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Desde que Milei sacÃģ la reforma laboral se acelerÃģ la pÃĐrdida de puestos de trabajo

La reforma laboral de Javier Milei no logrÃģ frenar la destrucciÃģn del empleo formal, a pesar de que esa fue su promesa cuando propuso ese proyecto. Para Milei y toda la derecha argentina que lo apoyÃģ, en Argentina no se generaba empleo porque supuestamente era muy caro contratar en blanco. ÂŋQuÃĐ pasÃģ desde que se aprobÃģ la reforma laboral? AumentÃģ el desempleo…

Los datos oficiales muestran que la caída del empleo registrado se profundizÃģ desde la sanciÃģn de la ley y hasta el pase al monotributo empieza a mostrar signos preocupantes.

De acuerdo a los Últimos datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), desde noviembre de 2023 hasta julio del 2026 se perdieron 265.765 puestos de trabajo formal en el sector privado, que mayormente pasaron al monotributo o a la informalidad. Si se comparan los datos de julio contra junio, la caída de los asalariados del sector privado alcanzÃģ los 12.716, que representa una baja del 0,2%. Julio fue el peor mes desde noviembre de 2025 y ya son 14 los meses consecutivos de caída.

“En los primeros 18 meses del gobierno de Milei se perdieron 105.646 empleos privados. En los Últimos 15 meses, la destrucciÃģn se acelerÃģ: otros 160.119 puestos de trabajo”, explicÃģ el economista Martín Barrionuevo. “Pero tambiÃĐn cambiÃģ la dinÃĄmica territorial: provincias que inicialmente resistieron, como Corrientes y Mendoza, pasaron a registrar fuertes caídas. En total, se destruyeron 265.765 empleos privados y 22 de las 24 jurisdicciones terminaron con pÃĐrdidas”, aÃąadiÃģ el dirigente peronista correntino. Las Únicas excepciones fueron NeuquÃĐn y Río Negro por Vaca Muerta.

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Crisis de endeudamiento: el 67% de los argentinos pide intervenciÃģn estatal

Un informe revelÃģ que el 56,2% de los argentinos tomÃģ deuda en los Últimos seis meses y que el 76,4% de quienes recurrieron al crÃĐdito lo hizo para cubrir gastos bÃĄsicos o pagar servicios. AdemÃĄs, el 67% reclama la intervenciÃģn del Estado ante el avance de la morosidad.

La crisis econÃģmica golpea cada vez con mÃĄs fuerza los bolsillos y empuja a millones de familias a endeudarse para llegar a fin de mes. SegÚn el Monitor de OpiniÃģn PÚblica de Zentrix Consultora, el 65,3% de los argentinos se queda sin dinero a mÃĄs tardar el día 20, mientras apenas el 9,8% logra ahorrar. El endeudamiento dejÃģ de ser una herramienta para financiar compras y se convirtiÃģ en un recurso para afrontar necesidades esenciales.

Los nÚmeros son contundentes: entre quienes tomaron crÃĐditos, el 55,1% necesitÃģ cubrir gastos de alimentaciÃģn y salud, y otro 21,3% recurriÃģ al financiamiento para pagar tarifas y servicios. El panorama es todavía mÃĄs grave entre los sectores de menores ingresos: el 68,1% se endeudÃģ durante el Último semestre y el 83,3% se queda sin dinero antes del día 20.

La situaciÃģn enciende una seÃąal de alarma por el riesgo de una espiral de endeudamiento y morosidad. Cuando los salarios no alcanzan para cubrir los gastos cotidianos, las familias recurren al crÃĐdito para sobrevivir, pero las cuotas reducen todavía mÃĄs los ingresos del mes siguiente y multiplican las dificultades para cumplir con los pagos.

Frente a este escenario, el 67% considera necesaria alguna forma de intervenciÃģn estatal. Entre quienes apoyan una respuesta pÚblica, el 61,3% propone regular las condiciones de otorgamiento de los crÃĐditos y el 23,6% plantea refinanciar las deudas a travÃĐs del Banco Central. Apenas el 7,5% respalda una condonaciÃģn por ley.

El dato mÃĄs preocupante es que la deuda crece mientras se deteriora la capacidad de compra. El 81,8% considera que sus ingresos pierden frente a la inflaciÃģn y los jÃģvenes aparecen entre los mÃĄs afectados: el 60,9% se endeudÃģ en los Últimos seis meses y el 72% agota sus ingresos antes del día 20. La crisis ya no se expresa solamente en la caída del consumo, sino tambiÃĐn en la creciente dificultad de los hogares para sostener sus compromisos financieros.

