EscÃĄndalo en Cancillería: una fundaciÃģn ligada a la secretaria de Malvinas adoctrina a dirigentes con respaldo britÃĄnico

Una investigaciÃģn periodística revelÃģ que la FundaciÃģn Argentina Global, cofundada por la actual secretaria de Malvinas, AntÃĄrtida, Política OceÃĄnica y AtlÃĄntico Sur, Paola Di Chiaro, lanzÃģ un programa de formaciÃģn dirigencial financiado y respaldado por las becas Chevening de la Embajada BritÃĄnica en Buenos Aires.

La política exterior del Gobierno de Javier Milei vuelve a quedar en el centro de la polÃĐmica por su creciente acercamiento al Reino Unido. Una investigaciÃģn periodística revelÃģ que la FundaciÃģn Argentina Global, cofundada por la actual secretaria de Malvinas, AntÃĄrtida, Política OceÃĄnica y AtlÃĄntico Sur, Paola Di Chiaro, lanzÃģ un programa de formaciÃģn dirigencial financiado y respaldado por las becas Chevening de la Embajada BritÃĄnica en Buenos Aires.

El dato adquiere especial gravedad por el cargo que ocupa Di Chiaro: es la funcionaria responsable de una de las ÃĄreas mÃĄs sensibles de la política exterior argentina, precisamente aquella que debe sostener el reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes.

La iniciativa, denominada “Future Leaders Programme Argentina”, estÃĄ destinada a estudiantes avanzados y graduados universitarios y contempla talleres, encuentros con especialistas y actividades institucionales vinculadas con la política internacional. El programa cuenta con el respaldo de Chevening, mecanismo de becas del Gobierno britÃĄnico que funciona desde hace dÃĐcadas como una herramienta de vinculaciÃģn y formaciÃģn de dirigentes extranjeros.

El episodio genera alarma porque coloca a una organizaciÃģn estrechamente vinculada con una funcionaria de la Cancillería en colaboraciÃģn directa con la representaciÃģn diplomÃĄtica del Reino Unido. La situaciÃģn resulta particularmente sensible en un país que mantiene un conflicto de soberanía con Londres y que histÃģricamente ha considerado la cuestiÃģn Malvinas como una política de Estado.

FormaciÃģn de dirigentes bajo el auspicio de Londres

La gravedad del caso se profundiza por las características del programa. La iniciativa contempla una apertura a cargo de Fulvio Pompeo, exfuncionario de la administraciÃģn de Mauricio Macri y cofundador del think tank, mientras que el cierre previsto para febrero de 2027 se realizarÃĄ en la propia Embajada BritÃĄnica.

La presencia conjunta de la FundaciÃģn Argentina Global, la Embajada BritÃĄnica y el programa Chevening plantea interrogantes sobre el alcance de la influencia britÃĄnica en la formaciÃģn de futuros dirigentes argentinos y sobre el rol que cumplen funcionarios vinculados a la estructura de la Cancillería en este tipo de iniciativas.

El problema no es la existencia de intercambios acadÃĐmicos o diplomÃĄticos con otros países, sino la particular contradicciÃģn que supone que una funcionaria responsable de la política argentina sobre Malvinas estÃĐ asociada a una organizaciÃģn que desarrolla un programa de formaciÃģn dirigencial auspiciado por la potencia que mantiene la ocupaciÃģn de las islas.

Una política exterior que despierta preocupaciÃģn

El episodio vuelve a poner bajo la lupa el giro de la política exterior impulsado por Milei y su Cancillería. El acercamiento político con Londres y la bÚsqueda de una relaciÃģn privilegiada con el Reino Unido generan cada vez mÃĄs cuestionamientos entre sectores que consideran que la cooperaciÃģn bilateral no puede avanzar a costa de relegar el reclamo soberano argentino.

La preocupaciÃģn se potencia frente a la creciente actividad britÃĄnica en el AtlÃĄntico Sur, incluida la presencia militar en las islas y la explotaciÃģn de recursos naturales en ÃĄreas cuya soberanía Argentina continÚa reclamando.

En este contexto, que desde el propio ÃĄmbito de la Secretaría de Malvinas surjan vínculos con programas de formaciÃģn financiados y respaldados por la diplomacia britÃĄnica resulta, como mínimo, una contradicciÃģn difícil de ignorar.

