El documento completo que leyeron organismos de DDHH en la Plaza de Mayo
“Queremos, como soÃąaron los y las 30 mil, que el pueblo vuelva a ser feliz”, invoca el texto que este jueves cerrÃģ el acto de los organismos de Derechos Humanos en la Plaza de Mayo.
“No queremos neoliberalismo. Queremos, como soÃąaron los y las 30 mil, que el pueblo vuelva a ser feliz”, afirmaron este jueves los organismos de Derechos Humanos en el documento cuya lectura cerrÃģ el acto de conmemoraciÃģn del DÃa Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia en la Plaza Mayo.
En el documento, titulado “A 46 aÃąos del golpe genocida, reafirmamos la lucha”, se apuntÃģ a los “responsables econÃģmicos, grupos empresariales y militares, que contaron con el apoyo eclesiÃĄstico y de la corporaciÃģn judicial que, hoy como ayer, representa los intereses de las clases poderosas”.
El pronunciamiento fue firmado por Abuelas de Plaza de Mayo, Madres de Plaza de Mayo LÃnea Fundadora, Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones PolÃticas, H.I.J.O.S. Capital, Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, Asamblea Permanente por los Derechos Humanos La Matanza, AsociaciÃģn Buena Memoria, Centro de Estudios Legales y Sociales, ComisiÃģn Memoria, Verdad y Justicia Zona Norte, Familiares y CompaÃąeros de los 12 de la Santa Cruz, FundaciÃģn Memoria HistÃģrica y Social Argentina, Liga Argentina por los Derechos Humanos y Movimiento EcumÃĐnico por los Derechos Humanos.
El documento completo:
A 46 AÃOS DEL GOLPE GENOCIDA REAFIRMAMOS LA LUCHA
24 DE MARZO DE 2022
MEMORIA para defender la soberanÃa
VERDAD por los y las 30.000
JUSTICIA para el pueblo
A 46 aÃąos del golpe genocida, y luego de dos aÃąos de cuidar y cuidarnos, volvemos a marchar a la Plaza de Mayo, nuestra Plaza, como se estÃĄ haciendo hoy a lo largo y ancho del paÃs. Una vez mÃĄs, llegamos con las fotos de quienes fueron vÃctimas del genocidio. Sus ausencias nos siguen doliendo, pero traemos en alto sus banderas, sus rostros, sus nombres, sus historias, sus vidas y militancias, y los hacemos presentes.

Hace 46 aÃąos, los genocidas, militares y civiles, tomaron el poder en la Argentina para imponer la miseria planificada. Asà lo denunciaba Rodolfo Walsh en una carta abierta que cumple 45 aÃąos. Antes, la Triple A ya habÃa instalado el horror y el miedo, y por esos crÃmenes seguimos reclamando Juicio y Castigo.
Ese 24 de marzo de 1976, como parte del Plan CÃģndor, con la embajada de Estados Unidos operando en toda la regiÃģn y con la Doctrina Francesa encarnada en nuestras Fuerzas Armadas y de Seguridad, cobra sistematicidad y dimensiÃģn un tiempo sin antecedentes en nuestro paÃs atravesado por persecuciones, torturas, asesinatos, terror, desapariciones forzadas y centros clandestinos de detenciÃģn y exterminio. Esas marcas perduran hasta hoy.
Todo el pueblo padeciÃģ el terrorismo de Estado. Por eso las deudas en materia de Memoria, Verdad y Justicia son con toda la sociedad.
Reafirmamos hoy que ÂĄson 30.000!, porque viven en la memoria, pero tambiÃĐn porque los insistentes discursos negacionistas vuelven necesario recordar que no se trata sÃģlo de un nÚmero: son las historias de las miles y miles de familias, organizaciones, sindicatos, centros de estudiantes, fÃĄbricas, barrios y colegios. Son tambiÃĐn las 10.000 presas y presos polÃticos, miles de personas forzadas al exilio.
Son 30 mil, en tiempo presente, porque los seguimos buscando y exigiendo justicia. Son 30 mil, y seguimos preguntando: ÂŋDÃNDE ESTÃN?