Los nÚmeros exponen una realidad que contradice cualquier celebraciÃģn anticipada de la estabilizaciÃģn econÃģmica: cada vez mÃĄs argentinos necesitan endeudarse para comer, pagar la luz o afrontar gastos de salud. Y cuando el crÃĐdito se convierte en una condiciÃģn para sobrevivir, la morosidad deja de ser un problema aislado y se transforma en una alarma social.

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Estados Unidos presiona a Milei para proteger los intereses de sus empresas y limitar la Ley de Malvinas

El alineamiento de Javier Milei con Donald Trump enfrenta una contradicciÃģn cada vez mÃĄs evidente: mientras el Gobierno proclama la defensa de la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas, Estados Unidos presiona para que el proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional no perjudique a sus empresas vinculadas con la explotaciÃģn de recursos en el AtlÃĄntico Sur.

Washington busca frenar la iniciativa o modificarla para evitar que las sanciones alcancen a compaÃąÃ­as estadounidenses, sus filiales, accionistas, proveedores e intermediarios financieros. La preocupaciÃģn norteamericana no pasa por fortalecer el reclamo argentino frente al Reino Unido, sino por proteger sus intereses comerciales y garantizar condiciones favorables para sus inversiones.

La presiÃģn expone los límites del alineamiento incondicional que Milei sostiene con la Casa Blanca. El Presidente apuesta a obtener inversiones, respaldo financiero y apoyo político de Trump, pero esa cercanía no garantiza un acompaÃąamiento estadounidense a la reivindicaciÃģn argentina sobre Malvinas. Por el contrario, Washington mantiene su posiciÃģn de neutralidad en la disputa y deja en claro que sus intereses econÃģmicos tienen un peso determinante en la relaciÃģn bilateral.

La contradicciÃģn es significativa: mientras la Argentina necesita fortalecer sus herramientas diplomÃĄticas, jurídicas y econÃģmicas para defender sus derechos soberanos, el Gobierno queda expuesto a las exigencias de una potencia que busca evitar que sus empresas sufran consecuencias por operar en territorios cuya soberanía reclama nuestro país.

La situaciÃģn plantea una pregunta central: ÂŋquÃĐ margen de autonomía conserva la política exterior argentina si, ante la presiÃģn de Washington, la defensa de Malvinas puede quedar subordinada a los intereses de las empresas estadounidenses?

La soberanía no se defiende Únicamente con declaraciones ni con gestos discursivos. Requiere una estrategia exterior autÃģnoma, capacidad de negociaciÃģn y decisiones sostenidas en el interÃĐs nacional. Cuando la relaciÃģn privilegiada con Estados Unidos se convierte en una prioridad que condiciona esas decisiones, el alineamiento deja de ser una garantía y puede transformarse en un límite para la defensa de los derechos argentinos sobre las Malvinas.

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Negocios para los amigos: Caputo y Bausili beneficiaron al Deutsche Bank con el oro argentino

El Deutsche Bank, entidad en la que trabajaron el ministro de Economía y el titular del Banco Central, participÃģ de las operaciones financieras con las reservas de oro que terminaron en una pÃĐrdida millonaria para el país. Mientras el Estado afronta el agujero, el Gobierno se niega a entregar los contratos a la Auditoría General de la NaciÃģn.

El escÃĄndalo por el manejo de las reservas de oro argentinas suma un dato explosivo: el Deutsche Bank, antiguo empleador de Luis Caputo y Santiago Bausili, fue una de las entidades financieras que participaron de las operaciones que dejaron un resultado negativo de US$ 1.023 millones para el Banco Central durante 2025. La informaciÃģn, publicada por PÃĄgina/12 a partir de una fuente del propio organismo, profundiza las sospechas sobre posibles conflictos de intereses y pone bajo la lupa las decisiones de los funcionarios responsables de administrar los activos estratÃĐgicos del país.

La pregunta es inevitable: ÂŋcÃģmo se explica que el Gobierno haya realizado una operatoria que perjudicÃģ las cuentas pÚblicas y que, al mismo tiempo, involucrÃģ a una entidad financiera para la cual trabajaron sus principales responsables econÃģmicos?

