Kelpers exigen cumplimiento de los pactos Foradori-Duncan y Mondino-Lammy firmados por Macri y Milei
Crece la preocupaciÃģn por acuerdos que profundizan la entrega de recursos en Malvinas sin avanzar en el reclamo de soberanÃa.
La histÃģrica disputa por la soberanÃa de las Islas Malvinas entre Argentina y el Reino Unido atraviesa un nuevo capÃtulo, atravesado por un reclamo tan insÃģlito como preocupante: los kelpers, representantes de la comunidad britÃĄnica que ocupa ilegalmente el archipiÃĐlago, exigen que el gobierno argentino cumpla con los compromisos asumidos en acuerdos bilaterales firmados durante las gestiones de Mauricio Macri y Javier Milei, los cuales âsegÚn denuncian expertos y organizacionesâ socavan la posiciÃģn soberana del paÃs en favor de intereses britÃĄnicos.
Dos pactos, una misma polÃtica: entregar sin discutir soberanÃa
En el centro de la controversia se encuentran dos documentos clave: el Acuerdo Foradori-Duncan (2016) y el mÃĄs reciente Pacto Mondino-Lammy (2024). Ambos fueron celebrados bajo la llamada fÃģrmula de “paraguas de soberanÃa”, acordada entre Buenos Aires y Londres en 1989, que implica avanzar en relaciones bilaterales sin discutir el estatus del territorio en disputa.
Este paraguas ha servido como cobertura diplomÃĄtica para que sucesivos gobiernos promuevan una “agenda positiva” con el Reino Unido en torno a temas econÃģmicos, logÃsticos y cientÃficos en el AtlÃĄntico Sur. Tanto el acuerdo de 2016 como el firmado en 2024 fueron elaborados sin intervenciÃģn del Congreso Nacional argentino, lo que ha despertado cuestionamientos sobre su legalidad y legitimidad.
Entre los puntos mÃĄs polÃĐmicos se destacan:
- FacilitaciÃģn de vuelos comerciales a las islas desde Brasil.
- CooperaciÃģn en materia de pesca y recursos hidrocarburÃferos, sin reciprocidad ni control efectivo argentino.
- Convenios logÃsticos y cientÃficos con base en las islas, incluso para actividades en la AntÃĄrtida.
- Ausencia total de avances o condiciones vinculadas al reclamo de soberanÃa.
Acuerdo Foradori-Duncan (2016): el origen de la entrega
Firmado el 13 de septiembre de 2016 por el entonces vicecanciller Carlos Foradori y el ministro britÃĄnico para Europa y las AmÃĐricas, Alan Duncan, este documento abriÃģ una nueva etapa en la relaciÃģn bilateral bajo el gobierno de Mauricio Macri. Allà se estableciÃģ una hoja de ruta para avanzar en conectividad aÃĐrea, identificaciÃģn de soldados caÃdos en Malvinas, cooperaciÃģn antÃĄrtica y diÃĄlogo sobre pesca e hidrocarburos.

Sin embargo, el acuerdo fue severamente criticado por no incluir ningÚn tipo de reafirmaciÃģn del reclamo de soberanÃa, lo cual fue interpretado como una claudicaciÃģn diplomÃĄtica. El hecho de que se haya firmado sin debate legislativo ni consulta pÚblica, y con una redacciÃģn que âsegÚn expertosâ utiliza terminologÃa mÃĄs cercana a los intereses britÃĄnicos que a los argentinos, lo convirtiÃģ en uno de los puntos mÃĄs cuestionados de la polÃtica exterior de Cambiemos.
Pacto Mondino-Lammy (2024): continuidad en el retroceso
Ya bajo la presidencia de Javier Milei, el Ministerio de Relaciones Exteriores argentino âentonces encabezado por Diana Mondinoâ rubricÃģ un nuevo entendimiento con el secretario de Asuntos Exteriores britÃĄnico, David Lammy, que ratifica y profundiza los lineamientos del Foradori-Duncan. Firmado en 2024, el Pacto Mondino-Lammy consolida la cooperaciÃģn en ÃĄreas sensibles, como pesca, vuelos y logÃstica antÃĄrtica, sin plantear en ningÚn momento la necesidad de retomar las negociaciones por la soberanÃa.

