Dudosa declaración jurada: el patrimonio de Adorni aumentó un 500%
El vocero presidencial Manuel Adorni presentó su declaración jurada (DDJJ) anual fuera de término y con datos que generan dudas sobre la transparencia de su situación patrimonial.
El vocero presidencial Manuel Adorni presentó su declaración jurada (DDJJ) anual fuera de término, con datos que generan dudas sobre la transparencia de su situación patrimonial. A pesar de una prórroga otorgada hasta el 31 de octubre de 2024, Adorni entregó su DDJJ el 7 de noviembre, revelando un incremento patrimonial del 500% durante 2023, que incluye la adquisición de 42.500 dólares en efectivo atribuidos a préstamos familiares.
La comparación entre su DDJJ inicial, presentada en enero, y la anual, entregada en noviembre, revela discrepancias significativas. Por ejemplo, en enero declaró poseer 10 millones de pesos en fondos comunes de inversión y depósitos en el exterior por más de 8 millones de pesos. Sin embargo, estas cifras no aparecen en su DDJJ anual como bienes al inicio del período, generando preguntas sobre el destino de más de 16 millones de pesos que desaparecen de sus reportes.
El salto patrimonial más llamativo se observa al cierre de 2023, cuando Adorni asegura haber incorporado 42.500 dólares a su patrimonio. Según su DDJJ, el dinero provino de préstamos de su madre, Silvia Pais, y una jubilada de 95 años, Norma Zuccolo, presuntamente familiar suya. Ambos préstamos coinciden exactamente con el valor en pesos que adjudica a los dólares, lo que levanta sospechas de una posible maniobra para justificar ingresos no declarados previamente.
Exfuncionarios de la Oficina Anticorrupción (OA) señalan que este tipo de préstamos familiares es una táctica común para “blanquear” dinero no declarado. Aunque no se afirma que este sea el caso, la OA, bajo la gestión de Alejandro Melik, debería investigar en detalle estas transacciones y aclarar el origen de los fondos.
Por otro lado, mientras algunos bienes y deudas se mantienen constantes en sus declaraciones, los ajustes de valor también llaman la atención. Por ejemplo, un departamento en CABA que inicialmente valuó en 2 millones de pesos fue revaluado en 3,9 millones en la misma declaración anual.
La falta de respuesta del funcionario, a pesar de los intentos de contacto por parte de El Destape, refuerza la necesidad de una revisión exhaustiva. Estas inconsistencias no solo generan dudas sobre la veracidad de su DDJJ, sino que también subrayan la importancia de que los organismos de control cumplan su función para garantizar la transparencia de los funcionarios públicos.