Reivindicamos todas sus luchas que formaron parte de la militancia como herramienta de transformaciÃģn de la realidad en organizaciones del Peronismo Revolucionario, como Montoneros, la FAP, o el movimiento de Sacerdotes por el Tercer Mundo; la tradiciÃģn guevarista del PRT; y las tradiciones socialistas y comunistas: Partido Comunista, Vanguardia Comunista y PCR, por nombrar sÃģlo a algunas de las tantas organizaciones y espacios de participaciÃģn polÃtica, sindical, estudiantil y social, luchando por ideales de libertad, igualdad, solidaridad y justicia social.
El aniquilamiento del llamado enemigo interno y el disciplinamiento de la sociedad tienen responsables econÃģmicos, grupos empresariales y militares, que contaron con el apoyo eclesiÃĄstico y de la corporaciÃģn judicial que, hoy como ayer, representa los intereses de las clases poderosas.

Las grandes transformaciones econÃģmicas que el neoliberalismo requerÃa eran imposibles de materializar sin intentar quebrar y destruir la organizaciÃģn del movimiento obrero. La clase trabajadora argentina era un cuerpo potente y resistente que daba pelea a esos cambios. El modelo de exclusiÃģn y ajuste, con destrucciÃģn de la industria nacional, requerÃa de toda la contundencia y la crueldad para destruir derechos, conciencia y solidaridad.
Hoy, en esta plaza, preguntamos: ÂŋDÃNDE ESTÃN LOS RESPONSABLES DE LA MISERIA PLANIFICADA EN LA DICTADURA? ÂŋDÃNDE ESTÃN LOS QUE SE ENRIQUECIERON CON EL HAMBRE NUESTRO PUEBLO? Por el empobrecimiento de nuestro pueblo tambiÃĐn exigimos Juicio y Castigo.
Una vez recuperada la democracia, durante dÃĐcadas sufrimos las polÃticas de ajuste y la presiÃģn internacional de una deuda externa que siguiÃģ creciendo y condicionando nuestra soberanÃa econÃģmica y polÃtica. La miseria planificada se siguiÃģ profundizando llegando en los aÃąos noventas a altÃsimos niveles de desocupaciÃģn y a la pauperizaciÃģn de los sectores populares que hicieron crisis en 2001. Frente a la insostenible situaciÃģn econÃģmica, nuestro pueblo dijo basta y saliÃģ a las calles en las gestas histÃģricas del 19 y 20 de diciembre de 2001 en las que las Fuerzas de Seguridad asesinaron a 39 compatriotas, mientras los poderosos de siempre fugaban el dinero del pueblo fuera del paÃs.
TambiÃĐn sobre ellos preguntamos: ÂŋdÃģnde estÃĄn los responsables de la crisis del 2001?
En el aÃąo 2006, el Presidente NÃĐstor Kirchner cancelÃģ la deuda con el FMI, y con ella, ese modo de injerencia directa sobre las polÃticas pÚblicas nacionales. Pero con la llegada de los sectores concentrados de poder al gobierno de la mano de Mauricio Macri, volviÃģ el endeudamiento internacional. En cuatro aÃąos de gobierno, el macrismo nos endeudÃģ en US$ 44 mil millones, sin pasar por el Congreso Nacional. Tuvo al FMI como cabecera de puente, dispuesto no sÃģlo a facilitar la fuga de capitales, sino a sostener de su mano las polÃticas neoliberales que permitieran seguir arrasando nuestras riquezas. Eso les aseguraba someter a generaciones de argentinos y argentinas. Pero eso creemos necesario destacar que, sea como sea, la deuda contraÃda no se puede ni se debe pagar a costa de mÃĄs sacrificio y hambre de nuestro pueblo, cuando, una vez mÃĄs, estamos frente al intento del Fondo Monetario Internacional de dictar nuestro destino.
