TraspiÃĐ parlamentario y desorden interno: Milei reacomoda a las apuradas su frente legislativo
Luego del fracaso en Diputados, el oficialismo ensaya un repliegue tÃĄctico en Casa Rosada, con negociaciones delegadas y un clima de desconcierto que expone las fisuras del armado libertario.
El Gobierno nacional iniciÃģ una revisiÃģn contrarreloj de su estrategia legislativa tras la derrota sufrida en la CÃĄmara de Diputados, un revÃĐs que dejÃģ al descubierto improvisaciÃģn polÃtica y falta de control sobre sus propios aliados. La reacciÃģn oficial llegÃģ con una nueva reuniÃģn de su mesa chica en Casa Rosada, mientras el Presidente optÃģ por correrse de las negociaciones directas.
El encuentro fue encabezado por el vocero presidencial, Manuel Adorni, en un contexto marcado por el malestar interno y la necesidad de redefinir el camino para intentar cerrar el aÃąo con la aprobaciÃģn del Presupuesto. La ausencia de Javier Milei y de Karina Milei volviÃģ a ser leÃda como una seÃąal de distanciamiento del manejo fino del Congreso, en uno de los momentos mÃĄs sensibles para el Ejecutivo.
El traspiÃĐ legislativo del miÃĐrcoles pasado, cuando el oficialismo no logrÃģ imponer un artÃculo incorporado a Último momento, desarmÃģ la hoja de ruta que el Gobierno daba por segura. La maniobra, impulsada desde la cÚspide del poder, terminÃģ naufragando ante el retiro de apoyos de gobernadores que hasta entonces habÃan acompaÃąado la agenda libertaria.
En Balcarce 50 admiten, en voz baja, que la derrota alterÃģ los planes y expuso una conducciÃģn errÃĄtica. Las versiones sobre un eventual veto presidencial, la conveniencia del texto con media sanciÃģn y los pasos a seguir se contradijeron durante varios dÃas, reflejando un oficialismo sin lÃnea clara y con dificultades para ordenar su propio discurso.
Mientras el Presidente destacÃģ pÚblicamente la media sanciÃģn obtenida y volviÃģ a insistir con el mantra del dÃĐficit cero, puertas adentro el clima fue de incertidumbre. La decisiÃģn de forzar un capÃtulo conflictivo sin acuerdos previos terminÃģ por dinamitar una sesiÃģn que el Gobierno pretendÃa mostrar como un triunfo polÃtico.
Ahora, con el calendario legislativo en contra, la Casa Rosada intenta recomponer vÃnculos y ajustar la tÃĄctica para evitar nuevos tropiezos. La apuesta es aprobar el Presupuesto y avanzar luego con otras reformas, aunque el episodio dejÃģ una advertencia clara: sin consensos mÃnimos, el relato de autoridad choca una y otra vez contra la realidad del Congreso.







