De Hugo Chávez a Sovintern: El camino que caminamos hacia una nueva primavera para el mundo

Por Rafael Méndez*

En Moscú no solo irrumpirá la primavera climática. También asoma el intento de parir una herramienta política que mira al pasado para proyectar un futuro donde la soberanía deje de ser tratada como delito. En ese marco, el sendero trazado por los mártires de aquel abril dominicano y por líderes revolucionarios contemporáneos busca consolidarse como una ruta sin retorno hacia una aspiración de emancipación universal.

La historia de los pueblos oprimidos, tantas veces escrita a contramano, vuelve a aparecer como un hilo conductor. La resistencia y la memoria no operan como consignas vacías, sino como mecanismos que enlazan derrotas y esperanzas, proyectando un destino común que desafía las fronteras impuestas por el capital y la guerra.

Este itinerario político encuentra una de sus raíces más visibles en la intervención de Estados Unidos en la Revolución de Abril de 1965, cuando la República Dominicana intentó recuperar su institucionalidad. Aquel episodio, lejos de quedar encapsulado en la historia caribeña, funciona hoy como símbolo de una disputa mayor: la capacidad de los pueblos de definir su propio destino frente a presiones externas.

Desde el ideario integrador de Hugo Chávez hasta la convocatoria en Moscú bajo el nombre de Sovintern, se advierte un intento de reorganización del campo progresista en clave contemporánea. El diagnóstico es conocido: un orden internacional en transición, con un occidente cuestionado por su incapacidad de ofrecer estabilidad sin recurrir a mecanismos de exclusión, presión económica y conflicto.

El eco de abril en la geopolítica actual

El legado de 1965 sigue operando como referencia simbólica. No por nostalgia, sino por su valor como antecedente de resistencia. La lectura de figuras como Juan Bosch o Fidel Castro sobre aquel episodio insistía en un punto: cuando una nación intenta romper su dependencia, la reacción externa suele ser inmediata y contundente.

Ese patrón, con matices, se replica hoy en distintos escenarios del llamado sur global. De allí que la evocación de abril no sea meramente histórica, sino política: funciona como advertencia y como inspiración.

De la nostalgia a la articulación

El desafío, sin embargo, es otro. No se trata de reeditar esquemas del siglo XX, sino de traducir esa tradición en herramientas adaptadas a un mundo digitalizado. La idea de los “bolcheviques digitales” apunta precisamente a eso: disputar sentido y organización en un terreno donde la información se ha vuelto un campo de batalla central.

En ese marco, experiencias como la de Cuba vuelven a aparecer en el discurso como ejemplo de resistencia prolongada, especialmente frente a sanciones económicas que son leídas como instrumentos de presión geopolítica.

Una apuesta con interrogantes

La convocatoria en Moscú busca, en definitiva, algo ambicioso: articular una red política internacional capaz de coordinar agendas, discursos y estrategias en tiempo real. Una suerte de internacional adaptada al siglo XXI.

El objetivo declarado es claro: sustituir la lógica de competencia por cooperación y evitar, en esa transición, una deriva hacia escenarios de mayor conflicto global. Pero entre la retórica y la construcción efectiva hay una distancia que la historia —la vieja, la conocida— suele encargarse de recordar.

Porque si algo enseña ese pasado que se reivindica, es que las épicas son más fáciles de declamar que de sostener.

*El autor del artículo fue diputado dominicano en tres ocasiones y ex presidente del Colegio de Periodistas.

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“Los trabajadores del Estado no somos neutrales: defendemos el derecho a la salud”

Así lo aseguró el secretario general de ATE en la Superintendencia de Servicios de Salud, Leandro Castro, al encabezar una conferencia de prensa en la sede central del organismo, donde denunció expedientes cajoneados, irregularidades en la gestión y un deterioro del sistema que impacta directamente en el acceso a prestaciones médicas.

A horas de la tarde de este viernes se realizó una conferencia de prensa en la sede central de la Superintendencia de Servicios de Salud (SSS), donde dirigentes sindicales profundizaron las denuncias por vaciamiento, corrupción y deterioro del organismo, y advirtieron sobre el impacto directo en el acceso a la salud de millones de usuarios.

El secretario general de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) dentro del organismo, Leandro Castro, fue el principal orador y trazó un diagnóstico crítico sobre la situación actual. “Los trabajadores del Estado no somos neutrales. Defendemos el rol del Estado porque es garantizar derechos, especialmente en salud”.

En esa línea, describió el escenario cotidiano que enfrentan los empleados: “Todos los días vemos la angustia de familias que reclaman por tratamientos, medicamentos o intervenciones urgentes. Y también sentimos la frustración cuando, por decisiones políticas, el Estado deja de dar respuestas”.