Luis Caputo llegÃģ a presidir el Deutsche Bank en Argentina en 2008, mientras que Santiago Bausili tambiÃĐn desarrollÃģ parte de su carrera profesional en esa instituciÃģn. Hoy, ambos ocupan puestos centrales en la conducciÃģn econÃģmica del país: uno dirige el Ministerio de Economía y el otro conduce el Banco Central. El banco de sus antecedentes profesionales aparece ahora entre las contrapartes de una operaciÃģn financiera que comprometiÃģ recursos de todos los argentinos.

La coincidencia no demuestra por sí sola la existencia de corrupciÃģn, pero configura un serio interrogante ÃĐtico y exige explicaciones pÚblicas. MÃĄs aÚn cuando estÃĄn en juego las reservas nacionales y cuando las autoridades se resisten a transparentar las condiciones de los contratos que originaron las pÃĐrdidas.

Una apuesta financiera que terminÃģ en un agujero de US$ 1.023 millones

El mecanismo utilizado involucrÃģ contratos de opciones financieras sobre el oro. En tÃĐrminos sencillos, el Banco Central concediÃģ a entidades financieras el derecho a comprar el metal a un precio pactado de algo mÃĄs de US$ 3.000 por onza. Cuando la cotizaciÃģn internacional superÃģ los US$ 4.000, la operaciÃģn terminÃģ jugando en contra de la Argentina.

SegÚn la reconstrucciÃģn publicada por PÃĄgina/12, el resultado negativo incluyÃģ aproximadamente US$ 960 millones vinculados con esas operaciones y otros US$ 63 millones correspondientes a una cobertura contratada para protegerse frente a una eventual caída del precio del oro.

En otras palabras, mientras el metal precioso aumentaba su cotizaciÃģn internacional, la estrategia financiera del Gobierno reducía los beneficios que el país podría haber obtenido de sus propias reservas. El balance terminÃģ registrando una pÃĐrdida de US$ 1.023 millones, cubierta con divisas de las reservas del Banco Central.

El contraste es brutal: una administraciÃģn que justifica el ajuste sobre jubilados, trabajadores, universidades y servicios pÚblicos en nombre de la escasez de recursos terminÃģ afrontando una pÃĐrdida de semejante magnitud en operaciones financieras cuyo detalle todavía no se conoce por completo.

El Deutsche Bank ganÃģ, pero el Gobierno oculta los contratos

Uno de los aspectos mÃĄs graves del caso es la falta de transparencia. SegÚn la investigaciÃģn periodística, el Banco Central mantiene bajo reserva la identidad completa de las contrapartes, las condiciones de las operaciones y los contratos correspondientes. La AGN reclama esa documentaciÃģn para evaluar quÃĐ se hizo con el oro argentino, quiÃĐnes autorizaron las operaciones y cuÃĄles fueron sus resultados.

La participaciÃģn del Deutsche Bank fue identificada por una fuente del BCRA citada por PÃĄgina/12. Sin embargo, todavía no se conoce pÚblicamente cuÃĄnto obtuvo esa entidad, quÃĐ proporciÃģn del negocio representÃģ su participaciÃģn ni si intervinieron otros bancos. Sin los contratos, resulta imposible reconstruir de manera independiente el reparto de los beneficios y establecer todas las responsabilidades.

La negativa a facilitar esa documentaciÃģn agrava las sospechas. Si la operatoria fue conveniente, legal y correctamente ejecutada, Âŋpor quÃĐ no exhibir los contratos ante el organismo encargado de auditar la gestiÃģn? ÂŋQuÃĐ informaciÃģn se pretende mantener fuera del alcance de los controles pÚblicos?

La opacidad no reemplaza una prueba judicial de corrupciÃģn, pero sí constituye un problema institucional de primer orden cuando se trata de activos soberanos y pÃĐrdidas millonarias.

Caputo y Bausili, bajo la lupa por sus vínculos con la banca privada

Los antecedentes profesionales de ambos funcionarios vuelven especialmente sensible el episodio. Caputo y Bausili trabajaron en el Deutsche Bank y, durante la gestiÃģn de Mauricio Macri, la entidad tambiÃĐn intervino en operaciones de colocaciÃģn de deuda soberana argentina en los mercados internacionales.

La relaciÃģn entre los funcionarios y el sistema financiero privado no es, por sí misma, una irregularidad. El problema es determinar si existieron incompatibilidades, conflictos de intereses o decisiones que favorecieron indebidamente a entidades con las que mantenían vínculos profesionales previos.

