Interna libertaria: se agrava la disputa en la cÚpula oficialista en plena ofensiva por la reforma laboral
La Casa Rosada vuelve a quedar atrapada en disputas de poder. El sector que responde a los Menem busca limitar la influencia del principal asesor presidencial, en una interna que expone fragilidad polÃtica y falta de conducciÃģn.
Mientras el Gobierno intenta acelerar la reforma laboral en el Congreso, en los pasillos de la Casa Rosada se profundiza una interna que revela un oficialismo mÃĄs concentrado en disputas personales que en la gestiÃģn. El enfrentamiento entre el clan Menem y el asesor presidencial Santiago Caputo vuelve a ganar centralidad y amenaza con escalar en las prÃģximas semanas.
En el entorno presidencial admiten que el conflicto nunca fue saldado. Tras los comicios, el sector liderado por MartÃn y Eduardo âLuleâ Menem intentÃģ desplazar a Caputo del cÃrculo de poder, pero la maniobra fracasÃģ gracias al respaldo explÃcito de Javier Milei. Lejos de debilitarse, el asesor consolidÃģ posiciones estratÃĐgicas y ampliÃģ su influencia sobre ÃĄreas sensibles del Estado.
La tensiÃģn reapareciÃģ con fuerza en medio del debate por la reforma laboral, una iniciativa clave para el Ejecutivo que, paradÃģjicamente, quedÃģ opacada por las luchas internas. En lugar de ordenar el frente polÃtico, el Gobierno volviÃģ a mostrar fisuras que alimentan la desconfianza incluso dentro de sus propias filas.
SegÚn fuentes oficiales, la ofensiva mÃĄs reciente incluyÃģ presiones sobre Karina Milei para condicionar la toma de decisiones durante los viajes presidenciales. El trasfondo es el mismo de siempre: evitar que Caputo concentre poder en ausencia del mandatario. El argumento, repetido en voz baja, desnuda el temor de un sector del oficialismo a perder control en la mesa chica.
Desde el entorno del asesor eligieron no responder pÚblicamente. El silencio, sin embargo, no disimula el clima de confrontaciÃģn permanente ni la sensaciÃģn de provisionalidad que atraviesa al Gobierno. En Balcarce 50 reconocen que la tregua es frÃĄgil y que el conflicto podrÃa recrudecer una vez que el Congreso defina el destino de la reforma laboral.
La interna libertaria, lejos de ser un episodio aislado, se convirtiÃģ en una constante que erosiona la capacidad de gestiÃģn y exhibe un Ejecutivo mÃĄs preocupado por disciplinar aliados que por dar respuestas a una economÃa en crisis. Con marzo como horizonte, el oficialismo vuelve a mirarse el ombligo, mientras la agenda pÚblica queda rehÃĐn de una pelea de poder que parece no tener fin.