El caso expone así una cuestiÃģn de fondo que excede a una fundaciÃģn o a un programa de becas: ÂŋestÃĄ la Cancillería argentina permitiendo que los intereses y las herramientas de influencia del Reino Unido penetren en la formaciÃģn de las futuras dirigencias del país mientras la Argentina continÚa reclamando la soberanía de Malvinas?

Para sus críticos, el episodio constituye una nueva seÃąal de alarma sobre una política exterior que, bajo la promesa de estrechar vínculos con las potencias occidentales, corre el riesgo de terminar siendo funcional a los intereses britÃĄnicos en el AtlÃĄntico Sur.

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El RIGI no derrama: empresarios advierten que el boom extractivo desplaza a la industria nacional

El RIGI exhibe una economía a dos velocidades: mientras las provincias petroleras y mineras acumulan regalías extraordinarias, la industria nacional pierde actividad y es desplazada por importaciones. Empresarios y pymes metalÚrgicas advierten que el rÃĐgimen, lejos de generar el prometido “derrame”, consolida un modelo extractivista que deja cada vez menos espacio para la producciÃģn argentina.

El RÃĐgimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), presentado por el Gobierno como una herramienta para atraer capitales y transformar la estructura productiva, comienza a mostrar una de sus principales contradicciones: los beneficios se concentran en los grandes proyectos de Oil & Gas y minería, mientras las industrias que deberían abastecerlos quedan relegadas frente a la competencia importada.

La brecha es particularmente visible en las provincias productoras. NeuquÃĐn, epicentro de Vaca Muerta, encabeza el crecimiento de las regalías, mientras la Patagonia concentra actualmente el 64% del total nacional. Durante el primer semestre del aÃąo, ademÃĄs, la regiÃģn registrÃģ un incremento del 32% en la producciÃģn computable de crudo.

Para los gobernadores, esta renta se convirtiÃģ en un respaldo financiero cada vez mÃĄs importante: las regalías llegaron a representar el 11,77% de los ingresos totales de las provincias productoras durante 2025. Chubut y Santa Cruz tambiÃĐn tienen una participaciÃģn significativa en esa distribuciÃģn.

Pero el supuesto efecto multiplicador no se replica en las fÃĄbricas argentinas. El caso de la industria metalÚrgica resulta particularmente revelador: segÚn Adimra, el sector acumula una contracciÃģn del 5,4% en 2026, luego de retroceder otro 5,4% en 2024 y 3,2% en 2025. La actividad quedÃģ así por debajo de los niveles registrados en 2022.

El RIGI que importa en lugar de producir

La contradicciÃģn se vuelve todavía mÃĄs evidente al observar las importaciones realizadas por los Vehículos de Proyecto Único (VPU). De los USD 284 millones FOB importados hasta mediados de aÃąo, el 87% correspondiÃģ a productos que forman parte del nÚcleo de la oferta metalÚrgica nacional.

Entre las compras aparecen tanques y cisternas de acero por USD 75,2 millones, tubos para oleoductos por USD 11,2 millones y hasta elementos bÃĄsicos de bulonería, como tornillos, tuercas y arandelas.

Es decir, el problema no se limita a la importaciÃģn de tecnología sofisticada que la Argentina no produce: tambiÃĐn ingresan bienes que podrían ser fabricados por empresas nacionales, incluso dentro de las cadenas de valor vinculadas directamente con el petrÃģleo, el gas y la minería.

La paradoja es que uno de los sectores industriales estratÃĐgicos para el desarrollo de los proyectos extractivos no logra convertirse en proveedor privilegiado de esas inversiones. En cambio, termina compitiendo con productos extranjeros favorecidos por el propio rÃĐgimen.

La letra chica que diluye el compre nacional

El Gobierno sostiene que el RIGI contempla una prioridad mínima del 20% para proveedores nacionales. Sin embargo, empresarios y cÃĄmaras del sector cuestionan la manera en que esa obligaciÃģn puede ser computada y advierten que las excepciones previstas por la normativa terminan debilitando su impacto real.

El problema comienza por la propia base sobre la cual se aplica el porcentaje. De los USD 126.500 millones anunciados en inversiones, la condiciÃģn central de permanencia en el rÃĐgimen se vincula con un monto mínimo de USD 16.100 millones. Sobre una base considerablemente menor se determina el porcentaje de compras nacionales.