Por eso, la cuestiÃģn no puede resolverse con declaraciones políticas ni con explicaciones generales sobre la evoluciÃģn del precio del oro. Hace falta conocer quiÃĐn negociÃģ, quiÃĐn autorizÃģ, quÃĐ condiciones se pactaron, quÃĐ entidades cobraron y por quÃĐ se eligiÃģ una estrategia que terminÃģ generando semejante perjuicio.

La responsabilidad política de Caputo y Bausili es ineludible: ambos deben explicar cÃģmo se diseÃąÃģ y aprobÃģ la operaciÃģn, quÃĐ controles se aplicaron y quÃĐ medidas se tomaron para proteger el patrimonio pÚblico.

La AGN exige respuestas mientras crece el escÃĄndalo

La Auditoría General de la NaciÃģn reclama los contratos, las fechas de las operaciones, las firmas de los responsables y la identificaciÃģn de todas las entidades participantes. La documentaciÃģn es indispensable para determinar si las decisiones se ajustaron a las normas, si existieron fallas de gestiÃģn y si corresponde establecer responsabilidades administrativas, patrimoniales o penales.

El caso tambiÃĐn vuelve a poner en discusiÃģn el traslado de oro argentino al exterior y la falta de informaciÃģn pÚblica suficiente sobre su trazabilidad y destino. El Gobierno debe aclarar tanto el propÃģsito de esos movimientos como su relaciÃģn con las operaciones financieras realizadas sobre las reservas.

La defensa oficial basada en la suba internacional del oro no resuelve el problema. Que las reservas hayan aumentado de valor por la cotizaciÃģn del metal no elimina la pÃĐrdida provocada por las operaciones financieras: son resultados distintos y deben analizarse por separado.

La Argentina no puede aceptar que se invoque la austeridad para justificar recortes sociales mientras se comprometen reservas estratÃĐgicas en operaciones cuyos contratos se mantienen fuera del escrutinio pÚblico. Si Caputo y Bausili sostienen que no hubo irregularidades, tienen la obligaciÃģn política e institucional de demostrarlo con documentaciÃģn verificable.

El oro pertenece al país, no a los funcionarios ni a las entidades financieras. Y cada dÃģlar perdido exige una explicaciÃģn. La transparencia debe ser inmediata, las responsabilidades deben investigarse hasta el final y cualquier eventual delito deberÃĄ determinarse con pruebas y garantías judiciales.

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Malvinas de rodillas: Milei se abstuvo en la ONU contra el colonialismo para no incomodar a Donald Trump

La diplomacia libertaria volviÃģ a claudicar en los organismos multilaterales al negarse a votar una resoluciÃģn clave que exige el fin de las ocupaciones coloniales. La maniobra dinamita la histÃģrica estrategia argentina sobre el archipiÃĐlago y deja al descubierto la falsedad del discurso soberanista impulsado por el Poder Ejecutivo.

El mentado “plan” de la gestiÃģn libertaria para recuperar la soberanía sobre las Islas Malvinas quedÃģ reducido a una puesta en escena grotesca y sin sustento diplomÃĄtico. En una nueva muestra de sumisiÃģn internacional, la delegaciÃģn argentina en las Naciones Unidas se abstuvo de votar una resoluciÃģn fundamental en la ComisiÃģn de DescolonizaciÃģn que reafirma la vigencia del principio de integridad territorial y condena las formas contemporÃĄneas de colonialismo. La decisiÃģn de Balcarce 50 echa por tierra dÃĐcadas de doctrina diplomÃĄtica con el Único fin de subordinarse a los intereses geopolíticos de Washington.

La abstenciÃģn argentina en el fuero internacional representa una traiciÃģn directa a los fundamentos legales que sostienen el reclamo sobre el archipiÃĐlago atlÃĄntico. La resoluciÃģn ignorada por la Cancillería retoma la histÃģrica ResoluciÃģn 1514 de la ONU, que establece de forma taxativa que ningÚn proceso de descolonizaciÃģn puede quebrantar la unidad nacional ni la soberanía de los países. Sobre esa norma se erige la ResoluciÃģn 2065, el pilar jurídico sobre el cual Argentina exige al Reino Unido sentarse a negociar. Al negarse a respaldarla para no agriar su relaciÃģn con Donald Trump, el Gobierno pisoteÃģ la arquitectura legal que ampara el derecho nacional.

