Desechar las ilusiones
âLa inocencia no mata al pueblo, pero tampoco lo salva, lo salvarÃĄ su conciencia y en eso me apuesto el almaâ
Alà Primera
Por: ElÃas Jaua Milano
AÚn impactados tras haber sufrido dos terremotos continuos, con el alma entristecida por los compatriotas fallecidos y heridos, conmovidos por el dolor de los familiares que aÚn buscan a sus seres queridos, al menos para darles cristiana sepultura, solidarios con la angustia de las decenas de miles de familias sin casa, con todos los dolores del mundo en un solo tiempo, no podemos dejar de hablar y escribir sobre la necesidad de luchar por la independencia y la dignidad de Venezuela. De hecho, la tragedia que hoy nos golpea lo hace mÃĄs perentorio.
AprovechÃĄndose de la situaciÃģn de catÃĄstrofe, han desembarcado tropas armadas de Estados Unidos en La Guaira, se han apostado buques de guerra en nuestras costas y el espacio aÃĐreo venezolano es vulnerado a diario por drones, aviones y helicÃģpteros de la potencia ocupante. No han rescatado a nadie, no han socorrido a nadie, solo ocupan, miden terrenos, controlan instalaciones portuarias y aeroportuarias. Humillan.
Anuncian fastuosas reconstrucciones junto al gobierno de Israel, sobre cuyos principales dirigentes cursan sustentadas acusaciones de genocidio evidente contra el pueblo palestino en la Corte Penal Internacional y en la Corte Internacional de Justicia. Un pueblo de paz como el venezolano, solidario, con una tradiciÃģn de lucha por la independencia, la convivencia pacÃfica y por la causa humana, no merece esta afrenta.
Ignominia agravada por el silencio de las dirigencias polÃticas de todos los sectores con vocerÃa permisada, con representaciÃģn y responsabilidades en las distintas instituciones del Estado, al parecer mÃĄs interesadas en presentarse como la mejor opciÃģn para colaborar con el plan de colonizaciÃģn del gobierno de Trump, que en cumplir con su deber constitucional de preservar la integridad y la dignidad de la RepÚblica.
En estas circunstancias, quienes amamos profundamente a esta Patria nuestra, Venezuela, estamos obligados a denunciar, una vez mÃĄs, que el gobierno de Estados Unidos:
Ejerce una administraciÃģn colonial en Venezuela, comercializando nuestros recursos y apropiÃĄndose de nuestros ingresos econÃģmicos, por lo demÃĄs necesarios para la reconstrucciÃģn tras los terremotos y para la superaciÃģn de la precaria situaciÃģn econÃģmica y social de la poblaciÃģn en general. Esto agravado por la imposiciÃģn de un plan leonino y corrupto de pago de la deuda externa que compromete un alto porcentaje de las finanzas pÚblicas por lo que resta de este siglo.
Ha conculcado el derecho a la autodeterminaciÃģn, imponiendo un plan polÃtico a la medida de sus intenciones anexionistas.
Desarrolla una invasiÃģn militar en nuestro espacio geogrÃĄfico que inicia el pasado mes de agosto de 2025, pasando por el vil ataque misilÃstico del 3 de enero de 2026, con saldo de muertos y heridos, continÚa con varias incursiones y ataques en los meses siguientes, y actualmente se expresa en el desembarco de soldados y equipos fuertemente armados en La Guaira, en junio de este mismo aÃąo, con el grave riesgo que significa esta presencia para la integridad fÃsica y moral de la poblaciÃģn, especialmente mujeres, niÃąas y niÃąos.
Obliga a implantar un modelo neoliberal extractivista que excluye a las grandes mayorÃas del bien comÚn y daÃąarÃĄ irreversiblemente nuestro ecosistema.
Involucra a Venezuela en el esquema de su guerra geopolÃtica en el medio oriente, con peligrosas consecuencias para nuestra seguridad como naciÃģn.
