Por el ajuste a la ciencia, YPF frenÃģ el desarrollo de tecnología clave para gasoductos en Vaca Muerta

El dispositivo en cuestiÃģn es el PIG (Pipeline Inspection Gauge), una herramienta esencial para el monitoreo de los ductos que transportan gas desde la Cuenca Neuquina hacia otras regiones del país. Hasta ahora, estos equipos deben alquilarse al exterior a costos muy elevados en dÃģlares.

El ajuste en el ÃĄrea de ciencia y tecnología tuvo consecuencias directas en el desarrollo energÃĐtico nacional: YPF, a travÃĐs de su empresa tecnolÃģgica Y-TEC —copropiedad con el CONICET— se vio obligada a detener el avance de una tecnología clave para la inspecciÃģn de gasoductos en Vaca Muerta. El freno al proyecto no solo refuerza la dependencia tecnolÃģgica con países como Alemania y Estados Unidos, sino que tambiÃĐn golpea de lleno a pymes locales de NeuquÃĐn.

El dispositivo en cuestiÃģn es el PIG (Pipeline Inspection Gauge), una herramienta esencial para el monitoreo de los ductos que transportan gas desde la Cuenca Neuquina hacia otras regiones del país. Hasta ahora, estos equipos deben alquilarse al exterior a costos muy elevados en dÃģlares. El desarrollo nacional de esta tecnología, que había logrado avances importantes gracias a la colaboraciÃģn entre Y-TEC e INVAP, quedÃģ paralizado por los recortes presupuestarios aplicados por la Secretaría de Ciencia y Tecnología, que controla el 49% de Y-TEC junto a la petrolera estatal.

La suspensiÃģn del proyecto fue confirmada por el ahora exdirector de Y-TEC, Eduardo Dvorkin, durante una sesiÃģn de la comisiÃģn de Ciencia, Tecnología e InnovaciÃģn de la CÃĄmara de Diputados. Dvorkin advirtiÃģ que el desfinanciamiento no solo afecta a científicos y tecnÃģlogos, sino tambiÃĐn al sistema educativo, sanitario y a las pymes, piezas fundamentales en la cadena de valor industrial del país.

El Pipeline Inspection Gauge, una herramienta esencial para el monitoreo de los ductos que transportan gas desde la Cuenca Neuquina.

El caso de los PIG es ilustrativo: el programa no solo buscaba sustituir importaciones, sino que contemplaba la participaciÃģn de pequeÃąas y medianas empresas neuquinas, que se verÃĄn excluidas de una oportunidad estratÃĐgica de inserciÃģn en la industria hidrocarburífera.

Mientras el presidente Javier Milei promueve el discurso del desarrollo estratÃĐgico de las pymes, el ajuste en ciencia demuestra una contradicciÃģn flagrante: se desactiva un proyecto clave que fortalecía la soberanía tecnolÃģgica y el entramado productivo nacional. Como telÃģn de fondo, queda la paradoja de $Libra, una iniciativa gubernamental que prometía impulsar a las pymes y terminÃģ envuelta en un escÃĄndalo de consecuencias aÚn inciertas.

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Industria naval en alerta: califican como “gravísimo error” la libre importaciÃģn de barcos usados

Fuentes del sector calificaron la medida como “propia de un país subdesarrollado” y advirtieron que “pone en riesgo a centenares de industrias y miles de empleos”.

La industria naval argentina expresÃģ una profunda preocupaciÃģn y rechazo ante el Decreto 273/2025, mediante el cual el Gobierno nacional eliminÃģ el Certificado de ImportaciÃģn de Bienes Usados (CIBU), habilitando la libre importaciÃģn de barcos y maquinaria agrícola usada. La medida, celebrada por los ministros Luis Caputo y Federico Sturzenegger, fue calificada como “un gravísimo error” por referentes del sector, que advierten sobre sus consecuencias destructivas para el entramado productivo nacional.

Desde el astillero Federico Contessi, uno de los principales del país, no tardaron en manifestarse con firmeza. Su presidente, Domingo “Vito” Contessi, considerÃģ que la medida “pone en riesgo a centenares de industrias y miles de empleos”, y criticÃģ al Gobierno por “repetir errores del pasado que ya demostraron su efecto devastador”.

Contessi recordÃģ que decisiones similares tomadas en dÃĐcadas anteriores, como la importaciÃģn masiva de buques usados en los aÃąos ‘70, terminaron con astilleros cerrados, una flota ineficiente, y embarcaciones convertidas en chatarra en los muelles. “Diez aÃąos despuÃĐs de aquel decreto, el 50% de los buques estaban inutilizados y el 85% de las empresas quebradas”, advirtiÃģ.

