“No hay plata”, pero sà 29 toneladas de carne: Milei lanzÃģ una purga en Olivos tras la filtraciÃģn del escandaloso gasto
Enfurecido por la difusiÃģn de una compra multimillonaria de insumos gastronÃģmicos de alta gama para la Quinta Presidencial, Milei activÃģ una cacerÃa de brujas interna para echar a los responsables de la filtraciÃģn. El episodio expone la doble vara de un Gobierno que exige austeridad mientras mantiene privilegios opacos.
La narrativa del ajuste draconiano y la austeridad republicana volviÃģ a resquebrajarse en las entraÃąas del poder. Tras la difusiÃģn pÚblica de una escandalosa licitaciÃģn para la compra de mÃĄs de 29 toneladas de carne e insumos gastronÃģmicos de primera calidad destinados a la residencia de Quinta de Olivos, la respuesta de Javier Milei no fue dar explicaciones a la sociedad, sino lanzar una implacable purga interna para castigar a los funcionarios y empleados sospechados de haber filtrado la informaciÃģn a la prensa.
El malestar en la Casa Rosada y en la residencia oficial alcanzÃģ niveles crÃticos cuando los detalles del desproporcionado gasto en cortes vacunos, achuras y delicatessen salieron a la luz. Mientras el discurso oficial exige sacrificios inÃĐditos a los jubilados, vacÃa los comedores comunitarios y congelÃģ los presupuestos de las universidades aduciendo que “no hay plata”, las contrataciones del Poder Ejecutivo demuestran que la billetera estatal permanece abultada y generosa a la hora de garantizar el confort de la cÚpula gobernante.
Lejos de asumir el costo polÃtico de una erogaciÃģn injustificable en pleno pico de recesiÃģn social, la mesa chica del Presidente optÃģ por el camino de la paranoia y el castigo. A travÃĐs de la SecretarÃa General de la Presidencia, se iniciaron sumarios, revisiones de telÃĐfonos y desplazamientos de personal en el ÃĄrea de intendencia de Olivos, en un desesperado intento por cerrar los canales de informaciÃģn que exponen las contradicciones mÃĄs groseras del gabinete libertario.
Esta cacerÃa de brujas dentro del propio aparato estatal deja al descubierto la verdadera naturaleza de la gestiÃģn: la obsesiÃģn por el blindaje mediÃĄtico y el control del relato por sobre la ÃĐtica pÚblica. Mientras el Gobierno intenta tapar el sol con las manos persiguiendo empleados, la filtraciÃģn de las 29 toneladas de carne deja una marca imborrable en la opiniÃģn pÚblica, ratificando que el ajuste salvaje que pregona el oficialismo es solo para las familias trabajadoras y nunca para la casta que habita Olivos.








