017 vs. 2016, las producciones que subieron fueron freezers 35,7%, heladeras 15,5%, cocinas 18,3% y lavarropas 12%. Continuaron en rojo hornos y anafes (-1,9%), acondicionadores de aire (-12,5%) y calefones (-1,4%2).

    Por último, el material de los economistas de la UNDAV semana que “los productos electrónicos están dentro de los que más bajaron en el 2017, por las nuevas condiciones de mercado”. En los primeros nueve meses de dicho año la producción de televisores cayó 9,2%, la de reproductores de video 26,3%, de equipos de audio un 7,6%, de cámaras fotográficas 82,2%, de aires acondicionados para audio 19,3%, monitores 73,3%, discos compactos 94,7% y notebooks 100%.

    La situación descripta impacta fuertemente en el empleo. La crisis del sector lechero se manifiesta con el cierre de numerosos tambos y el despido de trabajadores en empresas del rubro. Recientemente, por citar algunos ejemplos, la firma láctea La Mucca de la localidad de Diaz en la provincia de Santa Fe despidió a 25 trabajadores de su planta. La empresa láctea Ganave de Córdoba cerró sus puertas y despidió a trece trabajadores, a los que les ofrece el 30% de indemnización. En el sector gaseosas se registraron 40 despidos en la planta de Córdoba. La alimentaria de origen brasileño BRF (ex Quickfood) despedirá a 180 trabajadores de su planta bonaerense de Baradero al reducir un turno en la elaboración de salchichas. En 2017, la fábrica de alimentos Nevares cerró sus puertas en la localidad bonaerense de Carlos Keen y dejó a más de 60 trabajadores en la calle, sumado a más de 30 trabajadores despedidos en su planta de Tortuguitas. Por otro lado, en el sector petrolero, la empresa Halliburton despidió a 29 trabajadores en la provincia de Santa Cruz. Se calcula que solo en diciembre de 2017, los despidos en los sectores en crisis afectaron a más de 1.500 personas.

    Con todo lo anterior, del estudio analítico llevado adelante por los investigadores del Observatorio de Políticas Públicas de la UNDAV sobre la dinámica de la coyuntura industrial de cara al mercado interno, se desprenden las siguientes conclusiones sintéticas:

    • En términos generales, después de una caída del orden del 4,6% en el año 2016, en 2017 se verificó un incipiente rebote, del orden del 2%. En al acumulado bianual, la trayectoria fabril sigue un 2,7% por debajo de la registrada en 2015.

    • En el análisis por sectores, se destaca la merma en la producción textil, que cerró 2017 con un segundo año de deterioro de alrededor del 10%. En orden de magnitud, la siguen la industria del tabaco con una caída del 3%, y el sector petrolero, con una merma del 2,1% en el año pasado.

    • Estas mermas son aún más dramáticas analizando el acumulado en relación a 2015. Así, el sector textil destruyó producción en el orden del 15%, la industria del cuero y calzado se redujo en un 9% y la petrolera decreció un 6%.

    • En materia de creación de puestos de trabajo, el contexto actual sigue sin recuperar los niveles de 2015. Del comparativo acumulado en base al SIPA, con datos al mes de octubre, se registran 20.000 puestos industriales registrados menos que hace dos años atrás.

    • En materia de importaciones, la situación es crítica. El sector textil es el más dañado, con ingresos de indumentaria terminada que superan el 100% acumulado en cantidades, en los últimos dos años. Lo siguen cuero y calzado (+45% acum.), alimenticia (+8%) y petrolera (+5%).

    • Así, en el año 2017, todos los rubros industriales de bienes de consumo registraron importaciones que crecieron más del 10%.

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