Este bochorno diplomÃĄtico pone al desnudo la hipocresía de la retÃģrica presidencial. Mientras en el ÃĄmbito domÃĐstico el mandatario apela a discursos “soberanistas” de ocasiÃģn e intenta impulsar proyectos de ley de seguridad alineados con las exigencias de Estados Unidos, en la arena internacional vota en contra de los países del Sur Global que histÃģricamente acompaÃąaron la causa Malvinas. La estrategia de arrodillarse ante la agenda exterior norteamericana terminÃģ aislando a la Argentina de sus aliados regionales y debilitando la posiciÃģn del país en el concierto de naciones.

Analistas y diplomÃĄticos coinciden en que la política exterior libertaria prioriza el sometimiento ideological por encima del interÃĐs patriÃģtico. Las sistemÃĄticas abstenciones y votos en soledad en la ONU —que incluyeron el rechazo a la condena de la esclavitud o la negativa a repudiar abusos de derechos humanos— demuestran que para la Casa Rosada la diplomacia es un mero instrumento de propaganda para complacer a las potencias occidentales, aun a costa de entregar la causa nacional de mayor consenso en el país.

El desenlace en la ONU ratifica que el anunciado “regreso de Malvinas” pregonado por el oficialismo jamÃĄs fue mÃĄs que una cÃĄscara vacía. Quien dijo admirar abiertamente a Margaret Thatcher y reivindicÃģ la autodeterminaciÃģn de los kelpers vuelve a demostrar que su patriotismo es impostado. Al subordinar el reclamo por las islas a los dictados de la Casa Blanca, la gestiÃģn de Milei confirma que su Única política hacia el AtlÃĄntico Sur es la rendiciÃģn incondicional y el remate de la soberanía argentina.

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Duro golpe al ego libertario: Cristina Kirchner liquida a Javier Milei y lo supera por mÃĄs de seis puntos en imagen positiva

Un estudio nacional de la consultora Analogías desmorona la narrativa oficialista. A pesar de la persecuciÃģn política y judicial, la expresidenta encabeza las preferencias populares con el 45,1%, relegando al Presidente a un cÃģmodo cuarto lugar. El 55% advierte que no votaría por el ajuste del Gobierno en un eventual balotaje.

El relato de la Casa Rosada segÚn el cual Javier Milei “compite contra sí mismo” en un escenario sin oposiciÃģn se derrumbÃģ ruidosamente tras la publicaciÃģn de los Últimos datos de la consultora Analogías. Frente al discurso triunfalista que intenta instalar el Gabinete libertario, el estudio de opiniÃģn pÚblica nacional revelÃģ que Cristina FernÃĄndez de Kirchner encabeza las preferencias de imagen positiva en el país con un 45,1%, superando por mÃĄs de seis puntos al propio Presidente, quien quedÃģ relegado a un lejano cuarto puesto con apenas el 38,9%.

El trabajo de campo, realizado sobre mÃĄs de 2.800 casos en todo el territorio nacional, refleja un contundente rechazo de la sociedad al programa de ajuste y recesiÃģn que lleva adelante el Poder Ejecutivo. Con un rechazo a la gestiÃģn que supera el 56% y un 54,8% de los consultados afirmando que su economía familiar se encuentra en un estado sensiblemente peor que el aÃąo pasado, la figura presidencial muestra un desgaste acelerado e irreversible que perforÃģ la base del piso electoral con el que llegÃģ a Balcarce 50.

La permanencia de la expresidenta en la cima de las preferencias populares cobra un significado político fulminante para la estrategia de la ultraderecha. A pesar del encarnizado hostigamiento mediÃĄtico, las causas judiciales armadas y la constante campaÃąa de estigmatizaciÃģn que pesa sobre su figura, la dirigencia del movimiento nacional no solo mantiene su liderazgo histÃģrico, sino que registra un crecimiento sostenido que contrasta con el desplome de las mÃĐtricas oficiales. DetrÃĄs de Cristina Kirchner se ubican la senadora Patricia Bullrich (44%) y el gobernador Axel Kicillof (43,3%), configurando un pelotÃģn de dirimentes que supera al libertario en el respaldo popular.

Los datos desglosados del informe exponen ademÃĄs el colapso ideolÃģgico del programa oficial en temas neurÃĄlgicos de la gestiÃģn. MÃĄs del 67% de la poblaciÃģn rechaza la entrega de tierras a capitales extranjeros impulsada en el mega DNU, casi un 63% desaprueba el estrangulamiento presupuestario sobre las universidades pÚblicas y un 60% diagnostica niveles alarmantes de corrupciÃģn dentro de la propia estructura del Gobierno. Asimismo, casi el 62% de los encuestados denuncia que las prometidas “bajas de impuestos” no son mÃĄs que una farsa publicitaria que jamÃĄs se sintiÃģ en la economía cotidiana.