Nuestro paÃs pasÃģ cuatro aÃąos de un gobierno que empobreciÃģ, persiguiÃģ, reprimiÃģ, atacÃģ derechos, fugÃģ capitales, generÃģ impunidad para los genocidas (como el beneficio del 2×1), perdiÃģ soberanÃa y endeudÃģ al pueblo a niveles sin precedentes. Fue el macrismo. Fue un gobierno para pocos, con hambre para muchos. Como sociedad, perdimos mucho. Su ministerio de economÃa fue una nueva versiÃģn de la miseria planificada, con una deuda fugada, despidos, una reforma previsional, el ataque y persecuciÃģn a sindicatos y organizaciones, que hasta incluyÃģ escuchas ilegales, causas armadas y encarcelamiento.
Todo el aparato del Estado estuvo al servicio de un sistema de gobierno presidido por las corporaciones. En ese plan se buscÃģ destruir no solamente lo logrado por las luchas sociales, sino tambiÃĐn por las polÃticas de Estado, atacando una de las que mayor ejemplo constituyen ante el mundo: las de Memoria, Verdad y Justicia. Fueron el gobierno del negacionismo, tanto en la NaciÃģn como en la Ciudad AutÃģnoma de Buenos Aires, gobernada por Horacio RodrÃguez Larreta.
Una vez mÃĄs, gritamos que ÂĄSON 30.000 Y ESTÃN PRESENTES

EstÃĄn presentes porque jamÃĄs abandonamos nuestra lucha contra la impunidad. La anulaciÃģn de las leyes de punto final y obediencia debida permitieron que volvieran los tiempos de justicia. 16 aÃąos de juicios efectivos por delitos de lesa humanidad con 1.058 condenados son una conquista que nunca debemos minimizar. 273 sentencias dictadas por delitos de lesa humanidad, de las cuales el 15 por ciento incluyen condenas por abusos sexuales como delitos autÃģnomos.
Hoy, como ayer, ese proceso estÃĄ sostenido en el inmenso esfuerzo de sobrevivientes, ex presos y presas polÃticas, familiares, de la sociedad que aporta informaciÃģn, como es el caso de los ex colimbas, porque los responsables siguen sosteniendo los pactos de silencio.
Nos preocupa el incremento de beneficios otorgados a condenados y detenidos con prisiones preventivas. Actualmente, 579 tienen el beneficio del arresto domiciliario. Del total de personas investigadas en este momento, hay 764 personas detenidas, mientras que 1.532 permanecen en libertad.
En este marco, consideramos urgente la sanciÃģn de un marco normativo que promueva la prevenciÃģn y ponga lÃmites a las prÃĄcticas negacionistas y discursos de odio.
ÂŋDÃNDE ESTÃN? ÂŋDÃģnde estÃĄn los cuerpos de las vÃctimas de desapariciones forzadas? ÂŋDÃNDE ESTÃ JORGE JULIO LÃPEZ?.
Valorando el camino recorrido en materia de justicia, seguimos exigiendo JUICIO Y CASTIGO A TODOS LOS CULPABLES Y CÃRCEL COMÃN Y EFECTIVA. Por eso, a pesar de todo lo logrado, vamos por mÃĄs, porque aÚn es mucho lo que falta y tenemos 30.000 razones para no bajar los brazos.
Hay una deuda enorme respecto al enjuiciamiento del poder econÃģmico, que no dudÃģ en llevar adelante el plan de exterminio. Para ellos tambiÃĐn queremos Juicio y Castigo. Por eso seguimos reclamando la puesta en funcionamiento de la comisiÃģn bicameral de investigaciÃģn de la participaciÃģn civil en el terrorismo de Estado.
Los tiempos del Poder Judicial no son los del pueblo. Esto tambiÃĐn se sabe y se siente en las causas contra los genocidas. Y no es biolÃģgica la impunidad: es polÃtica y judicial. Por eso seguimos reclamando respuestas y denunciando las medidas dilatorias puestas al servicio de la impunidad.
Es necesario que se resuelva de modo urgente la designaciÃģn de jueces y juezas; que se refuercen los recursos para profundizar el trabajo de investigaciÃģn en la etapa de instrucciÃģn; que se incorpore la perspectiva de gÃĐnero y diversidades a la mirada judicial; que se acelere la etapa de oralidad sumando dÃas de audiencias; que se terminen los tiempos sin fin en las vÃas recursivas ante CasaciÃģn y la Corte.
