Baño de realidad en la cara: el papa León XIV incomodó a Milei en su propia cara y sentenció que “la economía debe estar al servicio de las personas”
Durante su esperado discurso en el Palacio Libertad ante el Presidente y todo el arco político, el Sumo Pontífice cuestionó los dogmas de la ultraderecha al advertir sobre el sufrimiento social, el desempleo y el ajuste. Una estocada directa al corazón del modelo libertario.
El paso del papa León XIV por suelo argentino dejó su primera gran definición política de alto voltaje, transformando el acto oficial en el Palacio Libertad en un incómodo recordatorio de la tragedia social que provoca el plan económico oficial. Con Javier Milei sentado a pocos metros y ante la presencia de todo el arco político, el Sumo Pontífice brindó un discurso incisivo que dinamitó el relato libertario al sentenciar sin eufemismos que “la economía debe estar al servicio de las personas, y no las personas al servicio de la economía”.
Las palabras del Papa resonaron como un misil en la línea de flotación del dogma anarcocapitalista que pregona el desguace del Estado y la supremacía absoluta del mercado. En un tramo central de su mensaje, el Pontífice alertó sobre las devastadoras consecuencias del desempleo, la precarización y el ahogo financiero que padecen las familias trabajadoras, reclamando límites claros al poder económico y la necesidad imperiosa de “cuidar la democracia y convivir en las diferencias” frente a la crueldad de los recortes.
La firmeza del discurso papal dejó descolocada a la comitiva oficial, que minutos antes había intentado capitalizar la foto de unidad institucional en el centro cultural. Mientras el Presidente escuchaba con gesto adusto la reprimenda bajada desde el atril, la máxima jerarquía de la Iglesia Católica expuso la brutal contradicción entre los superávits financieros que festeja la Casa Rosada y la realidad de una sociedad pulverizada por la motosierra.
El contundente mensaje de León XIV frente al propio jefe de Estado ratifica que, por más caravanas de marketing político que intente montar el oficialismo, el sufrimiento cotidiano de los sectores populares y el fracaso social del modelo económico ya se convirtieron en un escándalo inocultable que ni los aliados más dogmáticos pueden disimular.