El estudio consolida un cambio de ÃĐpoca en las aspiraciones mayoritarias de la Argentina. El reclamo por una alternativa que ponga fin a la austeridad punitiva le saca mÃĄs de veinte puntos de ventaja a la continuidad del experimento ultraliberal. Sin crÃĐdito social, acorralado por el deterioro de las condiciones de vida y con el mito de su invencibilidad destruido por las encuestas, Milei comprueba que el ajuste permanente y el maltrato a la poblaciÃģn tienen un límite democrÃĄtico infranqueable.

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Fracaso econÃģmico de Milei: la productividad tambiÃĐn cayÃģ

La productividad por hora en Argentina bajÃģ un 6% comparado con el nivel que tenía hace diez aÃąos, segÚn las cuentas nacionales del INDEC. A pesar de ello, entre 2016 y 2025, las horas trabajadas aumentaron 11% y los servicios de capital, 14%. Esto implica que, por mÃĄs que se incrementaron el trabajo y el capital, no hubo un crecimiento en la producciÃģn.

SegÚn FundaciÃģn MediterrÃĄnea, cada hora de trabajo cuenta hoy con algo mÃĄs de capital que en 2016 (+3%) y, aun así, produce menos. La brecha se explica por la productividad total de los factores (PTF), que retrocediÃģ 7% en el período. En Argentina, la PTF muestra una tendencia descendente desde 2016: “Tomando ese aÃąo como base 100, el indicador cayÃģ hasta 90 en 2024 y se recuperÃģ parcialmente a 93 en 2025, sin revertir el retroceso acumulado. El resultado muestra que sumar recursos no alcanza. TambiÃĐn importa cÃģmo se combinan el trabajo y el capital”.

Es decir, que durante el cuestionado kirchnerismo, siempre seÃąalado por la derecha como “anti-empresario”, creciÃģ notablemente la productividad y luego cayÃģ cuando gobernaron primero Mauricio Macri y ahora Javier Milei. La derecha hizo retroceder la productividad.

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Evadiendo la realidad: El riesgo país no para de subir y Milei decidiÃģ crear su propio indicador para maquillar la crisis

Mientras el riesgo país de JP Morgan llegÃģ a los 640 puntos, Javier Milei asegurÃģ que el indicador de su propia administraciÃģn estÃĄ por debajo de los 100. En un nuevo ejercicio de interpretaciÃģn a medida, el Presidente volviÃģ a mostrar su distancia con los datos del mercado y buscÃģ refugio en una cifra favorable para sostener su relato econÃģmico.

Javier Milei volviÃģ a exhibir su particular manera de interpretar la realidad econÃģmica. Durante una exposiciÃģn en la CÃĄmara de Comercio de Estados Unidos, donde fue distinguido como ÂŦcampeÃģn mundial de la libre empresaÂŧ, el Presidente asegurÃģ que el riesgo país de su administraciÃģn se encuentra por debajo de los 100 puntos. Lo hizo, paradÃģjicamente, cuando el indicador de referencia de JP Morgan trepaba hasta los 640 puntos bÃĄsicos.

ÂŦVamos a honrar nuestras deudas a todo momento. Por eso sigue cayendo día a día el riesgo paísÂŧ, afirmÃģ Milei mientras el índice subía casi 30 puntos respecto de la jornada anterior. La contradicciÃģn entre sus declaraciones y la cotizaciÃģn del mercado quedÃģ expuesta en tiempo real.

Para justificar la diferencia, el mandatario sostuvo que el indicador tradicional mide el ÂŦviejo modeloÂŧ y defendiÃģ una mediciÃģn propia, enfocada en el riesgo correspondiente al aÃąo prÃģximo. Sin embargo, comparar indicadores con horizontes y metodologías diferentes no equivale a demostrar que el riesgo país convencional estÃĄ bajando. La referencia de JP Morgan continÚa reflejando la percepciÃģn de los inversores sobre el riesgo de la deuda soberana argentina.

No es la primera vez que Milei recurre a interpretaciones selectivas para presentar cifras mÃĄs favorables. Días atrÃĄs, planteÃģ que, si se excluían alimentos y combustibles del cÃĄlculo de la inflaciÃģn, el resultado quedaba en apenas el 0,6%. Ahora, frente a un riesgo país que supera los 600 puntos, vuelve a poner el foco en una mediciÃģn alternativa para destacar un supuesto ÃĐxito econÃģmico.