Si de deudas de la democracia se trata, de las mÃĄs urgentes es resolver la apariciÃģn de los niÃąos y niÃąas arrebatados de sus madres en los centros clandestinos de detenciÃģn y apropiados por los genocidas.
ÂŋDÃģnde estÃĄn las nietas y nietos que buscan las Abuelas, que buscan sus hermanos y hermanas, sus familias?
A 46 aÃąos del Último golpe genocida, seguimos reclamando saber la Verdad.
La pregunta sobre la identidad estÃĄ instalada en la sociedad, muestra de ello es que sÃģlo en tiempos de aislamiento, desde Abuelas de Plaza de Mayo se atendieron alrededor de 1.500 consultas de personas con dudas sobre su origen. Ninguno, hasta ahora, resultÃģ ser hijo o hija de desaparecidos, pero hoy podemos celebrar que el derecho a la identidad es reconocido como tal.
Hace apenas unas semanas, en el juicio conocido como Pozos que juzga un tribunal de La Plata, un sobreviviente aportÃģ informaciÃģn que permitiÃģ identificar a una mujer embarazada y su compaÃąero. Una vez mÃĄs, no fueron los que estaban en el banquillo quienes brindaron informaciÃģn, sino el trabajo memorioso de las propias vÃctimas y la sociedad, echando luz sobre el perÃodo mÃĄs sangriento de nuestra historia. Por eso seguimos pidiendo a quienes tienen informaciÃģn o sospechan que un amigo, compaÃąero de trabajo, primo, prima, tÃo, tÃa puede ser hijo o hija de desaparecidos, que acerquen esos datos o sencillamente se lo digan, porque ellos tienen derecho a saber la verdad sobre su origen. Decimos que “los estamos buscando para que puedan encontrarse”.
El prÃģximo 22 de agosto se cumplirÃĄn los 50 aÃąos de la Masacre de Trelew, en la que la Armada Argentina asesinÃģ a 16 militantes de Montoneros, FAR y PRT-ERP. Hubo tres sobrevivientes, quienes denunciaron la masacre y su encubrimiento, quienes luego fueron vÃctimas del terrorismo de Estado del golpe del 76.

Seguimos reivindicando sus luchas y exigiendo Juicio y Castigo para todos los culpables de la masacre. Esto implica el reconocimiento del juicio histÃģrico realizado hace 10 aÃąos en el que se condenÃģ por delitos de lesa humanidad a los fusiladores, pero tambiÃĐn el reclamo por la extradiciÃģn de Roberto Bravo desde Estados Unidos para ser juzgado en la Argentina.
RubÃĐn Bonet, Jorge Ulla, JosÃĐ Mena, Humberto SuÃĄrez, Humberto Toschi, Miguel Ãngel Polti, Mario Delfino, Alberto Del Rey, Eduardo Capello, Clarisa Lea Place, Ana MarÃa Villareal de Santucho, Carlos Astudillo, Alfredo Kohon, MarÃa AngÃĐlica Sabelli, Susana Lesgart, Mariano Pujadas, MarÃa Antonia Berger, Alberto Camps y Ricardo Haidar: ÂĄPRESENTES, AHORA Y SIEMPRE!
El prÃģximo 2 de abril se cumplirÃĄn los 40 aÃąos de la guerra por Malvinas y seguimos reclamando por la soberanÃa de nuestras Islas y acompaÃąando el reclamo de justicia de los ex combatientes que sufrieron torturas y estaqueamientos por integrantes del EjÃĐrcito. A 15 aÃąos de iniciada la vÃa judicial, solamente hay cuatro personas procesadas. La Corte Suprema de Justicia de la NaciÃģn sigue sin pronunciarse en esta causa, mientras hay sobrevivientes esperando justicia. Son 40 aÃąos de impunidad, pero con la bandera muy alta: ÂĄLas Malvinas son argentinas! ÂĄMemoria Verdad Justicia y SoberanÃa!
