El Gobierno nacional volvió a quedar bajo la lupa tras nuevas contrataciones a la droguería Suizo Argentina, firma vinculada a las presuntas coimas investigadas en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS).
A pesar de que su nombre permanece en el centro de una causa judicial por sobreprecios, licitaciones direccionadas y desvío de fondos, la empresa de la familia Kovalivker reapareció en procesos de compra oficiales impulsados por el Ministerio de Salud.
La reaparición se conoció a través del portal estatal Comprar, donde figuran dos licitaciones recientes en las que Suizo Argentina presentó ofertas junto a otros proveedores. La situación cobra especial relevancia luego de los audios atribuidos al extitular de la ANDIS, Diego Spagnuolo, en los que advertía sobre un esquema interno de “discrecionalidad, direccionamiento, cartelización y sobreprecios”.
Una causa que sigue abierta
El caso estalló en agosto pasado, cuando se difundieron grabaciones adjudicadas a Spagnuolo —entonces funcionario nacional y representante legal del presidente Javier Milei— describiendo un presunto sistema de corrupción con licitaciones diseñadas a medida y desvío de fondos públicos. Suizo Argentina fue señalada como una de las principales beneficiarias.
Tras la difusión, el Gobierno mantuvo un cerrojo de casi tres meses sobre la firma: durante 89 días, desde el 22 de agosto, el CUIT de la empresa no volvió a figurar en el sistema Comprar. Sin embargo, la suspensión terminó y su regreso generó nuevas sospechas, especialmente considerando que en poco más de un año y medio de gestión libertaria la droguería acumuló contrataciones por más de 100 mil millones de pesos.
Según relevamientos oficiales, Suizo Argentina firmó acuerdos millonarios no solo con Salud, sino también con los ministerios de Seguridad y Defensa, además de PAMI y el Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas (IOSFA), consolidando su peso dentro del entramado de compras públicas.
Nuevas licitaciones bajo cuestionamiento
De acuerdo con información oficial, la droguería volvió a presentarse en una licitación abierta el 15 de noviembre para la provisión de insumos de hemodinamia infantil destinados al Hospital Posadas. En ese proceso, Suizo Argentina fue una de las dos firmas que superaron el primer filtro técnico y su oferta, por 250 millones de pesos, figura como “disponible para adjudicar”.
En paralelo, su nombre también aparece en otra licitación impulsada el 26 de diciembre para la adquisición de insumos de neurocirugía con aparatología a préstamo. Allí ofertó casi 37 millones de pesos, logrando superar la primera instancia de evaluación entre diez oferentes.
Estas nuevas contrataciones se producen pese a que el fiscal Franco Picardi detalló en su dictamen irregularidades en la ANDIS, describiendo un funcionamiento atravesado por decisiones discrecionales, direccionamiento de licitaciones y sobreprecios sistemáticos, con participación central de determinados proveedores, entre ellos Suizo Argentina.
La decisión oficial de habilitar nuevamente a la empresa mientras la causa judicial sigue en curso vuelve a encender alarmas sobre la transparencia en el manejo de fondos públicos.
La Justicia frenó el ajuste en la ANDIS
En otro frente, en octubre pasado la ANDIS quedó obligada a restablecer las pensiones no contributivas por invalidez laboral suspendidas en los últimos meses, tras una medida cautelar de alcance nacional.
La orden fue formalizada mediante la Resolución 12621/2025, publicada en el Boletín Oficial y firmada por el interventor del organismo, Alejandro Alberto Vilches.
El fallo fue dictado por el Juzgado Federal N°2 de Catamarca, a cargo del juez Guillermo Díaz Martínez, quien hizo lugar a un amparo presentado por el Defensor del Pueblo provincial, Dalmacio Mera. La resolución exige reactivar en 24 horas todos los pagos interrumpidos desde 2024 y prohíbe avanzar con nuevas auditorías o suspensiones hasta una sentencia definitiva.
La ANDIS deberá notificar a los beneficiarios, asignar los fondos necesarios y comunicar la medida a la ANSES para garantizar la restitución inmediata. El magistrado consideró que la suspensión afectó de manera homogénea a miles de personas con discapacidad y aplicó la doctrina del caso “Halabi”, al tratarse de un derecho de incidencia colectiva.
La cautelar se dictó además en un contexto de creciente conflictividad social, con protestas de familiares y prestadores frente a la sede del organismo, denunciando recortes, demoras en los pagos y falta de respuestas oficiales.