La apertura importadora ya provocó la pérdida de casi 17 mil empleos en la industria metalúrgica

En los últimos 24 meses, el sector perdió cerca de 17.000 puestos de trabajo, en un contexto marcado por la apertura irrestricta de importaciones, la caída del consumo interno y la paralización de la obra pública.

La industria metalúrgica atraviesa una de sus crisis más profundas en años como consecuencia directa de las políticas económicas impulsadas por el gobierno de Javier Milei. En los últimos 24 meses, el sector perdió cerca de 17.000 puestos de trabajo, en un contexto marcado por la apertura irrestricta de importaciones, la caída del consumo interno y la paralización de la obra pública.

Así lo advirtió Elio del Re, presidente de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA), quien señaló que las importaciones de productos metalúrgicos crecieron casi un 70% interanual, desplazando producción nacional y afectando a uno de los sectores que más empleo calificado genera. Actualmente, la metalurgia emplea a 300.000 trabajadores directos y más de un millón de manera indirecta.

Según datos del propio sector, el nivel de actividad cayó 7,1% en diciembre respecto del mismo mes del año anterior, con subsectores clave —como fundición, forja y laminación— registrando derrumbes de hasta 18%. El balance anual también es negativo: la actividad metalúrgica retrocedió casi dos puntos en 2025, luego de un 2024 que ya había sido “muy malo”, con una caída promedio del 13%.

Del Re remarcó que los despidos no responden a una decisión empresaria sino a un escenario económico adverso: “La metalurgia requiere mucha capacitación; despedir es lo último que quiere hacer un empresario”. Sin embargo, la combinación de recesión, ausencia de política industrial y liberalización comercial está destruyendo empleo incluso en sectores históricamente estables.

Desde ADIMRA cuestionan la orientación del gobierno nacional, que considera a la política industrial como un obstáculo y apuesta a un modelo basado en sectores extractivos, mientras la industria y el empleo formal quedan relegados. “No hay país desarrollado sin una industria fuerte, y mucho menos sin una metalurgia sólida”, advirtió el dirigente.

La pérdida de empleo industrial, alertan, no solo impacta en los trabajadores despedidos, sino que profundiza la caída del consumo y agrava la recesión, generando un efecto dominó sobre el conjunto de la economía.

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La verdadera Argentina de Milei: destrucción de empleo formales y planes sociales récord

El presidente Javier Milei celebró sobre el escenario del Foro Económico Mundial de Davos el hecho de supuestamente haber, no solo “enseñado a pescar”, sino también el de haber “dejado de regalar el pescado” a los sectores vulnerables para que “creen su propia empresa pesquera”.

La realidad en cambio es bien diferente: en dos años, se destruyeron casi 300 mil empleos formales mientras no paran de crecer los planes sociales, que hoy alcanzan a los 6 millones de personas. En la Argentina de Milei 4,1 millones de titulares están vinculados a ingresos para la infancia, incluidos beneficios por discapacidad, y alrededor de 2,5 millones de familias que reciben ayuda alimentaria. En síntesis, el nivel de cobertura más alto registrado fuera de contextos excepcionales como la pandemia.

Los modelos de la derecha siempre terminan igual en Argentina con más desempleo y menos empresas capitalistas, todo al revés del discurso oficial. La historia se repite una vez más.

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INSEGURIDAD VIAL: un informe advierte sobre el estado de las rutas nacionales que atraviesan la provincia

El trabajo de la Federación del Personal de Vialidad Nacional (FEPEVINA) denunció el abandono del mantenimiento de las rutas y la subejecución presupuestaria.

Un informe técnico de Federación del Personal de Vialidad Nacional (FEPEVINA) denunció el abandono del mantenimiento de las rutas, la subejecución presupuestaria, el vaciamiento del área de Vialidad Nacional y el impacto concreto que estas políticas generan en el aumento de siniestros viales, los costos logísticos y el deterioro del sistema productivo.