En consecuencia, como pueblo debemos elevar nuestra conciencia sobre la gravedad de la ocupaciÃģn y sus consecuencias; y confiar en nuestras capacidades como naciÃģn para impulsar una agenda unitaria que nos permita:
Recuperar el derecho a la autodeterminaciÃģn polÃtica, institucional y legislativa. Los venezolanos y venezolanas somos los que debemos decidir democrÃĄticamente quiÃĐn nos gobierna y quÃĐ leyes e instituciones necesitamos y queremos, en el marco de la ConstituciÃģn de la RepÚblica Bolivariana de Venezuela.
Recuperar la soberanÃa econÃģmica: comercializar libremente nuestros recursos y productos. Que el Estado venezolano sea quien administre, bajo estrictos controles fiscales, los ingresos de esos recursos para el bien comÚn y de manera urgente, para superar las consecuencias econÃģmicas y sociales de la emergencia provocada por los terremotos y una dÃĐcada de caos econÃģmico y brutales, injustas e ilegales sanciones.
Exigir la salida de tropas militares y agentes de seguridad de Estados Unidos y del Estado de Israel, y el cese de cualquier tipo de operaciÃģn militar extranjera en el espacio geogrÃĄfico venezolano. La seguridad de la naciÃģn compete al Estado venezolano.
Construir un modelo y un plan de desarrollo polÃtico, econÃģmico y social de inclusiÃģn e igualdad social, acordado entre todas las corrientes de pensamiento polÃtico.
Ejercer nuestro derecho a tener relaciones pacÃficas y de cooperaciÃģn con todas las naciones del mundo que compartan los principios de humanidad y convivencia internacional.
Compatriotas, nos quieren convencer de que no tenemos capacidad de administrar nuestra naciÃģn, que la Única manera de lograr el desarrollo y el bienestar es siendo tutelados o anexados por el gobierno de Estados Unidos. Falso de toda falsedad. Necesario es que el pueblo venezolano sepa que Estados Unidos ni desarrolla, ni genera bienestar para las grandes mayorÃas en los paÃses ocupados, algo que es contrario a su doctrina.
Esta administraciÃģn colonial solo establecerÃĄ enclaves de extracciÃģn petrolera y minera, sin saldos econÃģmicos para la naciÃģn, sin lÃmites en la violaciÃģn a los derechos del pueblo venezolano, y con una atroz destrucciÃģn ambiental. La consecuencia serÃĄ la profundizaciÃģn y generalizaciÃģn de la miseria estructural, como se evidencia en todos los paÃses ocupados durante las Últimas dÃĐcadas.
Es necesario y oportuno alertar desde ya que en La Guaira se producirÃĄ un proceso de gentrificaciÃģn y desplazamiento de la poblaciÃģn local, para que la familia Trump, sus allegados y socios de negocios dispongan de los mejores terrenos para desarrollar un enclave inmobiliario asociado a servicios portuarios, aeroportuarios y turÃsticos. Seguramente esto ocurrirÃa tambiÃĐn en algunas otras poblaciones costeras.
Las actuales circunstancias nos exigen hacer todo cuanto estÃĐ a nuestro alcance para lograr un acuerdo nacional orientado a recuperar nuestra RepÚblica, y demostrarnos que sà podemos construir aquà en suelo venezolano una sociedad democrÃĄtica, donde podamos vivir todos y todas con igualdad, justicia y dignidad. La ocupaciÃģn del clan Trump solo ampliarÃĄ y consolidarÃĄ estructuralmente el subdesarrollo y la miseria. Solo recobrando nuestra autodeterminaciÃģn nacional podremos intentar, una vez mÃĄs y cuantas veces sea necesario, edificar una Patria que cobije a toda la familia venezolana, esto es, una autÃĐntica RepÚblica. Asà serÃĄ. ÂĄVamos a luchar!










