“Soy un artista peronista”: La Cámpora, Kicillof y Avellaneda organizaron la exitosa despedida al Indio
La multitudinaria despedida del músico más convocante del rock argentino fue posible gracias a las gestiones del peronismo bonaerense. Tras la negativa del Congreso Nacional, la Provincia y el municipio de Avellaneda facilitaron el operativo que permitió el último adiós de cientos de miles de personas.
La despedida de Carlos “Indio” Solari dejó una de las imágenes más impactantes de la historia reciente de la cultura argentina. Cientos de miles de personas llegaron desde distintos puntos del país para darle el último adiós al histórico líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota en el Polideportivo José María Gatica de Villa Domínico.
Detrás de la organización del masivo homenaje hubo también una trama política que expuso dos formas muy diferentes de entender el rol del Estado frente a un acontecimiento popular de semejante magnitud.
Según trascendió en las últimas horas, las gestiones para encontrar un espacio capaz de albergar la despedida comenzaron luego de que la familia del artista tomara conocimiento de que el Congreso Nacional no sería habilitado para realizar el velatorio. Desde la presidencia de la Cámara de Diputados argumentaron que no estaban dadas las condiciones operativas y de seguridad para un evento de esas características.
Ante ese escenario, el diputado nacional Máximo Kirchner intervino personalmente para colaborar con la familia del músico y comenzó una serie de gestiones destinadas a garantizar un espacio acorde a la magnitud de la convocatoria.
Tras una primera consulta a Racing Club, que finalmente no prosperó, el líder de La Cámpora se comunicó con el intendente de Avellaneda, Jorge Ferraresi, quien puso a disposición de manera inmediata el Polideportivo José María Gatica para la realización del homenaje popular.
La articulación incluyó además al gobernador bonaerense Axel Kicillof, que acompañó las gestiones para garantizar la logística y el desarrollo de un operativo que terminó desarrollándose sin incidentes de gravedad pese a la enorme cantidad de personas que participaron.
El episodio tuvo además una lectura política adicional. El contacto entre Máximo Kirchner y Ferraresi permitió tender puentes entre dos dirigentes que venían atravesando diferencias dentro del peronismo bonaerense. Frente a una situación excepcional, ambos sectores dejaron de lado las disputas internas para dar respuesta a una demanda social y cultural que excedía cualquier diferencia partidaria.
La despedida concluyó durante la madrugada del lunes, cuando las redes oficiales vinculadas al artista difundieron un mensaje que emocionó a miles de seguidores: “Ya está. Todas y todos los que tuvieron la posibilidad de acercarse a despedirlo, lo hicieron. Ahora la lluvia nos manda a todos a casita, a seguir penando por dentro y a recordarlo como era: humano, infinito”.
Mientras el Gobierno nacional optó por mantenerse al margen de la organización del último adiós al artista más convocante de las últimas décadas, fueron la Provincia de Buenos Aires, el municipio de Avellaneda y dirigentes del peronismo quienes terminaron garantizando que cientos de miles de argentinos pudieran despedir al Indio como su historia y su dimensión popular lo merecían.