El gobierno argentino justificÃģ este pacto como una “herramienta pragmÃĄtica” para fortalecer los vÃnculos bilaterales, sin confrontar. Mondino incluso defendiÃģ pÚblicamente a Carlos Foradori âquien en 2024 fue designado por la gestiÃģn Milei como embajador ante la ONU en Ginebraâ, lo cual fue interpretado como un gesto explÃcito de continuidad con la polÃtica exterior del macrismo en materia de Malvinas.
ÂŋviolaciÃģn constitucional?
Distintas voces especializadas han advertido que estos acuerdos podrÃan constituir una violaciÃģn directa a la DisposiciÃģn Transitoria Primera de la ConstituciÃģn Nacional, que establece que “la NaciÃģn Argentina ratifica su legÃtima e imprescriptible soberanÃa sobre las Islas Malvinas (…), y ratifica el objetivo permanente e irrenunciable de recuperarlas por medios pacÃficos”.
Para el especialista en pesca y AtlÃĄntico Sur, CÃĐsar Lerena, se trata de una “cesiÃģn incondicional” del desarrollo econÃģmico del archipiÃĐlago: “Se les entrega a los britÃĄnicos sin contrapartidas”. En la misma lÃnea, el politÃģlogo Armando Abruza advirtiÃģ que los textos “invisibilizan la condiciÃģn colonial” del territorio usurpado.
La organizaciÃģn Agenda Malvinas, que viene denunciando la inconstitucionalidad de estos pactos, sostiene que cada gesto de cooperaciÃģn sin exigencias soberanas debilita la posiciÃģn argentina y consolida una ocupaciÃģn de facto por parte del Reino Unido.
El reclamo ilegÃtimo de los kelper
El reclamo de los kelpers se intensificÃģ luego de que, en junio de 2024, la Argentina obtuviera un respaldo unÃĄnime en la 55Š Asamblea General de la OEA, donde se reiterÃģ el llamado al Reino Unido a reanudar las negociaciones por la soberanÃa. Como contrapartida, el gobierno britÃĄnico, a travÃĐs de la baronesa Jennifer Chapman, representante del Foreign Office, exigiÃģ pÚblicamente que Argentina “honre los compromisos pesqueros y de conectividad aÃĐrea” establecidos en el Pacto Mondino-Lammy.
Chapman defendiÃģ estos acuerdos como beneficiosos “para todos los actores”, incluyendo a los habitantes de las islas, y volviÃģ a insistir en el principio de autodeterminaciÃģn de los isleÃąos, posiciÃģn histÃģricamente rechazada por Argentina al considerar que los kelpers no constituyen un pueblo colonizado, sino una poblaciÃģn implantada por una potencia colonial.

Con el Reino Unido reforzando su presencia militar y econÃģmica en las islas âincluyendo inversiones en infraestructura, vuelos y plataformas petrolerasâ y con el gobierno argentino apostando por una polÃtica exterior de perfil bajo y concesivo, diversos analistas alertan sobre la posibilidad de una “normalizaciÃģn de facto” de la ocupaciÃģn britÃĄnica.
“Cada concesiÃģn sin reciprocidad consolida la ocupaciÃģn”, reiterÃģ CÃĐsar Lerena. En este contexto, la polÃtica oficial parece oscilar entre discursos soberanistas y gestos que, en los hechos, avalan la continuidad del statu quo impuesto tras la guerra de 1982.
El futuro de las Malvinas ây del reclamo argentinoâ se juega en este delicado equilibrio entre diplomacia, recursos naturales y geopolÃtica. Y mientras los acuerdos no pasen por el Congreso ni reflejen una estrategia nacional consensuada, la soberanÃa sigue estando mÃĄs en los papeles que en la prÃĄctica.