Además, Castro criticó la paralización de expedientes y una política deliberada de desfinanciamiento. “Hoy denunciamos con claridad que hay expedientes cajoneados, discrecionalidad en sanciones y una transferencia de recursos hacia las grandes empresas de medicina prepaga, en detrimento del sistema solidario”.

Uno de los puntos más sensibles de su intervención estuvo vinculado al cobro de los coseguros. “Queremos ser claros: los coseguros para intervenciones quirúrgicas son ilegales. El Programa Médico Obligatorio no los contempla. Sin embargo, se intenta instalar que el usuario debe pagar. Eso no solo es ilegal, es condenar a muchos a no poder acceder a tratamientos esenciales”, remarcó.

También apuntó contra prácticas discriminatorias dentro del sistema: “Denunciamos la discriminación dentro de las obras sociales por afiliación sindical, lo cual viola la ley y pone en riesgo la salud de los trabajadores”.

“Lo que está en juego es el sistema solidario de salud. Buscan desfinanciarlo para concentrar el negocio en pocas manos. Y eso significa dejar afuera a los que más necesitan”, advirtió, y luego concluyó: “Podrán ajustar salarios, podrán intentar disciplinarnos, pero la dignidad de los trabajadores del Estado no se negocia. Seguimos de pie, defendiendo la salud como derecho y no como negocio”.

Cabe destacar que la conferencia se realizó en un contexto marcado por denuncias judiciales por presunta corrupción dentro del organismo y por un conflicto gremial en ascenso, que ya incluyó paros, asambleas y protestas.

En ese marco, el secretario general de ATE Nacional, Rodolfo Aguiar, tomó el micrófono y no dudó en respaldar el reclamo al endurecer el tono contra el Gobierno. “Los estatales estamos de pie, más vivos que nunca, a pesar de los ataques”, afirmó.

El dirigente de los estatales a nivel nacional advirtió sobre un posible recorte de personal en la administración pública y lo vinculó con una política de ajuste. “Quieren avanzar con miles de despidos, pero no van a poder. El Estado ya funciona al límite y se sostiene por el esfuerzo de sus trabajadores”.

Asimismo, vinculó la situación del organismo con las denuncias de corrupción conocidas en los últimos días, en clara referencia a los conocidos actos ilegales realizados por el jefe de Gabinete del presidente Javier Milei, Manuel Adorni. “La corrupción en la Superintendencia no tiene techo. Hay funcionarios que no pueden explicar cómo multiplicaron su patrimonio ni gastos millonarios”, sostuvo.

El dirigente también alertó sobre el rumbo del sistema de salud: “Quieren destruir el sistema de obras sociales para favorecer negocios multimillonarios de la medicina privada. Buscan que cada argentino tenga la salud que pueda pagar”.

Por su parte, Fernanda Boriotti, en representación del Frente de Gremios Estatales y Empresas Públicas del Estado y de FESPROSA, expresó su apoyo a la protesta y llamó a profundizar la unidad. “Hoy estamos desafiando la reforma laboral. Estamos realizando esta asamblea sin pedir permiso, y ese es el camino: no dejarnos avasallar”.

Finalmente, remarcó la necesidad de una respuesta colectiva: “Es en unidad, con objetivos comunes, como vamos a salir adelante. Y lo vamos a hacer en la calle. La lucha es hoy, fue ayer y seguirá siendo mañana”.

El conflicto en la Superintendencia de Servicios de Salud continúa escalando y trasciende lo estrictamente laboral; se trata de una disputa por el modelo de sistema de salud y por el rol del Estado en la garantía de derechos más elementales de la sociedad.

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¿América Latina en venta?: derechización, guerra global y renuncia a la política (o, sobre llovido, mojado)

Por Pablo Vilas*

Hace poco me compartieron la entrevista que le hace el periodista Tucker Carlson al profesor Jiang Xueqin. Jiang Xueqin, analista geopolítico chino-canadiense conocido por sus predicciones acertadas (regreso de Trump, guerra con Irán, etc.). La conversación dura aproximadamente 1 hora y 8 minutos y se centra en la guerra actual con Irán (EE.UU-Israel vs. Irán), cómo se desarrollará y sus consecuencias globales catastróficas. (Publicada en la red X, @TuckerCarson). El mensaje para Nuestra América es ya conocido, la crisis energética y alimentaria que viene va a ser brutal para Latinoamérica.

A partir de ahí algunas reflexiones desde nuestro espacio del sur global. No es el mundo el que nos condena. Es la decisión colectiva de dejar de actuar como región soberana. Se está instalando con fuerza en el debate internacional la idea de que el mundo avanza de forma inevitable hacia una nueva etapa de confrontación atómica entre potencias y de que los países latinoamericanos solo podemos adaptarnos pasivamente a ese escenario.

Esa narrativa no es ingenua, es funcional a la lógica de subordinación. Porque cuando se acepta que la historia ya está escrita, lo que en realidad se está afirmando es que la política ha dejado de importar. Y para América Latina, eso marca un nuevo ciclo de subordinación estructural.