A esto se suma que la normativa permite computar dentro del 20% tanto bienes como obras, sin establecer una proporciÃģn específica. De esta manera, gastos inevitablemente locales, como movimientos de suelo o construcciÃģn civil, pueden utilizarse para cumplir con el requisito sin que necesariamente exista una demanda equivalente para la industria manufacturera.

TambiÃĐn existe una clÃĄusula vinculada al precio y la disponibilidad que permite comparar la oferta nacional con el valor de importaciÃģn. Para las empresas argentinas, esta situaciÃģn representa una competencia particularmente desigual cuando los proyectos cuentan con beneficios arancelarios que reducen los costos de los productos extranjeros.

El derrame que no llega a las fÃĄbricas

La defensa oficial del RIGI se apoya en la expectativa de que la expansiÃģn de Vaca Muerta y de la minería termine generando actividad en sectores perifÃĐricos. El Banco Central incluso destacÃģ en su Último Informe de Política Monetaria que por cada puesto de trabajo asalariado formal creado en las petroleras se generaron 3,2 empleos en otros sectores econÃģmicos de NeuquÃĐn.

Sin embargo, la pregunta central no es solamente cuÃĄntos empleos indirectos genera el boom extractivo, sino quÃĐ tipo de estructura productiva deja detrÃĄs.

Si las grandes inversiones demandan bienes y servicios del exterior que podrían producirse localmente, el efecto multiplicador sobre la industria nacional se reduce. Y si las empresas argentinas deben competir en condiciones desfavorables contra proveedores extranjeros beneficiados por exenciones, el prometido proceso de industrializaciÃģn asociado al RIGI pierde fuerza.

Así, mientras las provincias productoras celebran un boom de regalías y los grandes proyectos extractivos reciben beneficios extraordinarios, buena parte del entramado manufacturero enfrenta caída de actividad y pÃĐrdida de mercados.

La advertencia empresarial apunta justamente a esa contradicciÃģn: el RIGI puede estar generando una economía dinÃĄmica alrededor de la extracciÃģn de recursos, pero sin garantizar que esa riqueza se transforme en industria, empleo de calidad y desarrollo de proveedores nacionales.

El riesgo es que, detrÃĄs del discurso del “derrame”, se consolide una economía de dos velocidades: una vinculada al petrÃģleo, el gas y la minería, beneficiada por incentivos fiscales y aduaneros; y otra integrada por las fÃĄbricas nacionales que deben sobrevivir a la recesiÃģn y competir contra importaciones incluso dentro de los proyectos que deberían impulsar su crecimiento.

MÃĄs que una cadena de valor nacional, el modelo amenaza con consolidar un esquema extractivo donde la riqueza sale del subsuelo, las regalías crecen y las importaciones ocupan el lugar que la industria argentina esperaba conquistar.

El caso de las casas prefabricadas chinas

Uno de los ejemplos mÃĄs contundentes aparece en la industria forestal. SegÚn denunciÃģ la FederaciÃģn de Cooperativas Agrícolas de Misiones (Fedecoop), la demanda de viviendas de madera para trabajadores y depÃģsitos vinculados con Vaca Muerta fue cubierta en buena medida con productos provenientes de China, mientras aserraderos y productores argentinos atraviesan una fuerte retracciÃģn.

El presidente de Fedecoop, Gustavo Hein, alertÃģ sobre suspensiones, cierre de aserraderos y caída de los precios para los productores forestales. La crisis estÃĄ directamente vinculada con el derrumbe de la construcciÃģn, que lleva aproximadamente dos aÃąos y medio con una demanda deprimida.

La consecuencia es especialmente grave para provincias como Misiones, Corrientes y Entre Ríos, donde miles de pequeÃąos y medianos productores dependen de la actividad forestal.

Pero el contraste con Vaca Muerta resulta difícil de ignorar.

Mientras en el norte y el litoral argentino los productores tienen dificultades para vender su madera y los aserraderos reducen personal o cierran, en el corazÃģn del boom petrolero las empresas encuentran mÃĄs conveniente importar viviendas terminadas desde China que comprarlas a productores y fabricantes argentinos.

“Era mÃĄs fÃĄcil traerlas de China que comprÃĄrselas a los misioneros, correntinos o entrerrianos que producimos madera”, advirtiÃģ Hein.

El episodio sintetiza el problema que empresarios de otros sectores vienen seÃąalando alrededor del RIGI: el crecimiento de un enclave extractivo no garantiza la creaciÃģn de una cadena de valor nacional.

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