La reforma laboral de Javier Milei: un giro histÃģrico que remite a la dictadura y profundiza la flexibilizaciÃģn de los 90
Con Federico Sturzenegger como principal impulsor tÃĐcnico, el gobierno de Javier Milei avanzÃģ con una reforma estructural que limita la huelga, debilita la negociaciÃģn colectiva y desfinancia al sistema previsional.
Este viernes se aprobÃģ en el Senado la reforma laboral de La Libertad Avanza impulsada por el presidente Javier Milei y el ministro de DesregulaciÃģn y TransformaciÃģn del Estado, Federico Sturzenegger, uno de los arquitectos centrales de la reforma laboral que el gobierno logrÃģ convertir en ley.
La iniciativa introduce modificaciones profundas en la Ley de Contrato de Trabajo, redefine el esquema indemnizatorio, amplÃa las facultades empresarias en la organizaciÃģn del trabajo y altera el financiamiento del sistema de seguridad social. Para el oficialismo, se trata de una modernizaciÃģn necesaria; para amplios sectores sindicales y acadÃĐmicos, es la mayor regresiÃģn en derechos laborales desde 1976.
Entre los cambios mÃĄs relevantes, la norma limita en los hechos el derecho de huelga en amplios sectores, prioriza acuerdos por empresa por sobre los convenios colectivos de actividad, habilita esquemas de jornada mÃĄs flexibles mediante bancos de horas y reduce costos de despido a travÃĐs de nuevos mecanismos como el Fondo de Asistencia Laboral (FAL). TambiÃĐn flexibiliza modalidades de contrataciÃģn y redefine el cÃĄlculo de indemnizaciones, con impacto directo en el poder de negociaciÃģn de los trabajadores.

En diÃĄlogo con AM530, Luis Campos, investigador del Instituto de Estudios y FormaciÃģn de la CTA, advirtiÃģ que la reforma âdialoga mucho mÃĄs con las reformas impuestas por la dictadura en 1976 que con las de los aÃąos 90â. SegÚn su anÃĄlisis, el ataque a los derechos colectivos âen particular al ejercicio de la huelga y a la negociaciÃģn colectivaâ configura una regresiÃģn institucional comparable a las medidas adoptadas tras el golpe encabezado por Jorge Rafael Videla, cuando se prohibiÃģ la huelga y se modificaron por decreto decenas de artÃculos de la legislaciÃģn laboral.
Campos tambiÃĐn trazÃģ una comparaciÃģn con el ciclo de flexibilizaciÃģn de los aÃąos 90 durante el gobierno de Carlos Menem, pero sostuvo que la reforma actual va incluso mÃĄs allÃĄ. A diferencia de aquella etapa, explicÃģ, hoy se parte de un mercado laboral ya precarizado, con cerca de la mitad de la fuerza de trabajo fuera del empleo formal, lo que facilita imponer cambios estructurales con menor resistencia institucional.
El impacto sobre el ANSES y el âajuste por prestacionesâ
Uno de los puntos mÃĄs sensibles es el efecto sobre el financiamiento del sistema previsional. La creaciÃģn del FAL y la reducciÃģn de contribuciones patronales implican una merma de recursos para la AdministraciÃģn Nacional de la Seguridad Social (ANSES), organismo que paga jubilaciones, pensiones y asignaciones familiares, incluida la AsignaciÃģn Universal por Hijo.
SegÚn Campos, esta pÃĐrdida de ingresos no serÃa compensada por mayores transferencias del Tesoro en un contexto donde el gobierno de Milei tiene como eje central el recorte del gasto pÚblico y la reducciÃģn del dÃĐficit fiscal. Allà aparece el concepto de âajuste por prestacionesâ: ante menos recursos, el sistema ajusta no por ingresos sino por lo que paga.
El ajuste por prestaciones puede aplicarse de distintas maneras. En el caso de las asignaciones, mediante el congelamiento o la desactualizaciÃģn de los montos frente a la inflaciÃģn, lo que reduce su valor real mes a mes. En el sistema jubilatorio, a travÃĐs del fin de las moratorias âque permitÃan jubilarse a personas sin los aÃąos completos de aportesâ y eventualmente mediante el aumento de la edad jubilatoria, una posibilidad que ya fue puesta en discusiÃģn pÚblica. En todos los casos, el resultado es una reducciÃģn efectiva de la cobertura o del poder adquisitivo de las prestaciones.

Para el investigador de la CTA, la reforma no debe analizarse como una medida aislada sino como parte de un modelo integral que redefine las relaciones entre capital y trabajo. âNo es una foto, es una pelÃculaâ, planteÃģ, al seÃąalar que la limitaciÃģn de derechos laborales, el desfinanciamiento del sistema previsional y la flexibilizaciÃģn de condiciones de empleo forman parte de una misma lÃģgica.
En ese marco, la discusiÃģn sobre la judicializaciÃģn de la ley aparece, segÚn Campos, como secundaria frente a la necesidad de reconstruir la acciÃģn colectiva. A su entender, el verdadero lÃmite a una reforma de esta magnitud no estarÃĄ exclusivamente en los tribunales, sino en la capacidad social de resistencia frente a un esquema que, en su visiÃģn, consolida una transferencia de recursos desde los trabajadores hacia los empleadores y redefine el equilibrio de poder en el mundo del trabajo argentino por muchos aÃąos.



