Caso Adorni: a pesar del show montado por el gobierno el jefe de gabinete no pudo explicar su patrimonio
El Caso Adorni sumó un nuevo y tenso episodio en el Congreso: el jefe de Gabinete montó una exposición cargada de confrontación política, pero evitó dar respuestas concretas sobre su patrimonio, sus viajes y la polémica por la cripto estafa de $Libra.
En lo que debía ser su primer informe de gestión ante Diputados, Manuel Adorni optó por un tono desafiante y una estrategia defensiva: esquivar las preguntas más incómodas. Respaldado por la presencia de Javier Milei —que llegó con su gabinete y militancia y protagonizó cruces e insultos contra legisladores y periodistas—, el funcionario convirtió la sesión en una escena de alto voltaje político, pero de escaso contenido explicativo.
Lejos de aclarar las denuncias sobre presuntas irregularidades en su patrimonio, Adorni se limitó a señalar que aún no venció el plazo para presentar su declaración jurada. Tampoco dio precisiones sobre los cuestionados viajes a destinos como Punta del Este, Aruba o Bariloche, más allá de afirmar que fueron pagados con fondos propios. Sobre el escándalo de $Libra, directamente evitó profundizar y se amparó en respuestas previas del Gobierno.
El eje de su defensa fue jurídico: insistió en que cualquier investigación corresponde a la Justicia y no al Congreso, una línea que utilizó de forma reiterada para eludir definiciones. Mientras tanto, sus respuestas fueron elaboradas en cuartos intermedios por asesores, lo que no impidió que intentara sostener un tono confrontativo similar al que utilizaba como vocero presidencial.
La oposición reaccionó con dureza. Desde distintos bloques cuestionaron la falta de explicaciones y ya anticiparon que trabajan en una posible moción de censura. “No pudo explicar su crecimiento patrimonial”, le reprocharon en el recinto, donde también lo calificaron como un “cadáver político”.
El clima se tensó aún más por el rol del Presidente, que no solo acompañó desde el palco sino que también protagonizó cruces con diputados y periodistas, a quienes volvió a insultar. Su presencia reforzó la idea de un respaldo político total a Adorni, pero también acentuó el carácter confrontativo de la jornada.
Así, el paso del jefe de Gabinete por Diputados dejó más interrogantes que certezas. Lo que debía ser un ejercicio de rendición de cuentas terminó convertido en un show político, con acusaciones cruzadas, respuestas incompletas y un conflicto que ahora escala hacia el terreno institucional con la amenaza de una moción de censura.