Seguimos acompaÃąando a las familias que sufrieron pÃĐrdidas ante una guerra que no hizo mÃĄs que aumentar los daÃąos del terrorismo de Estado. Los responsables de la crueldad, sufrimiento de nuestros pibes son los mismos que sostuvieron el genocidio en nuestro paÃs. Para ellos: JUICIO Y CASTIGO .
Hoy volvemos a esta plaza despuÃĐs de dos aÃąos en que no pudimos estar por los necesarios cuidados ante la pandemia del COVID 19. La situaciÃģn sanitaria comienza a mejorar, pero deja una situaciÃģn compleja para los pueblos de todo el mundo y para el nuestro en particular.
La realidad golpea duro en los hogares del pueblo argentino. Los efectos del macrismo y de la pandemia del COVID-19 fueron y son devastadores para los sectores mÃĄs humildes y clase media.
Nos preocupa ver cÃģmo nuestros ingresos se licÚan y evaporan cada vez que compramos en un almacÃĐn, carnicerÃa, verdulerÃa o supermercado. Los pocos empleos que se generan no son estables y, muy por el contrario, son cada vez mÃĄs precarizados. Por eso, el gobierno que elegimos para resolver todos estos graves problemas tiene que dar soluciones firmes aquà y ahora.
Queremos una Patria inclusiva, solidaria y de movilidad social ascendente.
Que se asimile el trabajo genuino al empleo formal y se lo contraponga a la ayuda social que necesariamente tiene que proveer el Estado a aquellas familias marginadas por el macrismo, es inaceptable.
Lo digno es que el salario permita cubrir las necesidades y las expectativas de la vida diaria, como asà tambiÃĐn tener el merecido espacio para el descanso y las vacaciones. Siempre con la premisa de la movilidad social ascendente.
Nuestra democracia tiene deudas urgentes, como la erradicaciÃģn de la violencia institucional.
Nos preocupa la repeticiÃģn de casos de violencia institucional a lo largo y ancho de nuestro paÃs. La muerte de jÃģvenes a manos de las policÃas y Fuerzas de Seguridad, la persecuciÃģn y hostigamiento de personas en situaciÃģn de vulnerabilidad, por su condiciÃģn de migrante, por su identidad de gÃĐnero, por consumir estupefacientes, por su edad o su condiciÃģn socioeconÃģmica. La impunidad con que se manejan en el uso de la fuerza, muchas veces avalados por actores judiciales, incentivados, ademÃĄs, por los discursos de odio que limitan, obstaculizan y vulneran los derechos de ciertos sectores de nuestra sociedad. Necesitamos implementar una seguridad que sea el instrumento para la plena vigencia de los derechos humanos. La seguridad es un derecho ciudadano sin cuyo cumplimiento la ciudadanÃa no estÃĄ protegida. Es fundamental impulsar reformas legislativas para desnaturalizar las prÃĄcticas violentas del Estado y evitar que la historia se repita.

TambiÃĐn nos preocupa la compra que hizo la ex ministra de Seguridad Patricia Bullrich de armas taser, picanas elÃĐctricas a las que el macrismo insiste desde hace mÃĄs de 10 aÃąos en implementar, cuando constituyen un elemento de tortura condenado a nivel internacional por organizaciones defensoras de los derechos humanos. Son armas con capacidad de ser letales. Son incompatibles con la democracia.
No podemos verlo como algo aislado en lo que fue la polÃtica represiva del macrismo, como tampoco podemos olvidar que la Ciudad de Buenos Aires, gobernada por Horacio Rodriguez Larreta tambiÃĐn pretende usar estas armas, en contradicciÃģn con todos los pedidos que hemos realizado desde los organismos de derechos humanos. Una ciudad cada vez mÃĄs desigual, busca tambiÃĐn armas de tortura para reprimir.
En Argentina el poder real, que ayer llevÃģ adelante el genocidio y hoy encuentra un un sector del Poder Judicial con la Corte Suprema de Justicia a la cabeza, el brazo ejecutor que desde el aÃąo 2016 iniciÃģ la persecuciÃģn y el armado de causas a quienes conformaron la oposiciÃģn al macrismo. El poder real controla un sistema de justicia que les es funcional a sus intereses y cuenta con los medios masivos de comunicaciÃģn y periodistas que son verdaderos operadores del lawfare.
