SanCor pidiÃģ su quiebra y acumula una deuda de casi 120 millones de dÃģlares
La cooperativa lÃĄctea presentÃģ el pedido ante la Justicia de Rafaela luego de considerar inviable su concurso preventivo.
La histÃģrica Cooperativa LÃĄctea SanCor dio un paso decisivo en su largo proceso de deterioro: presentÃģ su propio pedido de quiebra ante la Justicia. La solicitud fue elevada en Rafaela, donde tramita el expediente concursal, bajo la Ãģrbita del juez Marcelo Gelcich. Hasta el momento, la empresa no difundiÃģ una comunicaciÃģn oficial sobre la decisiÃģn.
En tanto, la informaciÃģn sobre el pedido de quiebra llegÃģ desde la AsociaciÃģn de Trabajadores de la Industria Lechera de la RepÚblica Argentina (Atilra), que vinculÃģ esa decisiÃģn al deterioro financiero terminal que atraviesa la empresa.
SegÚn la Justicia, que verificÃģ las deudas de 1519 acreedores sobre un total de 2702 denunciados, la cooperativa lÃĄctea enfrenta una deuda en torno a los 120 millones de dÃģlares (US$90 millones y superior a $40.000 millones).
El pedido de quiebra se realizÃģ ante al Juzgado de Primera Instancia de Distrito 5 en lo Civil y Comercial de la Cuarta NominaciÃģn de Rafaela, que lleva adelante el concurso de la empresa, que arrastra una deuda de US$ 120 millones.
“Luego de los informes elevados por la Sindicatura, el ComitÃĐ Provisorio de Control y la co Administradora designada por el Juzgado, coincidentes todo en el probado estado de cesaciÃģn de pagos, impotencia e insolvencia patrimonial general y definitiva de la concursada, SanCor CUL acaba de pedir su propia quiebra”, indicÃģ un comunicado que lleva la firma del secretario general de Atilra, EtÃn Ponce.

ÂŋQuÃĐ pasarÃĄ con sus trabajadores?
En estos procesos de crisis tan profundas, son los trabajadores los principales perjudicados. De acuerdo con lo informado, la empresa arrastra una deuda de ocho meses de salarios, ademÃĄs de aguinaldos impagos. En ese contexto, se indicÃģ que Sancor se sostuvo con recursos vinculados al propio personal, junto con la asistencia del fondo solidario de ATILRA y la continuidad de las prestaciones de salud por parte de OSPIL, pese a la falta de aportes empresariales.
Ese planteo vuelve a poner en primer plano el costado social de la crisis. MÃĄs allÃĄ del proceso judicial, lo que aparece detrÃĄs es una empresa con severas dificultades para afrontar sus obligaciones mÃĄs bÃĄsicas, incluidas las vinculadas a los haberes y a la cobertura de salud de su plantel. En un sector altamente sensible para varias economÃas regionales, el deterioro de una firma como SanCor excede el plano societario y golpea de lleno sobre empleo, producciÃģn y entramado cooperativo.