No hay destino: hay disputa

El orden internacional se encuentra en plena transformación. Estados Unidos ha perdido la capacidad de disciplinamiento global que ejerció durante décadas. China avanza de manera sostenida. Los conflictos se multiplican. Sin embargo, nada de ello constituye un destino inevitable.

Lo que existe es una disputa abierta por el poder global y el problema radica en que, en ese tablero, América Latina vuelve a ocupar el lugar histórico que le fue asignado desde hace doscientos años: proveedor de recursos naturales, espacio de influencia y territorio administrado desde el exterior.

Litio, energía, alimentos y agua. Todo lo que el mundo demanda se concentra en la región. Sin una estrategia común, esa riqueza no genera autonomía: genera dependencia y extracción.

Derechización y debilitamiento del Estado: una combinación peligrosa

Este proceso global coincide con una realidad regional preocupante. En varios países, como Argentina, Chile, Ecuador, Bolivia, Honduras, etc. han asumido el gobierno fuerzas que, con distintos matices, comparten una misma lógica: el debilitamiento deliberado del Estado. Menos Estado en un mundo que exige mayor capacidad estatal. Menos política en un escenario que requiere más decisión política. No se trata de una contradicción, es un proyecto coherente.

Un Estado debilitado no solo regula menos: negocia peor, decide menos y depende más.

La memoria como herramienta política

Es importante recordar que América Latina no siempre ocupó esta posición pasiva, hubo un ciclo no muy lejano en el que la región decidió actuar como sujeto histórico. Gobiernos como los de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner, Luiz Inácio Lula da Silva, Hugo Chávez, Evo Morales y Rafael Correa comprendieron una verdad central: la única vía hacia la autonomía era la acción conjunta.

Se fortaleció el MERCOSUR, se creó la UNASUR, se impulsó la CELAC y se rechazó el ALCA en la Cumbre de Mar del Plata de 2005, Los resultados fueron concretos:

• Millones de personas salieron de la pobreza,

• Se ampliaron derechos sociales,

• Se consolidó el mercado interno,

• La región adquirió una voz propia en el escenario internacional.

No fue casualidad. Fue política.

El relato que desarma

Hoy se promueve un sentido común distinto: que todo está determinado, que las potencias deciden y que no existe margen de maniobra, ese discurso no describe la realidad. La disciplina. Porque si todo está predeterminado, entonces nadie asume responsabilidad. Solo resta adaptarse y desde esta perspectiva, eso no es análisis: es resignación.

La pregunta que realmente importa

El dilema no consiste en elegir entre alinearse con Estados Unidos o con China. Esa es una falsa dicotomía, La pregunta esencial es otra: ¿América Latina desea volver a ser sujeto político? Eso implica asumir costos, construir consensos, sostener tensiones y, sobre todo, definir un proyecto propio. Sin embargo lo que observamos actualmente es lo opuesto: fragmentación, competencia interna y ausencia de estrategia compartida. En ese vacío, otros deciden por nosotros.

Lo que hay que reconstruir

No se trata de nostalgia. Se trata de recuperar la experiencia histórica que ya demostró su eficacia; Integración con contenido político, espacios como el MERCOSUR y la CELAC solo tienen sentido si sirven para construir poder real. El Estado como herramienta de soberanía, no existe desarrollo sin Estado fuerte, debilitarlo en este contexto no es modernización, es cesión de soberanía. Autonomía como estrategia, la región no necesita elegir un nuevo amo, necesita construir margen propio. La paz como decisión política, aceptar la guerra y la crisis energética como destino equivale a aceptar un rol subordinado en ella.

Para cerrar

El mundo está en disputa, pero en América Latina y el Caribe no estamos obligados a perder. Lo que se juega no es solo la geopolítica global, es la voluntad política regional. Cuando la región actuó de manera unida, mejoró la vida de sus pueblos, cuando abandonó esa vía, otros ocuparon su lugar. 

Jiang cierra diciendo que “Occidente está destruyendo sus propios clásicos (Platón, Homero, Biblia)”. Nosotros agregamos: mientras ellos abandonan su civilización, nosotros estamos recuperando la nuestra: Bolívar, Morazán, San Martín, Perón, Chávez, Kirchner. Esa es la verdadera “demolición controlada” que hay que resistir: la del pensamiento colonial que aún algunos internos quieren imponernos

La entrevista confirma lo que siempre sostuvimos: el mundo unipolar está muerto. La guerra de Irán es el parto doloroso del mundo multipolar. Y en ese nuevo mundo, Nuestra América tiene la posibilidad histórica de dejar de ser patio trasero para convertirse en protagonista. Solo depende de que tengamos la valentía de elegir soberanía, integración y alianza con los pueblos que también resisten.

No hay destino. Hay decisiones.