En el caso de las rutas nacionales (RN) que atraviesan la Provincia de Buenos Aires, el trabajo advirtió por el estado de la RN 5, RN 3, RN 7 y RN 33:
 

Ruta Nacional N° 5

Se extiende desde Luján, Buenos Aires, hasta Santa Rosa, La Pampa, y tiene un deterioro en tramos largos, generando peligrosidad y reclamos por falta de mantenimiento, aunque hay obras en progreso entre Mercedes y Suipacha para mejorar la circulación y la seguridad vial.

A partir de un préstamo de la Corporación Andina de Fomento (CAF) en 2022 comenzó a ejecutarse la ampliación del tramo Mercedes, Variante Suipacha. No obstante, la obra tiene un bajo ritmo de avance por diversos problemas.

 

Ruta Nacional N° 3 San Miguel de Monte – General Belgrano, Acceso Gorchs

Su traza se caracteriza por poseer un alto nivel de tránsito con un gran porcentaje de vehículos pesados (57,4 por ciento), en especial de camiones transportando agregados pétreos, cal y cemento en dirección a la ciudad de Buenos Aires y las ciudades que integran el Gran Buenos Aires, además de granos a los puertos de Rosario (al Norte) o de Bahía Blanca (al Sur).

El tramo de San Miguel del Monte acceso Gorchs también forma parte de un programa de CAF junto con la Ruta Nacional N° 5 Mercedes Variante Suipacha, pero su ritmo de la obra también es lento.

La problemática es la misma que en el corredor anterior la RN5 tanto en la capacidad como en el alto nivel de siniestralidad vial. En el mes de mayo de 2025, un accidente vial dejó 16 heridos y 4 muertos cuando un micro y un camión chocaron de frente. Desde la provincia de Buenos Aires, denunciaron la paralización de las obras en la ruta 3, junto con otras obras estratégicas en la provincia.


Ruta Nacional N° 7

La Ruta Nacional 7 entre Junín y Chacabuco presenta un estado mixto: el tramo principal está convertido en autopista con mejoras en seguridad vial, pero enfrenta problemas de mantenimiento, obras paralizadas y riesgos persistentes en accesos y colectoras. Actualmente, se observan baches, falta de señalización e iluminación que generan peligros de seguridad vial.

Existen quejas vecinales por baches profundos en pasos a nivel (ej. km 212), colectoras deterioradas, ausencia de demarcación, iluminación deficiente y pastizales en banquinas, elevando riesgos para tránsito pesado. Obras como la variante de Chacabuco (23 km para evitar casco urbano) y extensión a Carmen de Areco están paralizadas o canceladas desde 2025, pese a avances previos.

Se observa que el pavimento principal muestra fatiga por tráfico pesado (7.000 veh/día), con fisuración transversal y baches y pozos en colectoras (km 212). Colectoras paralelas presentan desprendimientos y falta de compactación elevando riesgos hidráulicos en lluvias. La variante Chacabuco (km 196-219, 23 km) permanece al 70-80% de avance, paralizada desde 2025 sin presupuesto asignado.

Finalmente, la zona representa un “cuello de botella” de inseguridad vial. La transición de tramos de autopista ya inaugurados (como el Junín-Chacabuco) a calzadas simples obsoletas y obras abandonadas genera una falsa sensación de seguridad que, sumada al déficit de mantenimiento, eleva el riesgo de accidentes graves.

Ruta Nacional N° 33

La Ruta Nacional 33 se extiende en la provincia de Buenos Aires y Santa Fe y es uno de los más críticos del país, afectando no solo la seguridad vial sino también el entramado socioeconómico de la región. Según el informe, hay tramos que se encuentran proyectados desde hace años y no se actúa por desidia de gestión institucional.

Diagnósticos técnicos entre Casilda, Venado Tuerto, Trenque Lauquen Rufino y Bahía Blanca revelan fallas estructurales como pérdida de la capacidad portante de la subrasante, lo que significa que el daño no es solo superficial, sino que la base sobre la que apoya el asfalto ha cedido.