El indicador de JP Morgan llegÃģ a los 640 puntos durante la jornada y luego retrocediÃģ hasta los 623. Su mÃĄximo del aÃąo había sido de 655 puntos, registrado el 2 de octubre. La caída del valor de los bonos soberanos presionÃģ al índice y volviÃģ a poner en cuestiÃģn el optimismo que el Gobierno intenta transmitir sobre la evoluciÃģn financiera.

Pero Milei no se limitÃģ a defender su propia estadística. TambiÃĐn anticipÃģ que conseguirÃĄ la reelecciÃģn y afirmÃģ que ÂŦel 70% de los argentinos ha decidido que no quiere volver atrÃĄsÂŧ, una declaraciÃģn política que presentÃģ como respaldo a su proyecto sin aportar, en ese discurso, datos que permitieran verificar esa afirmaciÃģn.

La escena vuelve a poner en evidencia la distancia entre el relato presidencial y las seÃąales concretas de los mercados. Cuando los nÚmeros no acompaÃąan el discurso oficial, Milei parece dispuesto a cambiar el foco de la discusiÃģn y destacar la mediciÃģn que mejor se ajusta a sus argumentos.

El problema es que los inversores no toman decisiones en funciÃģn de los indicadores que el Presidente elige celebrar. El costo del financiamiento, el precio de los bonos y la capacidad de la Argentina para afrontar sus compromisos siguen dependiendo de variables concretas. Presentar una cifra alternativa puede servir para alimentar el optimismo político, pero no alcanza para despejar las dudas financieras.

En definitiva, mientras Milei proclama que el riesgo país de su administraciÃģn estÃĄ por debajo de los 100 puntos, el indicador de referencia continÚa muy por encima de los 600. Una brecha que deja planteado un interrogante incÃģmodo para la Casa Rosada: ÂŋestÃĄ mejorando la realidad econÃģmica o el Gobierno estÃĄ cada vez mÃĄs ocupado en encontrar nÚmeros que le permitan decir que todo marcha bien?

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RecesiÃģn: la industria tuvo su peor desempeÃąo desde la pandemia de 2020

El INDEC revelÃģ que las fÃĄbricas utilizaron apenas el 58,5% de su capacidad instalada en agosto, el segundo registro mÃĄs bajo para ese mes en la Última dÃĐcada, solo por encima de 2020. La utilizaciÃģn de maquinaria acumula un retroceso de 8,8 puntos respecto de 2023, mientras el empleo industrial cayÃģ 3,8% interanual y los salarios pierden participaciÃģn frente a las ganancias empresarias.

La industria argentina sigue sin encontrar piso. Los Últimos datos del INDEC exponen la profundidad de la recesiÃģn: en agosto, las fÃĄbricas trabajaron muy por debajo de su capacidad, con mÃĄquinas ociosas, producciÃģn debilitada y un deterioro creciente del empleo registrado. El indicador alcanzÃģ el 58,5%, una caída de 1,1 puntos porcentuales respecto del mismo mes de 2025 y un nivel que solo encuentra un antecedente inferior en agosto de 2020, durante la etapa mÃĄs dura de la pandemia.

El panorama resulta todavía mÃĄs preocupante al observar la evoluciÃģn de los Últimos aÃąos. Entre enero y agosto de 2026, la utilizaciÃģn de la capacidad instalada promediÃģ apenas el 57,8%, el mismo nivel de un 2025 que ya había mostrado un desempeÃąo muy flojo. En comparaciÃģn con 2023, cuando el promedio alcanzaba el 66,6%, el retroceso llega a 8,8 puntos porcentuales. La industria opera con una enorme porciÃģn de su estructura productiva sin utilizar, una seÃąal del freno que atraviesa la economía real y que confirma la tendencia hacia un escenario recesivo.

La dimensiÃģn del deterioro queda clara al considerar que los niveles de utilizaciÃģn habitualmente asociados con decisiones de ampliaciÃģn de la capacidad productiva se ubican entre el 70% y el 80%. Con las fÃĄbricas trabajando muy por debajo de ese rango, los incentivos para invertir y ampliar instalaciones se debilitan, mientras la recuperaciÃģn de la producciÃģn y la generaciÃģn de nuevos puestos de trabajo encuentran mayores obstÃĄculos.

Menos producciÃģn, menos empleo y mÃĄs precarizaciÃģn

La caída de la actividad tiene su correlato directo en el mercado laboral. SegÚn los datos del INDEC correspondientes al segundo trimestre de 2026, los puestos de trabajo de la industria retrocedieron 3,8% interanual, una contracciÃģn que refleja las dificultades del sector para sostener su nivel de actividad y su demanda de trabajadores.