Para la industria naval, esta apertura implica una competencia desleal frente a quienes invierten en nuevos desarrollos, desincentiva la producciÃģn nacional y precariza el sector. “Fomenta inversiones oportunistas y de corto plazo, frena la renovaciÃģn tecnolÃģgica y nos expone nuevamente a tragedias con pÃĐrdida de vidas humanas”, denunciÃģ el empresario.

En contraste con este retroceso, la industria naval argentina había mostrado en los Últimos aÃąos un fuerte crecimiento. En Mar del Plata, astilleros como Contessi y SPI alcanzaron rÃĐcords de botaduras, generando empleo, innovaciÃģn tecnolÃģgica y formaciÃģn en oficios. Ese proceso, afirman, hoy estÃĄ paralizado.

El decreto encendiÃģ alarmas porque, ademÃĄs de barcos, tambiÃĐn permite la importaciÃģn automÃĄtica de maquinaria industrial usada de mÚltiples rubros, eliminando cualquier evaluaciÃģn sobre la existencia de producciÃģn local. Para Contessi, esto es “dirigismo puro”, ya que el anexo del decreto define “cuÃĄles industrias seguirÃĄn y cuÃĄles desaparecerÃĄn”.

“Resulta paradÃģjico que un gobierno que prometía impulsar la industria naval haga todo lo contrario. En Estados Unidos, por ejemplo, se protege esta industria con leyes como el Jones Act. En cambio, en Argentina miramos el espejo de países subdesarrollados”, criticÃģ.

El Gobierno, por su parte, defendiÃģ la medida bajo el argumento de que simplificarÃĄ procesos, reducirÃĄ costos para las empresas y facilitarÃĄ el acceso a tecnología, especialmente para sectores estratÃĐgicos como el energÃĐtico o minero. Sin embargo, desde el sector naval advierten que, lejos de representar una modernizaciÃģn, se trata de un retroceso histÃģrico con impactos econÃģmicos, sociales y ambientales irreversibles.

“Hoy es un día de mucha tristeza para la industria naval argentina”, concluyÃģ Contessi, visiblemente decepcionado por lo que consideran una política que atenta contra el desarrollo nacional.

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“Todo hace juego con todo”: Cristina compartiÃģ un grÃĄfico demoledor sobre los salarios y cuestionÃģ el presente econÃģmico

La ex presidenta expuso cÃģmo cayÃģ la participaciÃģn de los asalariados en el PBI y apuntÃģ contra los gobiernos que empobrecen a los trabajadores mientras endeudan al país.

Este sÃĄbado de ResurrecciÃģn, la expresidenta Cristina FernÃĄndez de Kirchner volviÃģ a romper el cerco mediÃĄtico con un mensaje contundente: compartiÃģ un grÃĄfico elaborado por la FundaciÃģn Fundar —a travÃĐs del sitio Argendata— que muestra la evoluciÃģn de la participaciÃģn de los asalariados en el PBI desde 1935 hasta la actualidad.

“Ese concepto econÃģmico, traducido al castellano bÃĄsico y sobre todo a una cuestiÃģn empírica, prueba (de manera inapelable) con quÃĐ gobiernos la plata te alcanzaba para comprar mÃĄs cosas, llegar tranquilo a fin de mes y hasta ahorrarâ€Ķ o cuÃĄndo, como ahora, a la inmensa mayoría de los argentinos no le alcanza la guita para nada”, escribiÃģ CFK.

Con ironía y precisiÃģn, destacÃģ que los períodos donde los trabajadores alcanzaron una mayor participaciÃģn en la riqueza nacional fueron tres:

  • Entre 1942 y 1954, con el ascenso de Juan Domingo PerÃģn.
  • En 1974, durante el Último gobierno peronista previo a la dictadura.
  • Y, de manera sostenida, entre 2003 y 2015, bajo los gobiernos kirchneristas.

“No es ninguna casualidad que los responsables políticos de los períodos de mayor participaciÃģn de los trabajadores hayan sido, y sigan siendo, perseguidos, condenados y proscriptos”, denunciÃģ. Y agregÃģ: “Como tampoco lo es que los responsables de las estafas financieras del 2001 y el 2018 vuelvan, una y otra vez, a manejar el Estado”.

En un país donde —segÚn datos oficiales— el poder adquisitivo se desplomÃģ tras la devaluaciÃģn y los ajustes del gobierno de Javier Milei, la exmandataria volviÃģ a poner el eje en lo que considera el verdadero conflicto de fondo: quiÃĐn se queda con la riqueza que produce la Argentina.

“ÂŋTe das cuenta que es todo al revÃĐs de lo que escuchÃĄs cuando te pican los sesos todos los días, no?”, lanzÃģ.
Y cerrÃģ con una de sus frases ya clÃĄsicas: “En la Argentina, todo hace juego con todo”.

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