Desesperados por los dólares: Además del FMI el Gobierno le pidió créditos al Banco Mundial y al BID
Según distintos trascendidos se estarían viviendo horas de incertidumbre dentro del equipo económico del Gobierno. Con las reservas al límite, Caputo busca apurar el acuerdo con el FMI mientras en paralelo se gestionan créditos con otros organismos multilaterales para apuntar las reservas y llegar en orden a las elecciones.
El gobierno de Javier Milei atraviesa horas de máxima tensión en su intento por asegurar financiamiento que le permita llegar a las elecciones de medio término sin un estallido económico. Con las reservas del Banco Central en niveles críticos y un panorama financiero incierto, el ministro de Economía, Luis Caputo, acelera las negociaciones no solo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), sino también con otros organismos multilaterales como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial.
La urgencia es evidente: además del acuerdo con el FMI por 20.000 millones de dólares, el Gobierno busca asegurarse otros 5.000 millones provenientes del BID y el Banco Mundial para evitar un mayor deterioro de las reservas en especial, previendo que quizá un escenario en el cual el fondo no otorgue el monto ansiado por el gobierno o bien que se de en cuotas espaciadas temporalmente. En un contexto de extrema fragilidad, la administración libertaria intenta apaciguar a los mercados y garantizar liquidez suficiente para sortear los vencimientos de deuda que se avecinan.
El Gobierno acelera reuniones clave
En este marco, el secretario de Finanzas, Pablo Quirno, viajará esta semana a Santiago de Chile para participar en la asamblea del BID y reunirse con líderes financieros internacionales en busca de respaldo. A su vez, el presidente del Banco Mundial, Ajay Banga, llegará a Buenos Aires para mantener encuentros clave con Milei y Caputo. Ambas reuniones son vistas como intentos desesperados de la Casa Rosada para conseguir nuevos fondos y sostener su programa de ajuste sin que el país entre en una espiral de crisis.
Mientras tanto, la deuda externa sigue creciendo. Aunque el Gobierno intenta presentar las gestiones como parte de una estrategia financiera ordenada, los números muestran una realidad más preocupante: entre 2026 y 2029, Argentina debe afrontar pagos por más de 26.000 millones de dólares a organismos multilaterales. En este contexto, el gobierno libertario necesita liquidez inmediata para evitar que el ajuste se le salga de control antes de enfrentar el veredicto electoral.
Reservas en caída y dudas del FMI
La situación de las reservas del Banco Central agrega más presión al tablero. La caída de divisas en marzo ha puesto en jaque la estabilidad del esquema cambiario, y el FMI aún no ha dado señales claras sobre su visto bueno al nuevo préstamo. Sin garantías concretas de apoyo financiero, el plan económico de Milei tambalea, y la apuesta a una recuperación a partir de la dolarización y el ajuste se vuelve cada vez más incierta.
Los próximos días serán clave para definir si el gobierno logra destrabar los desembolsos que tanto necesita o si la falta de dólares acelera un desenlace caótico. La urgencia es total y, con las elecciones de medio término en el horizonte, la posibilidad de un colapso económico se convierte en el peor escenario que Milei intenta evitar a toda costa.