Existen desde hace años proyectos de ampliación de sus calzadas debido a que gran parte del trazado conserva un ancho insuficiente para el intenso tránsito de camiones, colectivos y autos, lo que obliga a maniobras riesgosas de sobrepaso.

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Sobreviviente cubano en ataque de EEUU a Venezuela: “Les tiramos y tuvieron bajas”

Yohandris Varona Torres llevaba dos meses y seis días como integrante de la Seguridad Personal en Venezuela cuando ocurrió el ataque, la experiencia más intensa en 23 años de servicio militar, justo en su primera misión internacionalista.

Pero aquel sábado 3 de enero se tornó fatídico. A las 12 de la noche se puso en su posición, le correspondían seis horas de guardia. Y aunque todo se veía tranquilo Yohandri sabía que el mayor peligro estaba en confiarse. Por eso cumplía su guardia con un celo rayano en el exceso.

Eran cerca de las dos de la mañana cuando vio al primero de los helicópteros del grupo de comandos estadounidenses que esa madrugada desembarcaría en Caracas para secuestrar al presidente Nicolás Maduro, reseñó AGENCIA PACO URONDO.

Apenas tuvo tiempo de salir de la posta en la que cumplía el servicio de guardia para parapetarse a unos metros de distancia y comenzar a disparar. A esa decisión, o a la suerte, le debe la vida. Como si se guiaran por un plano de exactitud milimétrica los atacantes dirigieron su fuego contra la caseta que hasta solo unos segundos antes había ocupado.

«Tenían mucho más poder de fuego que nosotros, narra Yohandri, que solo contábamos con armamento ligero. Lo otro a su favor es que parecían saber dónde quedaba todo. Así le tiraron a las postas y a los dormitorios donde estábamos los cubanos y lograron matar, entre los primeros, a los jefes».

Unos 23 años de experiencia en la Direccion de Seguridad Personal tiene este primer suboficial, nunca había vivido nada ni parecido. Pero en el entrenamiento le habían enseñado bien y esa madrugada vació cargador tras cargador disparando contra los enemigos.

«Había que tirar y tirar. Defender y matar», sentenció. “Nos batimos ahí contra los aviones que estaban ametrallándonos. A pesar de que nuestro armamento era más pequeño no dejamos de pelear, nos enfrentamos. Tengo mi preparación y sé cómo combatir, pero eran superiores a nosotros. En ese momento mi único pensamiento fue batallar. Había que tirar y empecé a hacerlo.”

«A pesar de su ventaja de fuego, añadió, estoy seguro de que les hicimos bajas. Más de las que ellos reconocen. Nos batimos duro. Seguimos tirando hasta que casi todos fuimos cayendo, muertos o heridos».

No fue un combate rápido, ni fácil, como en principio intentaron hacer creer Trump y sus secuaces. Con el paso de los días se ha ido confirmando que solo la muerte y la falta de municiones consiguió apagar la resistencia de los cubanos.

Yohandry recuerda todo con una lucidez terrible. Sus ojos parecen repasar una a una las imágenes. Llora. Llora de rabia.

Nunca podrá olvidar el enfrentamiento, dice, pero sobre todo las horas posteriores, en que los sobrevivientes del grupo debieron trasladar los cuerpos de sus compatriotas caídos.

«Los cargamos y llevamos hacia un edificio, que había sufrido daños pero nos permitía guarecerlos. Fue muy duro, porque eran hombres a los que conocíamos, con los que habíamos convivido hasta pocas horas antes. Pero los llevamos a todos, no abandonamos a ninguno.

«Cuando empiezan a caer las bombas en lo único que se piensa es en combatir. Estábamos allí para eso y fue lo que hicimos. Solo me queda el dolor de que no pudimos pararlos. Y este dolor, dice mientras se golpea el pecho, tengo que desquitármelo con el enemigo».

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