Y a partir de ahí la decisión que debemos tomar es si América Latina vuelve a organizarse como Patria Grande, o si acepta, una vez más, ser organizada por otros.

*Ex Embajador de la República Argentina en la República de Honduras. Parlamentario del MERCOSUR. Condecorado con la Orden Francisco de Morazán en el grado de “Gran Cruz Placa de Plata” por la Presidenta Iris Xiomara Castro Sarmiento. Condecorado con la Orden del Libertador de los Esclavos, “José Simeón Cañas” en el grado de “Comendador”, por el Presidente Salvador Sánchez Cerén.

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Rusia y el imperialismo: un análisis a la luz de las tesis de Lenin

Por Lois Pérez Leira

La caracterización de la Federación de Rusia dentro del sistema capitalista contemporáneo exige volver a las fuentes del materialismo histórico, en particular a las tesis de Vladímir Ilich Lenin sobre el imperialismo como fase superior del capitalismo. Allí, el dirigente ruso no definía el imperialismo como mera expansión militar, sino como una estructura económica con rasgos precisos. Contrastados con la Rusia actual, esos criterios permiten cuestionar la idea de que se trate de una potencia imperialista en el sentido clásico.

El primer rasgo es la concentración del capital hasta la formación de monopolios que dominan la economía global. Si bien Rusia cuenta con grandes corporaciones, su peso relativo en el mercado mundial es limitado. Según el ranking Global 2000 de Forbes, la incidencia de empresas rusas en ventas y beneficios globales es reducida frente a los gigantes de Estados Unidos y China. Más que imponer condiciones, la economía rusa aparece condicionada por los precios internacionales de materias primas fijados en los centros financieros globales.

En cuanto a la fusión del capital bancario e industrial —base de la oligarquía financiera—, la comparación también resulta desfavorable. El sistema financiero ruso tiene una escala muy inferior al de las potencias centrales. Lejos de expandirse globalmente, enfrenta restricciones externas, sanciones y fuga de capitales hacia plazas bajo control occidental. Rusia no ejerce el tipo de dominación financiera que Lenin atribuía a los países imperialistas; por el contrario, se encuentra parcialmente excluida de esos circuitos.

Otro punto central es la exportación de capital. Las potencias imperialistas se caracterizan por invertir en el exterior para capturar valor. En el caso ruso, predomina la exportación de materias primas —gas, petróleo y minerales— y una dependencia tecnológica de bienes complejos producidos fuera de sus fronteras. Esta estructura la acerca más a economías de la periferia o semiperiferia que a un centro imperialista consolidado.

La dimensión militar suele ser el argumento más utilizado para sostener la etiqueta de imperialismo. Sin embargo, en términos comparativos, la presencia global de Rusia es acotada frente a la red de bases militares de Estados Unidos. Su despliegue se concentra principalmente en su entorno inmediato y se inscribe en la disputa con la OTAN. Desde esta perspectiva, su accionar puede leerse más como una política de defensa de su esfera de influencia que como una expansión destinada a la captura de mercados globales.

En este marco, Rusia aparece como un país capitalista que busca preservar su autonomía frente a un sistema internacional dominado por potencias centrales. Su rol, más que el de un actor imperialista clásico, se inscribe en las tensiones de un orden global en transición hacia la multipolaridad.

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Por el camino de Adorni: estalla escándalo de corrupción en la Superintendencia de Servicios de Salud

Una denuncia judicial acusa al gerente del organismo de multiplicar su patrimonio casi 30 veces y no justificar gastos por 60 millones. El caso se suma a advertencias de los trabajadores sobre vaciamiento, parálisis en la atención y deterioro del sistema.

Un nuevo caso de corrupción sacude a la Superintendencia de Servicios de Salud (SSS). Una denuncia judicial contra el gerente Mario Gutiérrez por enriquecimiento ilícito —tras multiplicar casi 30 veces su patrimonio y no justificar gastos por $60 millones— se suma a denuncias previas por vaciamiento y parálisis en la atención.

Como publicó Primereando a mediados de marzo, el conflicto en la SSS ya venía en ascenso. Los empleados nucleados en la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) denunciaron un proceso de vaciamiento, irregularidades administrativas, persecución laboral y posibles despidos, además de advertir por la paralización de expedientes vinculados a reclamos de usuarios. En ese contexto, impulsaron medidas de fuerza (con huelgas y los denominados “paros a la japonesa”) para visibilizar el deterioro en el funcionamiento de la Superintendencia y su impacto en el acceso a la salud.

La presentación judicial, radicada en el Juzgado Criminal y Correccional Federal N° 11, también fue elevada a la Oficina Anticorrupción y apunta a presuntas maniobras de lavado de activos vinculadas al incremento patrimonial del funcionario.

