La elección legislativa bonaerense dejó su mayor sorpresa en la cuarta sección electoral, un territorio integrado por 19 distritos de base agropecuaria que en los últimos meses sufrieron anegamientos e inundaciones. Allí, contra todos los pronósticos, Fuerza Patria se impuso con el 40,3% de los votos válidos, relegando a La Libertad Avanza al 30,3% y a Somos Buenos Aires al 20%.
Batacazo en la Cuarta Sección agropecuaria
La mayor novedad de las legislativas bonaerenses ocurrió en la Cuarta Sección Electoral, integrada por 19 municipios rurales del noroeste de la provincia, una región de fuerte perfil agropecuario que limita con Santa Fe, La Pampa y Córdoba y que además fue golpeada recientemente por las inundaciones.
Allí, el peronismo rompió una racha de casi dos décadas sin triunfos y dio el batacazo: Fuerza Patria obtuvo el 40,2% de los votos, seguido por La Libertad Avanza con el 30,28% y Somos Buenos Aires con el 19,95% (94,47% de mesas escrutadas). La última victoria peronista en la zona databa de 2005.
El resultado se replicó con fuerza en otras regiones: el peronismo también ganó con comodidad en la Segunda Sección, ubicada en el norte bonaerense, y en la Séptima Sección, en la zona centro.
El regreso después de 20 años
La lista encabezada por el camporista Diego Videla le dio al kirchnerismo su primera alegría local desde 2005. Apenas cuatro años atrás, el peronismo había perdido en la Cuarta por 16 puntos frente a Juntos, que en ese entonces alcanzó el 50,06% contra el 34,16%. En 2017, la derrota había sido aún más amplia: 25 puntos de diferencia.
En esta elección, sin embargo, el mapa se pintó de azul. Fuerza Patria ganó en 15 de los 19 distritos: arrasó en General Pinto (57%), Carlos Tejedor (56,8%), Rivadavia (55%) y superó el 50% en Chacabuco y Alberti. Los libertarios solo lograron imponerse en Trenque Lauquen, General Villegas, 9 de Julio y Lincoln, aunque con márgenes ajustados.
La Libertad Avanza, con Gonzalo Cabezas como primer candidato a senador provincial, había llegado con altas expectativas, respaldadas incluso por la presencia de Javier Milei en Junín, el municipio más poblado de la sección. Pero quedó relegada al segundo lugar.
Por su parte, Somos Buenos Aires, que llevó como cabeza de lista al intendente macrista de Junín, Pablo Petrecca, y al vecinalista de Chivilcoy, Guillermo Britos, esperaba capitalizar el peso territorial de sus nueve intendentes en la región (que concentran el 27% del electorado). Sin embargo, el espacio apenas alcanzó el tercer puesto.
Segunda Sección: espejo de la Cuarta
En el norte de la provincia, la Segunda Sección Electoral también marcó un regreso histórico. Allí, el peronismo ganó por primera vez en 20 años con el 35,45% de los votos, seguido por La Libertad Avanza con 29,84% y en tercer lugar por Hechos, el espacio de los hermanos Passaglia de San Nicolás, que cosechó un respetable 23,93%.
La última victoria del peronismo en la zona también había sido en 2005, con Ismael Passaglia como candidato del Frente para la Victoria. Desde entonces, el kirchnerismo había alternado entre segundos y terceros puestos, siempre a gran distancia de Cambiemos o el massismo.
Séptima Sección: tres bancas para el peronismo
En la Séptima Sección Electoral, con apenas ocho municipios, el peronismo tampoco ganaba desde 2005. En esta elección, Fuerza Patria obtuvo el 38,23% y, gracias al sistema del cociente Hare, se quedó con las tres bancas en juego para el Senado provincial.
El Peronismo se impuso en 25 de Mayo, Bolívar, Olavarría, General Alvear y Tapalqué, con diferencias que fueron desde los dos hasta los veinte puntos. La Libertad Avanza ganó en Azul, aunque sin superar el umbral del 33% necesario para acceder a una banca. En tanto, Somos Buenos Aires se impuso en Roque Pérez y Saladillo.
Balance
El resultado en estas tres secciones no solo representa un triunfo numérico para el kirchnerismo, sino también un cambio simbólico: después de casi dos décadas de derrotas consecutivas en zonas rurales y opositoras, el peronismo logró volver a imponerse en territorios clave de la provincia de Buenos Aires, con especial impacto en la cuarta sección agropecuaria, donde el clima de descontento por las inundaciones parecía anticipar otro escenario.