Es imperioso democratizar no sÃģlo la Corte Suprema de Justicia, cuyo desprestigio es absolutamente notorio, sino todo el Poder judicial en la Argentina. Un poder independiente de los poderes fÃĄcticos y el poder polÃtico de turno, que nos permita cimentar una sociedad mÃĄs igualitaria. Que vele efectivamente por el bien comÚn de todos y todas.
Necesitamos que esa gran transformaciÃģn de la Justicia sea atravesada tambiÃĐn por la perspectiva de gÃĐnero. Una justicia inclusiva y respetuosa de la diversidad. Por eso es urgente democratizarla. Vemos con estupor cÃģmo siguen aÚn hoy en sus cargos quienes sin vacilaciÃģn alguna sentenciaron violentando la ConstituciÃģn y las leyes vigentes para asegurarles las mayores ventajas y privilegios a los grupos de poder concentrados y no trepidaron en subordinarse a sus Ãģrdenes a la hora de perseguir a quienes se animaron a enfrentar las polÃticas de saqueo y arrasamiento impuestas durante el macrismo.
Hay aÚn hoy en nuestro paÃs, decenas de presas y presos polÃticos, vÃctimas de causas armadas a pedido, hostigados y perseguidos, ilegal y arbitrariamente, sometidos al modelo represivo que supo instalar Macri y sus aliados, que sorprendentemente sigue vigente, con la complicidad de un sistema de justicia inmune a cualquier intento de revisiÃģn. Sin duda alguna, el mÃĄs evidente y emblemÃĄtico es el de la dirigente social y polÃtica Milagro Sala.
Una vez mÃĄs, exigimos la inmediata libertad y el desprocesamiento de las y los referentes y militantes populares, encarcelados.
Nuevamente, exigimos terminar para siempre con los “sÃģtanos de la democracia”, esos que, en connivencia con el poder real y la prensa hegemÃģnica, hicieron del lawfare y la guerra jurÃdica, el medio para regir nuestros destinos.
Esa persecuciÃģn y represiÃģn tambiÃĐn llegÃģ a las comunidades originarias. Lo vimos con Santiago Maldonado y Rafael Nahuel como casos representativos del accionar de las polÃticas de Patricia Bullrich. AcompaÃąamos el reclamo por justicia y el pedido de la familia Maldonado para que el Poder Ejecutivo Nacional conforme un grupo de expertos independientes que pueda investigar quÃĐ hicieron con Santiago. Exigimos a los distintos jueces que intervienen en la causa que lleguen a la verdad.
Necesitamos lograr una respuesta profunda para las causas y los reclamos de las comunidades originarias. En particular, el aÃąo pasado hemos acompaÃąado las acciones de las comunidades frente al Congreso de la NaciÃģn por el reconocimiento de la propiedad comunitaria de las tierras.
A pesar del Decreto de Necesidad y Urgencia con el cual el Gobierno Nacional prorrogÃģ la ley nacional 26160 para impedir los desalojos, una serie de conflictos territoriales conmueve y amenaza en forma cotidiana la vida de las comunidades.
Creemos imprescindible el despliegue de polÃticas pÚblicas para concretar los relevamientos territoriales comunitarios y consagrar la entrega formal de tÃtulos a las comunidades, estrategia central para empezar a saldar la deuda histÃģrica que tiene el Estado Argentino y la sociedad con las comunidades.
Los procesos de voracidad inmobiliaria y la actividad extractivista en la megaminerÃa y el desmonte, violentando los mecanismos de consulta obligatorios por la legislaciÃģn vigente, tienen el efecto de daÃąar profundamente a las comunidades campesinas e indÃgenas, empujÃĄndolas al desarraigo y a las migraciones forzadas. A su vez, generan un profundo daÃąo ambiental de peligrosas y todavÃa imprevisibles consecuencias para la salud del conjunto de la sociedad y fortalecen los procesos de concentraciÃģn de la riqueza y la desigualdad social y regional.