En paralelo, el sindicato convocó a una protesta para este viernes 27 de marzo a las 12 frente a la sede del organismo, en Bartolomé Mitre 434, en la Ciudad de Buenos Aires, donde además brindará una conferencia de prensa.

“Todos los días aumenta la corrupción en el Gobierno. La conducta desplegada por las autoridades de la Superintendencia es inaceptable”, afirmó el secretario general de ATE Nacional, Rodolfo Aguiar, quien exigió explicaciones ante lo que calificó como “graves irregularidades” que comprometen la transparencia institucional.

El dirigente también denunció un intento de “vaciamiento” del organismo y advirtió que las decisiones de la actual gestión afectan la capacidad del Estado de garantizar servicios esenciales. “Es notoria la incapacidad de gestión y esto impacta directamente en el acceso a la salud de los sectores más vulnerables”, señaló.

Una de las principales preocupaciones de los trabajadores es la paralización de expedientes vinculados a prestaciones médicas. Muchos de estos trámites dependen de la rapidez con la que interviene el organismo, por lo que las demoras podrían impactar directamente en tratamientos y servicios considerados vitales.

Asimismo, denunciaron la implementación de un sistema de mediación prejudicial no obligatoria denominado PROMESA, que trasladaría los costos a los beneficiarios y fomentaría la judicialización de los conflictos, en contraste con la función histórica del organismo de ofrecer soluciones administrativas gratuitas.

Los trabajadores también apuntaron contra una supuesta discrecionalidad en el control sobre obras sociales. Según indicaron, la Superintendencia evitaría sancionar a grandes empresas de medicina prepaga mientras actúa con mayor dureza sobre entidades más pequeñas.

En particular, denunciaron que la Obra Social Unión Personal aplicaría coseguros diferenciados a empleados estatales no afiliados al sindicato UPCN, una práctica que calificaron como “discriminatoria e ilegal”. También alertaron que otras entidades comenzaron a cobrar aranceles para intervenciones quirúrgicas, en contradicción con el Programa Médico Obligatorio.

Frente a este escenario, el conflicto gremial continúa en ascenso y no se limita a las condiciones laborales. Desde ATE advirtieron que la situación impacta directamente en la población y convocaron al acompañamiento de los beneficiarios del sistema y de distintos sectores sociales.

“Los funcionarios actúan de manera dolosa porque buscan favorecer negocios multimillonarios de la medicina privada. No vamos a permitir que destruyan el sistema de obras sociales”, concluyó Aguiar.

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El derecho como trinchera: la valentía de un nuevo abogado ante el poder

Por Lois Pérez Leiva

En la historia de las democracias, los momentos de mayor tensión no solo se resuelven en las urnas o en las plazas, sino en los pasillos de los tribunales, allí donde la letra de la ley debe actuar como el último dique de contención frente a los desbordes del poder. La reciente denuncia presentada por Facundo Pérez Ernst contra el Presidente Javier Milei y el funcionario Pablo Quirno no es un trámite judicial más; es un síntoma de época y un acto de profundo compromiso patriótico.

​La juventud y el deber cívico

​Lo que hace este hecho verdaderamente histórico es el contexto personal del denunciante. A solo días de recibir su título de abogado, Pérez Ernst ha decidido que su primer gran acto profesional no sea la búsqueda de un rédito económico, sino la defensa de la Constitución Nacional.

Mientras muchos profesionales optan por la comodidad del silencio o el resguardo de la carrera privada, este joven jurista ha decidido estrenar su vocación en el escenario más complejo posible: denunciando a la máxima autoridad del Ejecutivo por delitos que tocan las fibras más sensibles de la soberanía nacional, como lo es el riesgo de hostilidades y la apología del crimen.

Los cargos: un llamado a la reflexión

​La denuncia no es superficial. Al invocar figuras como el Abuso de Autoridad (Art. 248) y las Hostilidades con peligro de declaración de guerra, se pone sobre la mesa una discusión necesaria sobre los límites de la diplomacia y la retórica presidencial. ¿Hasta dónde puede llegar la verborragia de un líder sin comprometer la seguridad y el destino de su pueblo?

​Un acto de patriotismo moderno

​A menudo se confunde el patriotismo con la obediencia o el nacionalismo de cartón. Sin embargo, el verdadero patriotismo es el que ejerce Facundo: aquel que entiende que nadie está por encima de la ley. Al utilizar las herramientas del sistema democrático para cuestionar el ejercicio del poder, se fortalece la institucionalidad del país.

Este paso dado por Pérez Ernst marca un precedente para las nuevas generaciones de abogados. Es un recordatorio de que el Derecho no es solo una profesión para ganar litigios, sino una herramienta para proteger a la Nación de sus propias crisis. La justicia ahora tiene la palabra, pero el gesto de valentía ya ha quedado grabado en la historia reciente de la República.

