Bullrich ya no sabe que inventar, ahora culpÃģ por los audios a espÃas rusos
Una vez mÃĄs la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, optÃģ por una salida ya habitual en su repertorio: inventar un enemigo nuevo. Esta vez, denunciÃģ la existencia de âun servicio de inteligencia paraleloâ integrado, segÚn ella, por kirchneristas, rusos y venezolanos.
En lugar de dar explicaciones sobre el escÃĄndalo que salpica a Karina Milei por los audios de coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, optÃģ por una salida ya habitual en su repertorio: inventar un enemigo nuevo. Esta vez, denunciÃģ la existencia de âun servicio de inteligencia paraleloâ integrado, segÚn ella, por kirchneristas, rusos y venezolanos, como si se tratara de una burda remake de la Guerra FrÃa.
Bullrich justificÃģ asà los pedidos de allanamientos contra periodistas y medios crÃticos, asegurando que lo que en realidad estÃĄ en juego es âuna operaciÃģn impresionante de inteligenciaâ para grabar reuniones en Casa Rosada. Lo que la ministra presentÃģ como âinÃĐdito e increÃbleâ no es que haya un funcionario hablando de coimas, sino que los audios se hayan difundido.
Lejos de reconocer la gravedad del contenido de esas grabaciones, Bullrich prefiriÃģ hablar de conspiraciones extranjeras. Con tono dramÃĄtico, advirtiÃģ sobre âexagentes rusosâ y el âchavismoâ, mezclando en un mismo pÃĄrrafo el aviÃģn venezolano, el Tren de Aragua y hasta el secuestro de un gendarme. Todo servÃa para sostener el relato de que detrÃĄs de los audios no hay corrupciÃģn, sino un plan internacional para desestabilizar al Gobierno.
Como si no bastara, tambiÃĐn apuntÃģ contra periodistas y canales de televisiÃģn, a los que acusÃģ de âoperar electoralmenteâ mÃĄs que informar.
El patrÃģn es claro: frente a un escÃĄndalo que compromete a la hermana del presidente, Bullrich responde con teorÃas conspirativas cada vez mÃĄs inverosÃmiles. Hoy son espÃas rusos y chavistas; maÃąana, quiÃĐn sabe. Lo Único evidente es que el Gobierno prefiere hablar de fantasmas antes que explicar lo que pasÃģ en su propia casa.