En este contexto mundial, los pueblos volvemos a ponernos de pie, siguiendo el ejemplo de nuestras Madres, que como ellas mismas dicen, a pesar de los bastones y las sillas de ruedas siguen dando pelea contra el olvido y el silencio.
Los pueblos de nuestro continente se levantan y se enfrentan a las derechas. Saludamos al hermano pueblo chileno que ha elegido como presidente a Boric y que se propone la construcciÃģn de un Chile popular, el proceso de recuperaciÃģn democrÃĄtica en Bolivia luego de la sangrienta dictadura que derrocÃģ al compaÃąero Evo Morales. Saludamos a nuestro hermano pueblo de Brasil, que se recompone para darle pelea a Bolsonaro.
Saludamos a todos los pueblos hermanos que defienden la soberanÃa popular y con los que nos encontramos luchando contra todo tipo de imperialismo e injerencia extranjera.
El prÃģximo aÃąo cumpliremos 40 aÃąos de democracia. Algo mÃĄs que destacable en un paÃs signado continuamente por los golpes de Estado. Pero no podemos festejar una democracia plena, porque aÚn convivimos con la violencia institucional, porque hay presos polÃticos, porque contamos con un Poder Judicial que no ha sido reformado y, sobre todo, porque el 50% de nuestros compatriotas estÃĄn bajo los niveles de la pobreza. Como militantes, nos queda una gran tarea por delante. No queremos neoliberalismo. Queremos, como soÃąaron los y las 30 mil, que el pueblo vuelva a ser feliz. Como lo hemos hecho siempre, seguimos apostando a la unidad del campo nacional y popular para salir adelante. Aprendamos de nuestras Madres, Abuelas y Familiares, quienes aÚn en los peores momentos siguieron de pie. No bajemos los brazos jamÃĄs, porque como dicen nuestras Madres, la Única lucha que se pierde es la que se abandona.
Sabemos que hoy estÃĄn en las plazas del paÃs muchas personas que vienen por primera vez, que se identifican con las 30.000 luchas y las nuestras, que los ataques que sufriÃģ nuestra democracia entre el 2015 y el 2019 motivÃģ su participaciÃģn. Desde que se fue ese gobierno, es el primer 24 que llegamos a esta Plaza.
A 46 aÃąos del golpe genocida, estamos en esta Plaza de Mayo mientras en tantas plazas del paÃs al mismo tiempo se estÃĄ gritando la principal consigna que nos moviliza hoy: ÂĄ30.000 PRESENTES!
Para muchas familias es un dÃa de recuerdo, de bÚsqueda, de lucha. Estamos acÃĄ con nuestros paÃąuelos, con nuestras historias, con los barbijos para cuidarnos con memoria, con las banderas de tantas militancias, con la convicciÃģn de no permitir retrocesos en nuestra democracia, como lo demostramos con el paÃąuelazo contra el 2×1 para genocidas en 2017, con mucho presente y futuro por defender, con una Patria Grande que nos sigue abrazando en un mismo camino.
Somos la fuerza de las luchas que nacieron en esta Patria para que sea justa. libre y solidaria. Somos la identidad de un pueblo que sigue construyendo Memoria, Verdad y Justicia, que defiende la soberanÃa e independencia. No vamos a permitir ningÚn daÃąo a la democracia. Desde que la recuperamos, este pueblo la cuida para siempre.
RestituciÃģn de la identidad de las nietas y nietos.
Libertad a las y los presos y presas polÃticas.
Juicio y castigo al poder econÃģmico, poder judicial cÃģmplice y a la cÚpula de la iglesia.
ÂĄNUNCA MÃS EL SILENCIO!
ÂĄ30.000 DETENIDOS-DESAPARECIDOS!: ÂĄPRESENTES, AHORA Y SIEMPRE!
ÂĄ30.000 DETENIDOS-DESAPARECIDOS!: ÂĄPRESENTES, AHORA Y SIEMPRE!
ÂĄ30.000 DETENIDOS-DESAPARECIDOS!: ÂĄPRESENTES, AHORA Y SIEMPRE!