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Relatos de la Flotilla Granma 2.0: todo lo que no es imperio debe ser humanidad

Por Gerardo Torres Zelaya

Era el mediodía del 20 de marzo de 2026 y desde el Puerto Progreso en Mérida Yucatán, México partió el barco atunero “Maguro”, bautizado respetuosamente como el “Granma 2.0” por su tripulación de 27 personas de 11 países de todo el mundo. El objetivo: llevar a La Habana, Cuba, más de 30 toneladas de alimentos, insumos médicos, artículos de primera necesidad para niños y niñas y 97 paneles solares. El reto: cruzar el muro político y económico del bloqueo a Cuba impuesto por los Estados Unidos desde 1962.

Lo cierto es que el bloqueo a Cuba era también un muro cognitivo y cultural, tanto así que la aventura era inédita. Nunca, desde aquel 25 de noviembre de 1956, había salido un barco militante desde costas mexicanas rumbo a Cuba con fines tan claramente políticos.

Hace 70 años era Fidel Castro con 81 hombres armados listos para desencadenar la revolución más importante del siglo pasado. Ejemplo de dignidad para toda la humanidad. En esta ocasión no llevamos armas, pero sí mucha solidaridad en coordinación con otras miles de personas que han llegado a Cuba en el marco de la operación denominada “Convoy Nuestra América” impulsada por la Internacional Progresista que busca por aire y mar ir al llamado de Cuba, responder un poco a toda la solidaridad que los cubanos y cubanas han esparcido por todo el planeta.

Hoy Cuba vive momentos muy difíciles, son ya tres meses en que el bloqueo ha arreciado por órdenes del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, que impide la llegada de petróleo generando una profunda crisis energética que ha impactado en hospitales y en la vida diaria de todo el pueblo. Sin ningún remordimiento, la cabeza del imperio, asegura que quiere a Cuba para él, ha amenazado al Presidente Miguel Díaz Canel y se la pasa insinuando acciones militares contra la Isla. La respuesta del mundo debe ser urgente y ya se empiezan a ver distintas acciones de solidaridad.

Lo diferente de esta pequeña embarcación es el aprendizaje y el ejemplo expresado en esta simple acción. Es romper el muro del miedo a los misiles que han matado a tantos pescadores inocentes en nuestro Caribe, el miedo a ser interceptados, el miedo a las amenazas que bajan del imperio. Es haber cruzado el mar con la certeza que el mar, así como toda la tierra, la Patria Grande, también es nuestro. Es romper el bloqueo un barco a la vez.

Este impulso nunca hubiera sido posible sin todas las decenas de embarcaciones de la Global Sumud Flotilla que en 2025 intentó llevar alimentos a Gaza, Palestina. Un total de 42 personas secuestradas y torturadas, muchas que hoy tripulan el Granma 2.0, decenas de barcos atacados por drones israelíes y la frustración de no haber podido llegar al destino. Todo ese aprendizaje hoy permite el éxito de esta misión a Cuba.

“Es una enorme alegría saber que esta vez si lo vamos a lograr, hemos recibido muchos mensajes de nuestros hermanos palestinos, felices que vamos a llegar a Cuba con esta flotilla, también la gente cubana está alegre porque este es un mensaje de esperanza. Una vez terminemos en La Habana de desembarcar volveremos intentar llegar a Gaza” comentó Thiago Ávila, brasileño, coordinador de este histórico esfuerzo.

Escribo este artículo antes de llegar al puerto de La Habana, aún navegando en este Granma 2.0, con las costas de Cuba a un costado. Y lo hago porque una vez en tierra la historia se ampliará, habrán actos de recepción y palabras de los cubanos y las cubanas. Hablaremos seguramente de las siguientes acciones que vienen.

Yo que vengo de ser Vice Canciller de Honduras vi detrás del velo de la diplomacia, solo para darme cuenta que el derecho internacional se volvió una maquinaria oxidada, que suena mucho pero mueve poco. En esta ocasión soy parte de esta tripulación como corresponsal de TeleSUR, y recordaré siempre estas 370 millas náuticas, estos cuatro días en altamar, el olor de la cocina y las comidas colectivas, la incomodidad y las sonrisa e historias con tantos acentos diferentes que confluimos en este pequeño barco cruzando el mar. Creo que la diplomacia nunca debe olvidar que el futuro del derecho internacional, del derecho en general y de la justicia en su más fina naturaleza, está en la gente, en los pueblos y su capacidad de unirse y organizarse.

Si la naturaleza del imperio es la barbarie, la de todo lo que no sea imperio debe ser siempre la humanidad.

A 20 millas náuticas del Puerto de La Habana.
Lunes 23 de Marzo de 2026

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La Izquierda Internacional ante el desafío del siglo XXI: de la teoría a la unidad de acción

Por Lois Pérez Leira

La izquierda internacional enfrenta un dilema que ya no admite postergaciones: persistir en las fracturas ideológicas heredadas del siglo XX o avanzar hacia una estrategia común frente a la actual fase del imperialismo. En un escenario donde las potencias occidentales, con Estados Unidos a la cabeza, profundizan herramientas como la guerra híbrida, las sanciones económicas y los mecanismos de presión financiera, los movimientos populares aparecen condicionados por divisiones internas que limitan su capacidad de respuesta.

