¿Milei busca impunidad? El Gobierno mandó 203 pliegos al Senado para copar los juzgados clave
En una jugada relámpago que encendió todas las alarmas en el Congreso, Mahiques anunció el envío masivo de designaciones judiciales a la Cámara alta. Sectores opositores advierten sobre un intento de acomodar jueces “ad hoc” y garantizar un blindaje tribunero para el oficialismo.
En un movimiento de altísimo volumen político que promete desatar una tormenta institucional, el Gobierno nacional envió 203 pliegos de jueces, fiscales y defensores al Senado para cubrir las vacantes en los tribunales de todo el país. La confirmación, a cargo del ministro de Justicia Juan Bautista Mahiques, fue leída de inmediato por amplios sectores políticos como una maniobra estratégica de la Casa Rosada para copar el Poder Judicial y garantizarse impunidad de cara a los expedientes sensibles que acorralan a la gestión.
Lejos de tratarse de un mero trámite administrativo para agilizar la justicia, el masivo desembarco de nombres propuesto por Javier Milei apunta a casilleros decisivos en la Justicia Federal y en los fueros donde se tramitan desde denuncias por corrupción y contratos del Estado, hasta las presentaciones colectivas contra el ajuste económico y las medidas del Ejecutivo.
Las claves de la sospecha por el “copamiento” judicial:
- El control de los juzgados clave: La lista incluye postulantes para despachos de primera instancia y cámaras de apelaciones estratégicas, lo que le permitiría al oficialismo tejer una red de contención frente a futuras investigaciones penales o reveses judiciales.
- Alertas por “jueces ad hoc”: Desde la oposición salieron a denunciar que el apuro por aprobar este paquete busca nombrar magistrados afines al proyecto libertario, condicionando la independencia del Poder Judicial para los próximos años.
- La rosca en el Senado: Con un recinto fragmentado, la aprobación de las 203 candidaturas dependerá de negociaciones bajo mesa. Denuncian que el Gobierno ofrecerá cobertura en provincias a cambio del voto de senadores dialoguistas para blindar sus propios pliegos.
Blindaje judicial en tiempos de ajuste
La jugada se produce en el momento de mayor erosión política del Gobierno, salpicado por el descontento social y los severos cuestionamientos a sus decretos. Para analistas y legisladores opositores, armar una “Justicia adicta” es la última trinchera del Ejecutivo para frenar los amparos que frenan sus reformas y, al mismo tiempo, asegurarse la tranquilidad penal cuando los funcionarios deban rendir cuentas ante los tribunales.