El deterioro tambiÃĐn se observa en el conjunto de la economía. Los puestos asalariados disminuyeron un 0,8% interanual, mientras que los asalariados registrados cayeron un 1,4%. En contraste, crecieron un 0,5% los asalariados no registrados y un 3,9% los trabajadores por cuenta propia, una dinÃĄmica compatible con el avance de formas laborales mÃĄs precarias e inestables.

Otros sectores tampoco escaparon a las dificultades: el empleo cayÃģ un 0,2% en el agro, un 1,1% en la minería y un 1,5% en la intermediaciÃģn financiera. En cambio, transporte creciÃģ un 3,1% y hoteles y restaurantes, un 1,6%.

Los trabajadores pierden participaciÃģn en el ingreso

A la debilidad de la producciÃģn y el empleo se suma otro dato que expone la distribuciÃģn desigual de los ingresos generados por la economía. En el segundo trimestre de 2026, la participaciÃģn de los trabajadores en el valor agregado cayÃģ al 42,9%, su nivel mÃĄs bajo para un segundo trimestre desde 2022. En paralelo, la participaciÃģn de las ganancias empresarias trepÃģ al 44,7%, con un incremento de 2,8 puntos porcentuales en un aÃąo.

Los nÚmeros muestran una economía en la que la actividad industrial no logra recuperar dinamismo y los trabajadores registrados pierden terreno tanto en cantidad de puestos como en participaciÃģn en el ingreso. La combinaciÃģn de capacidad ociosa, retroceso del empleo formal y menor peso de los salarios configura un escenario adverso para el consumo y la recuperaciÃģn del mercado interno.

El investigador de la CTA AutÃģnoma Luis Campos sintetizÃģ la gravedad del indicador al seÃąalar que el 58,5% de agosto constituye el segundo valor mÃĄs bajo de la Última dÃĐcada para ese mes, apenas 0,1 punto por encima de agosto de 2020. Su advertencia fue contundente: “La industria no puede mantener estos niveles de capacidad ociosa por mucho tiempo”.

El dato del INDEC deja una seÃąal difícil de ignorar: la industria continÚa funcionando muy por debajo de su potencial, sin mostrar una mejora significativa frente al aÃąo anterior y con un retroceso pronunciado respecto de 2023. Mientras las mÃĄquinas permanecen ociosas y el empleo registrado se deteriora, la posibilidad de una recuperaciÃģn sostenida sigue condicionada por la capacidad de reactivar la producciÃģn y la demanda interna.

La crisis industrial no se mide solamente en porcentajes. DetrÃĄs de cada fÃĄbrica que produce menos hay riesgos para los puestos de trabajo, los ingresos familiares, las pequeÃąas y medianas empresas y las economías regionales. Los indicadores oficiales describen una recesiÃģn que golpea al aparato productivo y deja abierta una pregunta central: cuÃĄnto tiempo podrÃĄ sostenerse este nivel de capacidad ociosa sin profundizar todavía mÃĄs el daÃąo sobre el empleo y la estructura industrial argentina.

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Caputo discutiÃģ fuerte con el presidente del Banco Central, y Milei saliÃģ a ratificarlo como ministro

El ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, y el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, discutieron fuerte a bordo del aviÃģn que los llevÃģ a Tailandia por la crisis que representÃģ para el ministro la irrupciÃģn del economista Alberto Ades en una reuniÃģn de gabinete. Bausili sí participÃģ de esa reuniÃģn a la que faltÃģ Caputo muy enojado. Bausili y Caputo eran socios en una consultora.

SegÚn reseÃąÃģ La Política Online, un medio muy cercano a la derecha argentina, la pelea se desarrollÃģ mientras hay ruidos en torno a una salida de Caputo cuya política econÃģmica fracasÃģ. No hay indicador que le de bien a un ministro que prometiÃģ crecimiento rÃĐcord con inflaciÃģn cero. No hay crecimiento y la inflaciÃģn es del 2% mensual (superior a todo el promedio durante el kirchnerismo).

Mientras Caputo se enoja y acusa de traidor a su socio, Milei debiÃģ salir a ratificar al ministro en las redes despuÃĐs de que se multiplicaran los rumores. Se sabe: la confirmaciÃģn suele ser la antesala de una expulsiÃģn. Caputo tambiÃĐn lo sabe.

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