El acervo teórico del pensamiento socialista constituye un punto de apoyo central, aunque diversos analistas advierten que su peso histórico no debe derivar en inmovilismo. Las tradiciones que van desde Marx y Engels hasta experiencias del siglo XX —incluyendo los aportes de Lenin, Gramsci o Mao— configuran un corpus que, lejos de clausurar debates, puede funcionar como base para nuevas articulaciones políticas. En esa línea, también se inscriben figuras latinoamericanas como Salvador Allende, Fidel Castro y Ernesto “Che” Guevara, cuyas trayectorias siguen siendo referencia en los procesos de transformación social.

A este conjunto se suma el planteo del peruano José Carlos Mariátegui, quien sostuvo que el socialismo debía ser una “creación heroica” adaptada a cada realidad nacional. Ese enfoque reaparece en discusiones actuales sobre los modelos de desarrollo y soberanía en América Latina y otras regiones del sur global. Más recientemente, la noción de “Socialismo del Siglo XXI”, impulsada por Hugo Chávez, buscó sintetizar esas tradiciones en una propuesta dinámica, en diálogo con los cambios del sistema internacional.

En este contexto, sectores de la izquierda identifican como eje central la tensión entre estructuras de poder global y proyectos de soberanía nacional. Bajo esa premisa, plantean la necesidad de coordinar estrategias entre distintas corrientes ideológicas y movimientos de liberación, con el objetivo de fortalecer su incidencia política.

El congreso del SOVINTERN, previsto para los días 25, 26 y 27 de abril en Moscú, aparece en ese marco como un ámbito de debate y eventual articulación. Referentes del espacio lo presentan como una instancia orientada a superar diferencias históricas y a delinear una agenda común frente a los desafíos actuales.

El debate de fondo, coinciden distintos sectores, pasa por la capacidad de traducir los principios en resultados concretos. En un escenario internacional en transformación, la discusión ya no se limita a la coherencia doctrinaria, sino que se desplaza hacia la eficacia política y la posibilidad de incidir de manera tangible en las condiciones de vida de las mayorías.

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Crisis en la Superintendencia de Salud: trabajadores denuncian despidos, reclamos cajoneados y persecuciones

Empleados del ente estatal encargado de controlar a las obras sociales publicaron un comunicado donde advierten sobre las irregularidades en la gestión y una parálisis en la atención de reclamos de usuarios. También señalaron persecución laboral y alertan por el impacto en el acceso a la salud.


Por Santiago Masetti/ El conflicto gremial en la Superintendencia de Servicios de Salud viene escalando paulatinamente y suma tensiones. Los trabajadores del organismo denunciaron un proceso de vaciamiento bajo la gestión del actual superintendente, Claudio Stivelman, y advirtieron sobre irregularidades administrativas, persecución laboral y posibles despidos.

En ese sentido, los trabajadores nucleados en la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) indicaron que en el marco del conflicto, las medidas impulsadas por la conducción del organismo estarían afectando el funcionamiento de áreas claves encargadas de tramitar reclamos de usuarios del sistema de salud.

Los reclamos cajoneados por los funcionarios

Una de las graves consecuencias del conflicto impulsado por Stivelman tiene como objeto la paralización de expedientes vinculados a reclamos de beneficiarios de obras sociales. Muchos de esos trámites dependen de la rapidez con la que el organismo interviene para garantizar prestaciones médicas, por lo que las demoras pueden afectar tratamientos y servicios considerados vitales.

En ese contexto, denunciaron que la gestión estaría promoviendo un sistema de mediación prejudicial no obligatoria denominado PROMESA, que trasladará los costos al beneficiario y fomentará la judicialización de los conflictos.

Por ello, explicaron que este esquema desvirtúa las funciones para la que fue creada la Superintendencia de Servicios de Salud, cuya función es ofrecer soluciones administrativas gratuitas sin necesidad de una asistencia legal.

Denuncias por irregularidades en obras sociales

El comunicado emitido por los trabajadores de la Superintendencia también apunta contra la falta de intervención frente a presuntas irregularidades en algunas obras sociales que no abonan los diferentes tratamientos .

En particular, los trabajadores denunciaron que la Obra Social Unión Personal estaría aplicando coseguros diferenciados a empleados estatales que no estén afiliados al sindicato Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN), una práctica que calificaron como “discriminatoria e ilegal”.

Además, señalaron que otras obras sociales comenzaron a cobrar coseguros para intervenciones quirúrgicas, algo que contradice lo establecido por el Programa Médico Obligatorio.

Paros a la japonesa

Una vez iniciado el conflicto, los trabajadores realizaron dos paros a nivel nacional y otras variadas formas de protestas para lograr visibilizar el conflicto, por lo que indicaron que continuarán con nuevas medidas de fuerza.

Las formas de protestar, comenzaron con asambleas, manifestaciones y luego se adoptó una modalidad particular: los trabajadores realizaron lo que denominaron “paros a la japonesa”, en la que se intensifica la atención al público para amplificar la importancia del trabajo que realiza el organismo.

Desde que arrancó este año, durante las jornadas de paro se priorizó la recepción y resolución de reclamos de usuarios con el objetivo de demostrar el impacto que tiene el funcionamiento del organismo en la protección del derecho a la salud.

Los trabajadores sostienen que el conflicto no solo involucra sus condiciones laborales sino también el acceso de la población a prestaciones médicas. Por ese motivo, pidieron el acompañamiento de los beneficiarios del sistema y de la sociedad en general frente a lo que consideran un deterioro en el funcionamiento del organismo encargado de supervisar a las obras sociales.

También convocaron a la unidad de los trabajadores estatales y de distintos sectores sociales para enfrentar lo que definieron como un proceso de recorte de derechos y debilitamiento de las políticas públicas vinculadas al sistema de salud.

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​El Retorno de la Esperanza: ¿Es el “Sovintern” la respuesta al siglo XXI?

Por: Lois Pérez Leira

​A finales de abril, Moscú no solo recibirá la primavera, sino también lo que pretende ser el epicentro de un sismo ideológico global: el Congreso Mundial por el Nuevo Socialismo del Siglo XXI. Bajo el nombre de “SOVINTERN”, esta iniciativa busca aglutinar a partidos comunistas, socialistas y frentes amplios de todos los continentes. Pero, ¿estamos ante un simple ejercicio de nostalgia soviética o ante la estructuración de una alternativa real frente al declive del modelo unipolar occidental?

​Un diagnóstico de urgencia

​La convocatoria del Sovintern no nace en el vacío. Se sustenta en un diagnóstico crudo y, para muchos, irrebatible. Vivimos en una era donde las élites occidentales parecen haber agotado su capacidad de ofrecer estabilidad. El documento de convocatoria es tajante: guerra, neocolonialismo y un riesgo ambiental sin precedentes.

​El argumento central es que el modelo de “dominación global” de Occidente está en recesión, no solo económica, sino moral. Mientras el Sur Global se fortalece y empuja hacia la multipolaridad, la clase trabajadora en el norte y el sur ve cómo sus derechos se diluyen y la riqueza se concentra en una cúspide cada vez más estrecha. Es en este escenario de incertidumbre donde el socialismo intenta reapropiarse de su papel histórico.

​De la URSS al “Bolchevismo Digital”

​Lo más fascinante de esta propuesta es su dualidad. Por un lado, hay una reivindicación abierta de los valores de la civilización soviética: la educación universal, la salud gratuita y la exploración científica con fines pacíficos. El Sovintern no huye del pasado; lo abraza como una prueba de que otra organización social fue, y es, posible.

​Sin embargo, el proyecto evita caer en el anacronismo mediante la introducción de un concepto vanguardista: los “Bolcheviques Digitales”. La propuesta de crear una plataforma online moderna, segura y multilingüe para un congreso permanente reconoce que la lucha política hoy se libra en los servidores y las redes. La idea de una “Internacional interactiva” podría ser la clave para superar las barreras geográficas que históricamente limitaron la coordinación de la izquierda global.

​Los desafíos de la “Gran Alianza”

​El camino para el Sovintern no estará exento de obstáculos. Coordinar a partidos que mantienen su “independencia política e ideológica” —desde el marxismo-leninismo más ortodoxo hasta los progresismos de frentes amplios— requiere una gimnasia diplomática monumental.

Además, el uso de Moscú como sede en el contexto geopolítico actual enviará un mensaje inequívoco: el nuevo socialismo no solo busca la justicia social, sino que se alinea estratégicamente con la ruptura del orden establecido por la OTAN y Washington.

​¿Hacia una nueva realidad política?

​El lema “Cooperación, no explotación” resuena con fuerza en un mundo cansado de sanciones y conflictos. Si el Sovintern logra trascender la retórica y consolidar esa red social global de la que habla su llamamiento, podríamos estar asistiendo al nacimiento de la primera estructura de resistencia política verdaderamente adaptada a la era de la información.

​La cita en Moscú a fines de abril será la prueba de fuego. ¿Logrará la izquierda global unirse bajo una misma plataforma digital y política, o quedará como un esfuerzo romántico de un mundo que fue? Por ahora, la invitación está sobre la mesa: la búsqueda de una “Paz en lugar de guerra” es un objetivo que pocos, independientemente de su ideología, se atreverían a cuestionar.

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